viernes, 4 de septiembre de 2026

Aguas bravas: No habrá guerra de Troya

 

Martes, 1 de septiembre
PATRIOTAS TÓXICOS

“Los pueblos felices no tienen historia”, afirmaba un apotegma clásico. Y en oros tiempos, antes de la dictadura de lo políticamente correcto que ahora dicen que nos oprime, se añadía: “como las mujeres honradas”. Porque la historia de una mujer, en esos buenos tiempos que algunos añoran, no podía ser otra que la de sus infidelidades y sus amantes.

            Por entonces, había mucha buena gente que, ante alguna pregunta comprometida, se encogía de hombros y afirmaba: “Yo no entiendo de política”. Ahora, de política y de fútbol, todos entendemos y todos odiamos al árbitro –llámese Tribunal Constitucional o como se llame-- cuando pita una falta a favor del campo contrario.

            “¡No has dicho nada sobre lo que está pasando en Ceuta!”, se me lamenta un amigo y yo le agradezco que eche en falta mi voz en un momento en que todos gritan y nadie escucha, sino a los de su misma opinión.

            ---Todo lo que perjudica al gobierno, beneficia a la oposición, pero no es lo mismo que se trata de un caso de corrupción que el que de una catástrofe nacional. Lo ocurrido en Ceuta ha ocurrido antes y volverá a ocurrir después. Se pueden rechazar las pretensiones anexionistas de Marruecos sobre esa ciudad, pero lo que no se puede negar es que geográficamente forma parte de Marruecos y que, sin su benevolencia y su colaboración, lo tiene muy difícil. Pedir mano dura contra Marruecos por haber favorecido, o no haber impedido, la masiva llegada de inmigrantes, me parece una estrategia suicida. Con la enemistad de Marruecos, esos hechos pueden repetirse una y otra vez, basta con que se niegue a actuar de portero y no impida a ningún nacional o subsahariano llegar hasta las puertas de la ciudad. ¿Qué haríamos entonces? ¿Disparar sobre los que entran ilegalmente? ¿Construir a toda prisa presidios de alta seguridad para encerrarlos? ¿Qué podría haber hecho el gobierno cuando una avalancha de ilusos adolescentes llega nadando a Ceuta? ¿Mandar un pelotón de soldados para que les den la orden de retroceder y, si no obedecen, acribillarles en el agua? ¿O quizá, más piadosamente, armar a los guardias civiles con largas varas para que empujen a los jóvenes nadadores hasta que se ahoguen? Ya se ahogaron por sus propios medios más de cien, pero esa tragedia no parece preocupar a nadie. No, desde luego, a los patriotas que se rasgan las vestiduras y claman: “¡Nos han invadido! ¡Nos han invadido!” y recuerdan la traición del conde don Julián. El gobierno, ante el problema de Ceuta, hizo lo mejor que podía hacer y la oposición está haciendo lo peor: considerar una catástrofe humanitaria como un inesperado regalo que les podría anticipar su llegada al gobierno. ¿Por qué está tardando en solucionarse ese problema, en lo que puede solucionarse, claro, que a los muertos nadie les devolverá a la vida? Porque aquellos de los que depende en buena parte la solución se niegan a ayudar y practican la política del cuanto mejor peor. No se dan cuenta, de que, solucionado este incidente, el problema de Ceuta, ese anacronismo que hace tiempo que ha perdido su razón de ser, seguirá existiendo y serán ellos, si llegan al gobierno, quienes tendrán que lidiar con él. Y que, si ponen a Marruecos en su contra, verán lo que es un auténtico problema.

            ---Pues en Europa no piensan como tú. Piensan que Ceuta es un portón que Pedro Sánchez ha abierto a la emigración descontrolada.

            ---Cierta Europa, la que ya ha sido infectada por el virus trumpista. La que sueña con un Bukele en Albania o en Bulgaria que nos haga de carcelero de la gente que nos sobra. En cualquier caso, ese portón, el de Ceuta, no lo ha abierto Pedro Sánchez, sino que es regalo envenenado de aquellos tiempos en que los europeos se creían con el derecho de saquear África con el pretexto de evangelizarla y civilizarla.   

Miércoles, 2 de septiembre
LA LEVEDAD Y LA GRACIA

Tengo algunos pocos fieles lectores y muchos amigos que no tienen la costumbre de leerme y que se quejan de que escribo demasiado.

            ---Pero ¿cómo voy a haber leído tu último libro si antes de que me dé tiempo a hacerlo ya has publicado otro?

            Yo me encojo de hombros Quien no me lea por gusto, que no me lea.

            Lo que me preocupa es otra cosa. Tengo la suficiente experiencia como para saber que, a partir de cierta edad, la mayoría de los escritores, incluso los mejores, siguen escribiendo por inercia, sin tener nada que decir. ¿Será mi caso? Uno siempre es el último en darse cuenta y a mí ya hace tiempo que amigos poco piadosos –en eso se me parecen-- me dicen que mis últimos poemas, romancillos y cosas así, son bien poquita cosa.

            Es posible, pero uno puede admirar las monumentales fuentes barrocas, con sus ninfas y sus dioses, y no por eso desdeñar la fuentecilla que surge en un recodo del camino y que nos quita la sed, algo que no hacen esas otras tan aparatosas. No solo de Divinas comedias vive un buen lector, también necesita la levedad y la gracia de la poesía popular: “Anoche soñaba yo / que con mi amante dormía. / Y al despertarme descubro / que a mi lado lo tenía”.

Jueves, 3 de septiembre
NO ENFADES AL PORTERO

Toda la noche tuve pesadillas. Las plazas españolas se llenaban de réplicas de Bukele y Milei, ni siquiera de Donal Trump (dan más miedo los lacayos que el amo), que gritaban en defensa de la españolidad de Ceuta, al parecer amenaza por una nueva invasión musulmana. Hasta el arzobispo de Oviedo, en una mano la cruz y en otra la espada, llamaba enfervorizado a una nueva Reconquista. Cuando me desperté, la pesadilla seguía allí, en la primera página de todos los periódicos.

            La inmigración descontrolada trae consigo muchos problemas, no seré yo quien lo niegue, pero no amenaza la “españolidad” de Ceuta. Todo lo contrario. la reafirma. Si fuera marroquí, ninguno de esos jóvenes abducidos por interesados bulos querría entrar en ella. Y mientras siga siendo española, y siga estando donde está, necesitaremos la colaboración de Marruecos para controlar la emigración. Con Marruecos a la contra, se convertirá en un lugar en que será imposible vivir. Ellos tienen el control, no por debilidad de Sánchez, sino por imposiciones de la geografía.

            ¿Podemos obligar a la fuerza a Marruecos a que haga las veces de fiero portero de discoteca? Me temo que no, que ya están muy lejos del protectorado y es amigo de los que mandan, Israel y Estados Unidos. Para conseguirlo, hace falta un poquito de diplomacia y mucho dinero. Sería interesante, solo por curiosidad, que se hiciera público cuánto dinero cuesta mantener la españolidad de Ceuta y Melilla[JG1] .

            Tan poca fe tiene la oposición en poder echar a Sánchez por medios democráticos, que no duda en jugar con fuego y provocar un conflicto con Marruecos que incluso pueda llevar a un enfrentamiento bélico, en el que las dos partes llevarían todas las de perder. La situación me recuerda una obra de Giraudoux, No habrá guerra de Troya, sobre los esfuerzos de los años treinta para evitar la Segunda Guerra Mundial. Al final, es bien sabido, fueron vanos. ¿Tendremos una nueva guerra interminable, un nuevo desastre de Annual? Los enemigos de Sánchez utilizarán todos los medios para conseguirlo, incluidos los legales.

            Pero yo, que soy optimista por naturaleza, todavía sigo confiando en que una mayoría de españoles no haya perdido la cabeza.

Viernes, 4 de septiembre
AMIGOS PARA SIEMPRE

Con Martín López-Vega, que fue un buen amigo mío en otro tiempo, ahora tengo sus más y sus menos. “Es lo que suele pasar –me dice mi mala conciencia-- cuando los maestros quieren seguir siendo maestros toda la vida sin aceptar que los discípulos crecen y dejan pronto de hacerles caso”. Yo no creo que sea así –le respondo--, aunque puede que en el fondo tengas razón.

Pero me llega su antología de Claude Roy, con un hermoso prólogo que es un retrato y un autorretrato, y recupero al viejo amigo. Cuántos descubrimientos hemos hecho juntos por las librerías de Braga, de París, de Buenos Aries o de Nueva York.

Aparte de otras muchas cosas, mejores y peores, López-Vega también es un poeta chimo, como él dice de Claude Roy, y por eso nos regala en la introducción a La amistad de Wang Wei una condensada muestra de la poesía china.

Me gustaría agradecer ese regalo con la versión propia de un poema de Li Bai (o Li Po): “Yo vengo de muy lejos; / tú, de algo más cerca. / El azar ha querido juntarnos / en esta encrucijada. / En otra, cerca o lejos, / no sabemos dónde / hemos de separarnos para siempre”.

¿Para siempre? Uno de los aforismos de Nietzsche dice así: “Los amigos que una vez lo fueron de verdad siguen siéndolo incluso cuando dejan de serlo”.

 Un día de estos tenemos que quedar a comer con Xuan y Sonia en su casa de Caces.

 


 [JG1]