Domingo,
7 de junio
SECUESTRO EN GINEBRA
Todos morimos, pero unos más que otros. El próximo domingo
hará treinta años que murió Borges en Ginebra, pero sigue más vivo que nunca.
La noticia, lo recuerdo bien, me la dio Víctor Botas en Avilés, donde solíamos
vernos los sábados para comentar sus poemas recién escritos. Él estaba muy
afectado, le había conocido personalmente en un memorable encuentro en el
Palace, le admiraba más que a nadie; yo, un poco menos.
---Una
liberación esa muerte, secuestrado en Ginebra, tan lejos de los amigos de
siempre y de su Buenos Aires querido.
---¿Secuestrado?
¡Tú estás loco, Martín! Murió acompañado de la mujer que lo amaba y en una de
sus patrias Ginebra, esa ciudad que él creía tan propicia a la felicidad.
---¿Que
lo amaba? Quien ama no aparta de su mundo, de sus gratas rutinas a quien
quiere. Amaba el botín, quería quedárselo todo para ella sola.
---¿No
me irás a decir que Borges no estaba enamorado de María Kodama?
---Quizá
lo estuvo, era enamoradizo como un adolescente, pero en los últimos tiempos,
cuando le fue cortando todas las relaciones con quien no fuera ella, lo que
tenía Borges era más bien síndrome de Estocolmo.
Lunes,
8 de junio
MEMENTO MORI
Hace una semana murió Javier Lozano, un contertulio
intermitente y siempre cordial de muchos años. Ninguno de los que le conocíamos
nos enteramos a tiempo. La esquela apareció cuando ya había sido incinerado. Ni
siquiera sabíamos que estaba enfermo y nos privaron de la posibilidad de
despedirle. No deja familia, no deja obra, aunque sí muchos amigos.
El
olvido, que a todos nos espera, a él le llegará un poco antes. La tristeza con
que recibimos la noticia es menos por él (cuánta sabiduría hay en la frase:
descansa en paz), que por nosotros mismos. Cualquier día, cuando menos lo
esperemos, vuelve a sonar el timbre que señala nuestra hora y todos nos iremos
yendo sin que quede ni uno. Mejor no pensar en eso.
Como
me ve cariacontecido, y sabe que pienso más en mí que en Javier Lozaro, quien
me dio la noticia me dice:
---Tú
no te preocupes, Martín. ¡Los escritores sois inmortales!
---Algo
hay de verdad en eso, Fran, aunque unos más inmortales que otros. Nos
entristece que muera un escritor que admiramos, pero si muere a su debido
tiempo, como Borges o Ángel González, esa tristeza dura poco. Yo, sentir de
verdad, solo sentí la muerte de dos escritores, Víctor Botas, hace ya más de
treinta años, y Xuan Bello, pronto hará un año, pero porque formaban parte de
mi familia. Como escritores, la muerte no se atrevió con ellos. Ahí siguen,
vivitos y coleando, que diría Botas, en cada uno de sus libros.
Martes,
9 de junio
DESCUBRO MI VOCACIÓN
Me preguntan si no voy a escribir algo contra la
visita del Papa. “Contra, ¿por qué?”, pregunto. “Hombre, pues porque en un
estado laico no está bien darle tanto protagonismo al líder de una secta
religiosa”. “¿De una secta?”. “Bueno, disculpa, de una confesión religiosa que
se fundó hace tiempo y tiene muchos y poderosos seguidores y eso, sobre todo lo
último, concede respetabilidad. Secta era en tiempos de Jesucristo y de San
Pablo, pero desde entonces ha prosperado bastante”.
La
verdad es que, por muy ateo que yo sea, no voy a escribir nada contra la visita
del Papa, como tampoco escribiría nada contra Bad Bunny o Shakira. Allá cada
uno con sus devociones.
Le estoy
muy agradecido porque haya decidido venir a visitarnos en este momento,
restándole protagonismo a Leire Díaz y a otros arietes del facherío contra el
gobierno, y he sentido, al verle ir y venir por las portadas de la prensa y los
telediarios, es cierta envidia. También de Donald Trump, aunque esto no lo
puedo decir muy alto. Y no por la buena vida que llevan uno y otro, ni por la
pompa y circunstancia que les rodea, sino por su capacidad de influencia. ¡Ellos
sí que son influencers y no los cantamañanas de TikTok!
Eso de
que digas algo, cualquier cosa, sobre la Inteligencia Artificial o sobre las
elecciones en Perú, y al instante tenga repercusión en todo el mundo e influya
en la vida de la gente y en la historia de los países es lo que me fascina. Yo
también tengo opinión sobre esto y lo otro, y a veces más razonada y atinada
que la suya, pero lo que yo digo nadie lo escucha.
¿Qué
importa que yo subraye la evidencia de que el juicio contra David Sánchez, que
ha quedado listo para sentencia, es un disparate que deja en muy mal lugar a la
jueza que aceptó la denuncia primera (que iba sobre otro asunto, por cierto), a
la audiencia que la permitió seguir adelante y a la unidad de la benemérita que
actuó como investigadora del no delito y como acusadora principal y fuente de
sesgados titulares en todos los medios? Si hablo yo, es como si dijera misa, y
nunca mejor dicho.
Me
habría gustado ser Papa, la verdad, pero de sobra sé que no habría podido
aceptar ese cargo nunca por motivos de conciencia. No porque no crea en Dios,
que a fin de cuentas es lo que menos importa, bastaría con no hablar de ello,
sino porque yo no aceptaría ningún trabajo que se inmiscuyera en mi vida
privada y me prohibiera casarme.
---¡Pero
si tú nunca te has casado ni tienes intención de hacerlo!
---Cierto, pero una cosa es que yo no me case porque no quiera y otra que no lo haga porque, en caso de hacerlo, me manden al paro. Uno tiene su dignidad y su orgullo personal.
Miércoles,
10 de junio
DECÍAMOS AYER
Leo la biografía que Sergio Fernández López ha
dedicado a Fray Luis de León y al llegar al capítulo que habla del proceso al
que le sometió la Inquisición no puedo dejar de encontrar sospechosas
coincidencias con tiempos recientes. Bastaba una denuncia anónima para iniciar
el proceso. Cinco años tardó Fray Luis en librarse de la malquerencia de sus
opositores. Cinco años tratando de demostrar que no había incurrido en herejía
en ninguno de sus escritos. ¡Y qué fácil es retorcer cualquier afirmación! ¡Qué
fácil armar una insidiosa novela con los mensajes intervenidos legal o
ilegalmente (ya se legalizará el delito) a una persona que se interpone en
nuestro camino a la Cátedra o a la Moncloa!
Fray
Luis de León, que no era cristiano viejo, y sí sospechoso de judaísmo como
otros de chavismo, resistió los cinco años de cárcel y pudo volver al aula y
seguir con sus lecciones como si no hubiera pasado nada.
¿Podrá el político que ahora está en la picota de la UCO empezar su intervención en un mitin de las elecciones del 27 con un “decíamos ayer” como el del agustino? Difícil lo tiene, que desde los tiempos de Fray Luis los métodos inquisitoriales han avanzado mucho.
Viernes,
12 de junio
DOBLE HOMENAJE
Nunca me olvido del cumpleaños de Pessoa. En Lisboa
se celebran las fiestas de san Antonio y en mi barrio las de santa Filomena,
una santa que nunca existió, pero eso qué importa: “el mito es la nada que es
todo” se lee en Mensaje.
Como
regalo anticipado, en la librería de viejo que tengo al lado de casa, encuentro
un raro y divertido libro de Victoriano Martínez Muller, Poesías
jocoso-satíricas (¡buena falta nos hace su buen humor en estos malos
tiempos!), que fue de la biblioteca de José Vega Merino, el amigo leonés de
Gamoneda, y que trae dentro el más inesperado regalo: un poema mecanografiado
que lleva el título de “Perdón eterno” y el subtítulo “soneto inglés de
Fernando Pessoa traducido por Jorge Luis Borges”. Me lo imagino tan auténtico
como los cuentos de Chaves Nogales recién descubiertos en una revistilla perdida.
Puede que incluso más.
Me parece
que el azar ha hecho el mejor homenaje a quien nació un 13 de junio y a quien
murió un 14 de junio de hace cuarenta años.
Así
que el primer hombre hubo pecado, / se nublaron los cielos de repente / y
empuñando una espada refulgente / le dijo un ángel con acento airado:
“Lejos de este lugar que has profanado, / y al
recordar su encanto, eternamente, / surquen arrugas tu orgullosa frente / mientras
comes el pan del desterrado”.
Al ver cerrar con lágrimas de duelo / tras sí
las puertas del Edén perdido, / exclamó el infeliz mirando al cielo: / “Si me
quitáis el bien, dadme el olvido”.
Y Dios le dio como perdón eterno / la nada,
que nos salva del infierno.
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