Lunes,
18 de mayo
RESPIRO ALIVIADO
Desde que la semana pasada publiqué mi reseña de Guerra
total, el supuesto nuevo libro de relatos de Chaves Nogales, estaba
esperando impaciente la respuesta del editor y descubridor. Y no era yo el
único en esperarla.
---Esta
vez te has pasado, Martín. No es ya que pongas más o menos reparos, según tu
costumbre. Es que vienes a decir que la edición es una estafa, como esas Vidas
españolas que editó Taurus y que estaban firmadas por dos ilustres
historiadores y escritas, mal escritas, por no sé quién, saqueando la
Wikipedia. Ya sabes cómo se puso el prologuista y avalista, Javier Gomá. Te
llamó de todo y hasta te quiso llevar a la cárcel, que no en vano dirige la
fundación March y manda mucho.
---Esta
vez es distinto. La edición es perfecta y trae como propina muchos facsímiles
de documentos desconocidos.
---Acusas
al editor de darnos, a sabiendas, gato por liebre. Un nuevo libro de Chaves
Nogales, una obra maestra a la altura de A sangre y fuego, que no es más
que un puñado de cuentos escritos por periodistas menores de la época. Como
quiebre la editorial y queden varias familias en la calle, vas a llevar toda la
vida ese cargo sobre tu conciencia.
Con razón
está irritado mi amigo: como yo mismo, ha publicado en Renacimiento. Abelardo
seguía dando la callada por respuesta. Pero hoy por fin me ha llamado. Y qué
alivio. Se ha reído mucho con mis objeciones, dice que no doy pie con bola,
está preparando una contundente respuesta.
---Afirmas
que el que yo señale como prueba irrefutable para atribuir a Chaves un artículo
en el que aparezca la palabra “fusilable”, que solo él emplea, es una tontería,
que yo mismo indico que solo el veinte por ciento de la prensa de la época está
digitalizada y por ello no podemos saber si se utiliza por otros o no. Pero yo,
que me he pasado miles y miles de horas en las hemerotecas, sí puedo decirlo, y
además la prensa publicada durante la guerra civil está toda digitalizada. De
ese tenor son tus reparos. Me he reído mucho con ellos.
No le
comento que Miguel d’Ors me ha enviado un fragmento del diario de su padre,
Álvaro d’Ors, escrito en abril del 39, en el que, tras el relato de cómo evitó
que unos prisioneros republicanos fueran linchados, se lee lo siguiente: “Las
mujeres están por ello rabiosas contra mí y ya hay quien públicamente ha
manifestado que soy fusilable”.
¿Cómo va
a ser marca inequívoca de la autoría de Chaves Nogales una palabra que, en
aquellos tiempos, tan dados a fusilar a troche y moche, era de uso común? Pero
sospecho que, cuando lo conozca, tampoco este argumento le va hacer cambiar de
opinión. Los creyentes son así. Y como los periodistas culturales, y los
críticos de los suplementos, tienen por costumbre no leer los libros de los que
informan-, pues el negocio está asegurado. Guerra total será otra Península
de las casas vacías, con la ventaja de tener menos páginas, y la editorial
no quebrará y ninguna familia quedará en la calle.
Respiro
aliviado y quedo a la espera de que, dentro de una semana, de un mes o de un
año, Abelardo me envía sus argumentos contra los míos, que, lamento, decirlo,
no tienen vuelta de hoja: se limitan a constatar que una sospecha, por muy
verosímil que resulte, solo se convierte en un hecho probado cuando se prueba.
Martes,
19 de mayo
QUIÉN FUERA HONGO
Al final de la charla de Jorge Riechmann en la
cátedra Ángel González, una de las asistentes, la única de mi edad, los demás
eran bastante más jóvenes, protestó: “¡No ha hablado ni tres minutos de
poesía!”.
Tenía
razón, pero uno no va a una conferencia de Riechmann para oírle hablar de
poesía, sino de la inminencia del apocalipsis. Hacía treinta años que no le
escuchaba. Entonces ya estábamos ante la inminencia del colapso, a un paso del
abismo. Ahora parece que hemos dado muchos pasos hacia adelante, pero el
abismo, como el horizonte, ha dado otros tantos hacia atrás.
Al final, susurró entre largos silencios unos
poemas todavía inéditos del Segundo libro de los gorriones (el primero
es el de Bécquer). Creo que solo me aburrí yo y la señora que le reprochó que
hablara poco de poesía o que no se esforzara “en elevar la voz para que le
escuchemos”. Durante el coloquio, uno de los atentos asistentes preguntó:
“¿Sigue pensando que los hongos son un modelo para la humanidad?”.
El
teórico de la inminente catástrofe global lo seguía pensando. “¿Les ha dedicado
algún poema?”. Se lo había dedicado, pero no recordaba el título. Yo salí
pensando en lo raro que es el mundo y lleno de curiosidad por los versos que
Riechman les podría haber dedicado a los hongos.
Nada más
llegar a casa se lo pregunté a mi asistente virtual y este, al momento, me
mostró un vídeo de YouTube en que el poeta lee unos versos del libro En el
fondo del valle, ha muerto Jorge Riechmann (que no es él, sino un tío suyo
que se llamaba como él): “La buena sociedad de raíces, hifas, bacterias, /
micelio, micorrizas por debajo del suelo / del bosque antiguo. Una forma de
estar juntos / menos cruel y más digna que la nuestra”.
Si
tuviera que escoger entre el Riechmann profeta del apocalipsis y el Riechmann
poeta, me encontraría en un aprieto. Son tal para cual.
Jueves,
21 de mayo
QUÉ NO LEER
Al buen lector, le basta una hojeada para saber qué libros
no merece la pena leer. Me llama la atención, en la mesa de novedades, Elogio
del error, de Pino Aprile, un periodista italiano que nació el mismo año
que yo, 1950.
El tema
no deja de ser interesante: a veces es mejor equivocarse que acertar. Pero lo
abro al azar y me encuentro con el siguiente párrafo: “Dos investigadores
israelíes, Amotz y Avishag Zahavi, observan (El principio del hándicap) que
cuando la gacela, amenazada por el lobo, en vez de huir se aproxima a la fiera,
brinca y se entretiene, no está cometiendo el error de su vida, sino informando
al agresor de que posee tanta energía y es tan veloz que puede permitirse una
desventaja inicial (el hándicap) sin por ello arriesgar nada. Llegado este
punto, el lobo, si no es tonto, no desperdicia tiempo ni esfuerzo y va en busca
de otra gacela”.
Sigo
picoteando acá y allá y me encuentro con otra perla: “Hoy los periódicos salen
cojos y obsoletos, porque las noticias están inmediatamente disponibles para
todos en la web. Gratis”.
¡Pobre!
--me digo--. Está tan viejecito que ni siquiera se ha enterado de las suscripciones
de pago”. Y a continuación, la puntilla: “En cuanto alguien se tuerce el
tobillo en la ducha en el Tíbet y lo anuncia en redes sociales, se entera todo
el mundo. Y así nos es posible saberlo todo sobre todos, en cuanto se difunde”.
Lástima
grande que no sea verdad tanta belleza: yo presento un libro el próximo jueves,
lo anuncio en las redes sociales y si se enteran cincuenta personas (y asisten
media docena) puedo darme por contento.
¡Cuánta
inteligencia natural, como la de este buen Pino Aprile, parece inferior al
modelo más primitivo de inteligencia artificial!
Viernes,
22 de mayo
DELENDA EST
----¿No
vas a hablar de Zapatero? Más de una vez te he visto defenderle, pero ahora
parece que te ha comido la lengua el gato.
---No, no voy a hablar. El minucioso
auto del juez tiene todo el aire de una anticipada condena. Por fin, la segunda
pieza más codiciada por la derecha (la primera ya sabemos cuál es) ha caído en
la trampa. Una trampa muy laboriosamente preparada a base de verdades que no
son delitos (pero que procura que lo parezcan) y de delitos que, o no son
verdad, o no son atribuibles al expresidente. Ahora, para remachar la condena,
solo falta que aparezca el arrepentido, ya llevan tiempo tentándole, a pasearse
como un héroe por los platós de televisión y a disfrutar luego del dinero que
él sí tiene en paraísos sociales. Diga lo que diga ante el juez, presente las
pruebas que presente, Zapatero ya está condenado. Ha cometido el pero de los
delitos que un hombre puede cometer: tener tratos con Venezuela y hacer campaña
a favor de Pedro Sánchez.



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