viernes, 28 de agosto de 2026

Las veladas del Black Bar: Vidas no ejemplares

 


---¿Cuánto tiempo hace falta para que caduquen los odios de las guerras civiles, Martín?

---El tiempo que duren esas guerras, que casi nunca acaban cuando se firma la paz, que continúan luego por otros medios. Yo creo que en literatura es donde primero concluyen. Paso este verano preparando la edición de la poesía completa de Agustín de Foxá, que hasta ahora solo había aparecido en un volumen exento.

            ---¡De Agustín de Foxá, ese fascista!

            ---Sí, es el autor de algunos de los versos del “Cara al sol”, pero también de la frase: “Traigamos el fascismo a España y vayámonos a vivir al extranjero”.

            ---¡Menudo hipócrita!

            ---También dijo aquello de “soy gordo, soy conde, soy diplomático, ¿cómo no voy a ser de derechas?”. Y bien que lo fue, en el buen y en el mal sentido de la palabra. Hay mucho de no ejemplar en su vida, pero su literatura pocas veces nos defrauda, por muy propagandística que resulte a veces. No deja de ser gran escritor ni siquiera en sus cartas familiares. He traído el tomo tercero de sus Obras completas, donde se incluyen. La primera que se conserva, dirigida a sus padres y hermanos, que veranean fuera de España, está fechada el 16 de julio de 1936. Refleja, como el mejor documento histórico, el ambiente previo al estallido: “En Madrid, nerviosismo, calor y soledad. La gente de derechas está aplanada. En el Club de Campo no hay casi nadie y durante ocho días no habrá orquesta por respeto a Calvo Sotelo. Mucha gente estuvo en su entierro. A Gil Robles algunos le acusaron, cuando desfilaba, de ser responsable de todo lo que ocurre. Hay que reconocer, sin embargo, que ayer, en la Diputación Permanente de las Cortes, estuvo formidable. Ha hecho muy buen efecto por su valentía. Los elementos oficiales que acudieron al entierro fueron abucheados y obligados a volver con el rabo entre piernas. Corren mil rumores”. La siguiente carta es del día 20 y comienza con una estampa del amanecer en un Madrid que aún no se cree del todo que está en guerra: “Son las ocho de la mañana. Una mañana fresca y sucia, todavía con lecheros, panaderías, tertulias de cocineras. Lejano suena el cañón. No ha dejado de disparar desde las siete. Vuelan algunos aviones. Pasan, con el pito rasgado de las sirenas, algunos autos militares. En camiones, arracimados, como terrible estampa de Moscú, los obreros con fusiles, pistolas y banderas rojas. Se siguen oyendo los cañonazos. Una mujer barre la entrada de la tienda”. A Foxá, el gobierno de la República le había nombrado cónsul en Bombay y ese nombramiento le salvó la vida en el mes y medio que pasó en Madrid. El día 21 “estuvo a punto de ser fusilado”, según le cuenta en una carta a su familia fechada en Guetaria el mes de septiembre. Los milicianos subieron a su casa e hicieron un registro que duró cuatro horas. “Figuraos mi horror cuando vi en lo alto del armario de nuestro cuarto un paquete con unos cincuenta prospectos de Falange. Si los hubieran visto, no os habría podido escribir esta carta, pues estaría de bruces en las Tapias de la Casa de Campo”. ¿Y cómo es que no los vieron en un registro de cuatro horas? Pues porque no hubo tal registro. La verdad de ese día la contó en otra carta escrita en Madrid el mismo día que ocurrieron los hechos, una carta que sin duda había olvidado. En cuanto pisó Francia, se dedicó a mitificar sus padecimientos entre los rojos, los que luego llevaría a su novela Madrid de corte a checa. Pero no fueron tales. Fingió seguir siendo fiel a la República y como representante de ella fue enviado a Bucarest. Allí siguió con el doble juego hasta que pasó, en 1937, a la España “liberada”. Ha vivido en Madrid la experiencia de los bombardeos sobre la población civil, ha visto en las aceras o bajo los escombros los cadáveres de mujeres y niños, pero no hay ningún rastro de compasión cuando escribe a su hermano, que lucha en el ejército rebelde: “Al atardecer venían los aviones. No te puedes imaginar lo que ha contribuido esto a bajar la moral del pueblo. Lo importante es que se intensifique”. Y no tiene inconveniente, todavía diplomático al servicio de la República, en indicarle “los mejores sitios de bombardeo”: la plaza de toros de Tetuán, el Círculo de Bellas Artes, el palacio de Villapadierna, frente a Correos, y el teatro de la Ópera, “donde han almacenado enorme cantidad de explosivos”. Vuelto a España, no lo pasó precisamente mal Foxá durante la guerra. El 2 de agosto de 1938 escribe a sus padres desde San Sebastián: “Aquí, muchas fiestas en el Golf, el Tenis y grandes cenas en el Náutico, que de noche está agradabilísimo. He hecho varias excursiones. Estuve en Azpeitia el día de San Ignacio. Fue magnífico. Monosabios en la novillada, niebla y lluvia en los montes de verdes praderas, y dentro, ónix, lapislázuli, oro y plata”. El nuevo régimen premia su ardor guerrero enviándole a Roma. Allí escribe alguno de sus más hermosos poemas y admira a dos figuras que recuerdan el esplendor de la época clásica: “He visto, con lágrimas de emoción, entrar al Papa en su silla gestatoria, entre dos abanicos etiópicos y salomónicos de plumas de avestruz, sobre las espadas abatidas de sus guardias nobles. Resonaban las bóvedas de San Pietro con una aclamación antigua. Así debían ser las ovaciones a Trajano, cuando aparecía en su palco del circo Máximo, o a la vuelta de la campaña de Dacia”. No solo el Papa le recuerda al gran emperador de origen hispano: “En Ciampino vi al Duce. Está fuerte, alegre, rapado como el busto de un César de excavación. Es un tipo magnífico, con una ancha sonrisa patriarcal, como la debía de tener Trajano”. Para Foxá, los años triunfales no acabaron en 1939, siguieron con 1940, 1941, 1942, cuando los nazis, como antes Franco en España, imponían un Nuevo Orden al mundo. Unos días después de admirar al papa en su silla gestatoria, se encuentra unos abanicos semejantes a los papales, dignos de la reina de Saba, en el Arizona, uno de los mejores cabarets de Europa, aunque en este caso dedicados a muy otro uso: encubrir y descubrir jardines de bailarinas Venus. No me extraña que Curzio Malaparte hiciera aparecer a este aristócrata bon vivant en su novela Kaput.

            ---¿Y tú vas a editar la poesía completa de semejante personajillo? ¿No tienes nada mejor que hacer?

            ---Voy a editarla y espero hacerlo bastante mejor de lo que se ha hecho hasta ahora. Foxá fue un muy descuidado editor de sí mismo. A fin de cuenta, los libros de poesía daban poco dinero y él nunca ganaba bastante para la buena vida que le gustaba llevar. Pero es uno de los grandes poetas de su tiempo, lo mismo en su poesía más desgarrada e intimista o en sus evocaciones de una infancia que todavía conoció la atmósfera del Ochocientos que en los más circunstanciales o más ligados a las viejas melodías del modernismo. Quien le leyó, lo sabe.

            ---No te entiendo, Martín. No te basta con admirar a Fidel Castro o a Hugo Chaves o a Pedro Sánchez. Ahora resulta que también admiras a un vividor y a un fascista de pro como Agustín de Foxá.

            ---De Fidel Castro me gusta la respuesta, que yo hago mía, a un periodista que le preguntó por su vida privada: “Amé y me amaron, y eso es todo lo que puede decir un caballero”. De Hugo Chaves, su réplica a la impertinencia del rey de los negocios raros cuando aquello del “por qué no te callas” tan jaleado en toda la aduladora y triste España: “Con la verdad ni ofendo ni temo”. De Foxá, su magia verbal, que deslumbra incluso en las cartas familiares escritas como al descuido.

            ---¿Y de Pedro Sánchez?

            ---Habíamos quedado en no hablar de política en estas tertulias veraniegas y yo siempre cumplo mis promesas.

            ---Estarás desesperado porque pasa por su peor momento. Trapiello y Cayetana creo que ya han comprado el champán para celebrar la caída de ese dictador estalinista.

            ---¿Y en qué momento no ha estado pasando Sánchez por su peor momento, amigo Miguel Ángel? En septiembre, ya a la vuelta de la esquina, hablaremos del gobierno.


14 comentarios:

  1. Gran escritor. Dices que ha sido mal editado. No sé qué pensarán tus amigos Trapiello y Linares. Los dos han editado a Foxá. Suerte con la edición. Estamos a la espera

    ResponderEliminar
  2. José Luis, debieras responderle al admirador del memorable pero poco conocido "Benito de Soto". Por cierto, cosa curiosa esa de utilizar un seudónimo como "Jack el destripador", "Joseph Goebbels" o "Benito de Soto". Ese bendito Benito fue, desde luego, hay que reconocerlo, menos despreciable y cruel que Goebbels, pero -al parecer- bastante más que "Jack el destripador". En fin... ¡Hay humores que matan!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se cuenta que a Benito de Soto le perdió su pasión por la escritura. Se dice que lo detuvieron en Gibraltar cuando la criada de la pensión en que se alojaba huyendo de la Justicia de Cadiz encontró el Diario donde De Soto relataba sus hazañas. No sabemos si es historia o leyenda pero de ser cierto supo hermanar la calavera con la pluma. Como Frédéric Misión supo hermanar la pirateria con el espíritu libertario.
      A Jack el Destripador, como es sabido, lo detuvo Miguel Gila "llamándole la atención" y reprochándole sus actos. El pobre Jack no pudo aguantar la mirada reprobatoria de Gila. En cuanto a Goebbels... Pero en fin; como dice JLGM, centrémonos en Foxá.

      Eliminar
    2. F. MISSON. El corrector. Mis disculpas

      Eliminar
  3. No entiendo del todo tu comentario, admirado Abelardo. ¿Qué tienen que ver Joseph Goebbels, Jack del Destripado o el pirata Benito Soto contigo, con Trapiello o con Foxá? Por cierto, la edición de su poesía me está dando más trabajo del que pensaba. El texto de las obras completas está lleno de errores.

    ResponderEliminar
  4. Martín, no has dicho nada de Maduro, y eso que ya lo está.

    ResponderEliminar
  5. No te preocupes ni distraigas, tú a lo tuyo. Y de verdad me alegro que en cuestión de cartas familiares de Foxá sepas más que el propio Foxá. ¡Qué curioso que Foxá tuviera tan mala memoria para lo que escribía en sus cartas! Desde luego una memoria de pez. Otra cosa, qué bien traído, a propósito de Foxá, eso de que "hay mucho de no ejemplar en su vida". Con lo perdido que está el mundo debemos congratularnos de que a ti te siga importando la moralidad y la ejemplaridad. ¡No todo el mundo va a ser medio Amadís de Gaula, medio Fray Luis de León como Rodríguez Zapatero! Por último, resulta conmovedor que sigas diciendo que admiras a Hugo Chaves porque un día dijo: "Con la verdad, ni ofendo ni temo". Sabes perfectamente -porque te lo dije yo hace tiempo- que la frase es del uruguayo Artigas. Admirarle a Chaves el malo por repetir una frase de otro es como declarar tu admiración a un exconcejal de tu provincia porque un día que fue a tu tertulia dijese: "Yo creo que es mejor morir de pie que vivir toda la vida arrodillado".

    ResponderEliminar
  6. Amigo Abelardo, no hacía falta que tú me explicaras que esa frase --que yo hago mía-- es de Artigas porque ya el propio Chaves dijo, cuando le concedieron cinco minutos para replicar a una interrupción algo etílica y poco protocolaria, que le bastaba con medio para replicar con una frase de Artigas. Yo vi en directo ese curioso episodio y me asombré de cómo se puede manipular la información cortando lo que no conviene que vean los españolitos de a pie (que entonces todavía tenían al rey presunto de tantas fechorías por un modelo de demócratas). Por supuesto, a Hugo Chaves le admiro por muchas más cosas. Lástima que muriera antes de tiempo.

    ResponderEliminar
  7. Probablemente, la hija mayor de Hugo Chaves, María Gabriela sea actualmente la mujer más rica de Venezuela... gracias a su padre. He leído que su fortuna sobrepasa los 4.000.000.000 de dólares. Sé que a ti el dinero no te importa y que tienes muy poca curiosidad, nula curiosidad por las cosas que no te importan. Rebajemos a un 10% la dichosa fortuna doña María Gabriela, la favorita de H.S.: 400 millones de dólares. Supongo que esa es, será y sería una buena razón, una más apenas, para admirar (e incluso para presumir de admirar) a alguien de la calidad política, moral y humana de Hugo Chaves.
    En otro momento explicas, si quieres, el "yo VI en directo" y el "lo que no conviene que VEAN", pero sí podrías empezar por explicarme qué tiene de admirable el que un político suelte una morcilla retórica recalentada de una siglo antes. Aunque... después de pretender que haces tuya la frase: “Amé y me amaron, y eso es todo lo que puede decir un caballero”, nada de lo que digas podrá tomarse en serio.

    ResponderEliminar
  8. De esa señora no tengo ninguna noticia ni el menor interés en tenerla, así que no intentes trolearme, amigo Abelardo.
    Citar la frase adecuada en el momento justo es un arte que no está al alcance de cualquiera. Hugo Chaves se sabía muchos poemas de memoria y le gustaba recitarlos. Se le echa de menos en estos malos tiempos.

    ResponderEliminar
  9. 1. Me alegra que me des la razón en la cuestión de María Gabriela, multimillonaria gracias a un padre corrupto. 2. Haces bien en hablarme en "politiqués": repetir eslóganes, frases hechas y dichos históricos es para ti, cuando te conviene, practicar el arte de "citar la frase adecuada en el momento justo". ¡Qué grande eres admirando políticos! ¡Que alguien sea corrupto y multimillonario, ¡qué puede importar si se sabe poemas de memoria y le gusta recitarlos! ¡Pues mira que bien!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Trol, trol, trol. Infantiles ganas de provocar. No te doy la razón en lo que dices de una señora de la que yo ni había hablado ni había oído hablar ni me interesa lo más mínimo. Y volvemos al principio: a Chávez le admiro por lo que le admiro y no por lo que tú le atribuyes. No sé yo que es lo que hay que comentar en esto. Mejor que sigas descubriendo anónimas obras maestras de tu otro Chaves.

      Eliminar
  10. José Luis, si alguien admirase a Adolf Hitler porque le tenía mucho amor a la pintura e incluso le gustaba pintar y le dijeran que Hitler era el responsable de la muerte de varios millones de judíos, no debería responder que nunca había oído hablar de eso ni le interesaba lo más mínimo. Para hablar de historia y de política uno tiene que estar tan informado como para hablar de literatura e incluso un poquito más. Deberías saber -o tratar de enterarte- quién es de verdad María Gabriela Chaves. Aunque en realidad, no puedo creerme que seas tan ignorante o tan falto de curiosidad como para no saberlo. Me parece que el que me estás "troleando" eres tú, sapientísimo amigo.

    ResponderEliminar
  11. No entiendo nada, la verdad. ¿Qué culpa tiene la hermana de Hítler, si es que tuvo alguna hermana, de las barbaridades de ese señor? Dejemos a la familia en paz. Entre Trump y Chàvez, yo me quedo con Chávez. Tú quédate con quien quieras.

    ResponderEliminar