Lunes,
1 de junio
COMIENZAN LOS REGALOS
Un día es poco tiempo para celebrar el prodigio de
haber nacido, de haber vivido un año más. Yo lo celebro siempre durante el
entero mes de junio. El mejor mes del año, por cierto: termina la primavera,
comienza el verano, los días son cada vez más largos, las noches cada vez más
cortas. Si yo fuera Dios, habría elegido este mes para nacer y no el frío
diciembre.
---Tú
estarás de fiesta, pero en el mundo hay poco que celebrar.
---Siempre
hubo mucho y a la vez muy poco. Ahí están Trump y Bukele y el más sanguinario
de todos, Netanyahu, que ha hecho suyo el proyecto de Hitler: conquistar el
espacio vital que cree que su país necesita expulsando o exterminando a sus
habitantes, seres intermedios a su entender entre el hombre y la alimaña, Y no
hay nadie que pueda pararle los pies. Pero no por eso voy a dejar de celebrar
yo mi cumpleaños.
---Más
cerca tienes lo que está cayendo sobre Pedro Sánchez.
---Ese
es el primer regalo. No la conjura judicial, que cada vez se muestra más sin
tapujos, sino que la gente empieza a perder el miedo y a decir lo que piensa de
ciertos aguerridos justicieros empeñados a darle un empujoncito a Feijoo, a
quien se las ponen como a Fernando VII, pero él no acaba de hacer carambola.
---Ahora
parece que quiere pactar con Puigdemont la moción de censura, pero le da
vergüenza ir a Waterloo. ¡Si le dejaran ir de incógnito!
---Sería
capaz de pactar con el diablo, pero no creo que se atreva a tanto. En cualquier
caso, yo en la política menuda no me meto. Sobreviví a Franco, sobreviviré, si
llega el caso, a Abascal. Pero no me gusta que ciertos jueces se empeñen en
facilitarle el camino ayudándole a tumbar a Sánchez. Y si lo hacen, que se lo
curren un poco más, que no nos tomen por idiotas. ¡Eso de gastar tanto dinero
público en llevar a juicio al hermano del presidente por supuesto enchufismo!
Deben de pensar que somos idiotas.
---Pues
debemos serlo, porque media España lo aplaude.
---Y
la otra mitad calla por miedo. Pero yo, que soy más bien optimista creo que ciertas
actuaciones judiciales, en lugar de hundir a Sánchez, lo que van a conseguir es
impulsar su candidatura para las elecciones del próximo año.
Martes,
2 de junio
SOPORTAR MAESTROS
Habla Javier Almuzara, en el Museo de Bellas Artes,
con la pasión y la precisión que le caracteriza, de las relaciones entre poesía
y pintura. En el coloquio final alude a mí llamándome –sin la ironía que suele
ser habitual—“maestro”. Luego recita de memoria un breve poema de mi último
libro: “Las cosas que yo te digo / otros las dijeron antes, / pero como yo las
digo / no las dijo nunca nadie”.
Me
gustaría que se recordaran mis versos y se olvidara de mi nombre. Y no por
falta de vanidad, sino por todo lo contrario: añadir unos versos a la memoria
colectiva es el mayor premio al que se puede aspirar. El Reina Sofía y otros
galardones quedan bien para los Siles o los Zuritas.
De
todos los poetas que he visto crecer, a los que he tratado (y a veces
maltratado) durante años, creo que Javier Almuzara es el único que se muestra
invariablemente agradecido, aunque no tenga mucho que agradecer.
Mientras
escuchaba sus memorables palabras en el museo, recordé la trifulca reciente con
otro poeta que llegó a la tertulia por la misma época. “¡Ya no tengo edad de
aguantar maestros!”, me gritó en un iracundo correo. Y efectivamente no la
tiene: va a cumplir sesenta años. Pero tampoco la tiene Almuzara y en la comida
previa, en casa de Martín Caicoya, frente a las frondas del Campo de San
Francisco, escuchó con paciencia mis repetidos consejos: “No te pases con el
tiempo, por mucho que el público esté encantado escuchándote y tú encantado de
escucharte, y no expliques demasiado tus poemas”.
Pensando
en el otro veterano contertulio, el que está harto de aguantar maestros, releí
al volver a casa “Amistad”, un poema de José Emilo Pacheco s: “Reunirnos todos
los días en el café se ha vuelto una alegría mecánica, Nada queda del afecto y
la alegría compartida de los antiguos años. A la menor oportunidad sacamos las
garras: módicos tigres condenados a dar vueltas en el mismo foso del zoológico
hasta que se mueran de viejos o en un instante de sinceridad se devoren”.
Pero
yo no pienso devorar a nadie, soy vegetariano, ni tampoco pienso dejarme
devorar por nadie.
Miércoles,
3 de junio
TRUMP HABLA POR TODOS
En junio (casi me atrevería a decir que en todo el
año), no hay día que no reciba un regalo. El de hoy es especial. Viene nada
menos que del presidente de Estados Unidos.
Suena
el teléfono en el despacho del jefe del gobierno de Israel, que responde
melifluo a quien considera su mejor compinche (“Hola, Donald”), sin sospechar
lo que se le viene encima.
---¿Qué
mierda estás haciendo? Eres un puto loco. Estarías en la cárcel si no fuera por
mí. Te estoy salvando el culo. Todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a
Israel por esto. ¡Y no te refugies en la excusa del antisemitismo, capullo!
¡Respeta un poco a las víctimas del Holocausto y no la uses más como coartada
para tapar tus vergüenzas!
Trump
le ha gritado a Netanyahu lo que todas las gentes de bien, dentro y fuera de
Israel, judíos y no judíos, estaban deseando decirle. Le ha tratado como a un
lacayo al que se le propina una merecida reprimenda. Pero sospecho que no lo
hace para acabar con el genocidio, sino solo para que no le estorbe en sus
tejemanejes con Irán.
Jueves,
4 de junio
Y NO DIGO MÁS
Me toman el pelo mis amigos con la tabarra que les
doy con eso de que celebro todo el mes mi cumpleaños y cada día me sorprende
con un regalo.
---Pues
ya me dirás qué regalo encuentras en el auto de juez Pedraz contando toda esa
trama que una tal Leire y un tal Cerdán montaron para ocultar las fechorías de la
mujer y el hermano del presidente.
---Leo
el auto sobre las andanzas de Antoñita la Fantástica, escucho los testimonios
del juicio contra Pablo Sánchez y quedo aterrado. Pero no te voy a decir lo que
pienso. Cualquier cosa que diga podría volverse contra mí. Me siento tan
amenazado como alguien que pensara por su cuenta en tiempos de la Inquisición.
Solo dos cosas, y el que quiera entender que entienda: si a mí me permiten el
acceso a toda la documentación y a todas las comunicaciones privadas de
cualquier grupo, sean los directivos del Banco de Santander o del Real Madrid,
los miembros de la conferencia episcopal o quienes comieron el último año con
cualquier político, te monto no una novela, sino una trama de no ficción,
juntando e interpretando fragmentos de acá y allá, en la que planean asesinar
al Papa o blanquear el dinero que los Castro saquearon en Cuba durante décadas.
Todo indiciariamente, por su puesto. Y
en cuanto al juicio contra David Sánchez, dos cosas han quedado ya claras: si
hubo enchufe, nadie lo notó en su momento y no se debió a que fuera hermano de
quien entonces tenía tanto poder como Pablo Casado tras su encontronazo con
Díaz Ayuso, y que si por primera vez en España, la tierra de los enchufes y las
recomendaciones, se procesó a alguien por ese hasta entonces inexistente delito
fue por ser hermano de Pedro Sánchez, contra el que todo vale.
---O
sea que tú crees que ciertos jueces y ciertos miembros de la guardia civil,
cuando investigan a la izquierda no son imparciales.
---Quizá
lo sean, pero se esfuerzan mucho en no parecerlo. Y eso no deja de ser una
suerte: van tan sobrados que cada vez más españoles van viéndoles el plumero.
Viernes,
5 de junio
GENTE QUE QUIERO
Hoy es
el cumpleaños de Lorca, a quien seguro que también le gustaría celebrarlo todo
el mes. Luego viene, el próximo lunes, el de Marguerite Yourcenar, y el sábado,
el de Fernando Pessoa. Qué buena compañía. Pero mi favorito es el que inicia el
mes, el de Marilyn Monroe, que cumple nada menos que cien años.
Qué
buen rato pasaríamos. Podríamos invitar a alguien más, por ejemplo, a Xuan
Bello para festejar que acaba de publicar libro. De Marilyn, a la que le gusta
más escuchar que hablar (también Pessoa calla mucho, al contrario que Lorca o
que yo), publiqué unos cuantos borradores de poemas en Tres mil años de
poesía: “Tengo tanto miedo a que no me quieran / que cuando me quieren /
solo soy capaz de pensar / en el instante / en que dejarán de quererme”.
Una
noche, cuando nadie la veía, se acercó hasta mí y me dio un beso. “Es el mejor
regalo que me hayan hecho nunca”, dijo.


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