sábado, 27 de febrero de 2021

Después y todavía: La mentira oficial

 

Sábado, 20 de febrero
FIN DE UN AMOR

La vanidad es una de las enfermedades profesionales del escritor. Y todavía no se ha inventado ninguna vacuna contra ella. Los hay que utilizan la falsa modestia como pomada, pero lo único que consiguen es que se infecte y se haga más evidente. Yo la mantengo a raya como puedo. Cada vez que me da por quejarme de que se me hace menos caso del que merezco, me consuelo pensando que no hay, ni ha habido un nunca, ningún escritor al que se haya hecho tanto caso como él creía merecer.

            Y no ser un autor de éxito ni de los que pasan con letra grande a la historia de la literatura también tiene sus compensaciones. Leo el libro que Sergio Vila-San Juan le ha dedicado a Baltasar Porcel --no sé si un gran escritor, pero sí una figura muy mediática e influyente en la Cataluña del último tercio del pasado siglo-- y sé que a él no le habría gustado que se contara la historia de su ruptura, que se reprodujeran las cartas que su primera pareja le escribía mientras él estaba en París, presuntamente por motivos de trabajo y en realidad disfrutando de la compañía de su nuevo amor, una estudiante de veinte años a la que había conocido en el tren. Leo las cartas de Concha Alós y es como si hurgara en una herida reciente: “Querido, no sé qué pasa que no llegan cartas tuyas. Supongo que se ha perdido alguna o algo así. ¿Cómo va el trabajo? ¿Has empleado ya las 27 horas de la cinta de Scorza? ¿Cómo es el calor de París?”

            De lo que menos tenía ganas Porcel, en aquellos felices días de París, era de escribir a la que todavía se creía su compañera, una mujer mayor que él y que le había ayudado decisivamente en los comienzos de su trayectoria literaria.

            Nunca se refirió a esa historia Baltasar Porcel ni tampoco Concha Alós, de desdichada trayectoria posterior. Ahora nos la cuenta un periodista indiscreto.

            No ser un escritor importante, ni una figura ni un figurón, tiene sus ventajas. Ando yo estos días un tanto maltrecho, casi llorando por las esquinas (bueno, solo lloro cuando nadie me ve), desbaratado como un castillo de arena el futuro que yo creía tan firme, y nada me disgustaría más que el que alguien viniera a poner nombre y apellidos, a entrar en detalles, a publicar súplicas, a ridiculizarme en unas páginas chismosas disfrazadas de serio estudio con notas a pie de página.

            “Y si finalmente ocurriera, si hubiera un Ian Gibson, o en su defecto un Vila-Sanjuan, que investigara hasta el más mínimo detalle tu biografía, ¿ no te sentirías halagado?”, me pregunta mi vanidad. Y la verdad es que no estoy muy seguro de la respuesta.

Domingo, 21 de febrero
CALLES PERDIDAS

“Llueve en mi corazón / y llueve en la ciudad”. Cuántas veces habré citado esos versos de Verlaine en la traducción de Diez-Canedo (lo que el poeta escribió fue “il pleure dans mon coeur / comme il pleut sur la ville”). Me paso el día yendo y viniendo por calles perdidas y vuelvo a casa empapado hasta los huesos de melancolía.

Lunes, 22 de febrero
QUÉ PAPELÓN

Enrique Moradiellos, catedrático de Historia Contemporánea, autor, entre otras obras admirables, de una modélica biografía de Negrín, es un gran historiador, nadie lo duda, pero sobre su deontología profesional, leyendo el artículo sobre el 23-F que hoy publica en El País, me entran algunas dudas. La España oficial tiene miedo de que la caída de un ídolo con pies de barro, el anterior jefe del Estado, arrastre también toda una etapa de la historia, de la que él fue protagonista, y que se nos había contado con tintes rosas. Por eso el ajado periódico de referencia, obedeciendo a altas instancias, ha pedido a prestigiosos historiadores que revaliden el papel decisivo que tuvo el rey a la hora de abortar la intentona golpista. Pero de lo que cada vez  hay menos dudas es de que tuvo un papel decisivo a la hora de su puesta en marcha y de mantenerlo activo hasta que fue consciente de su fracaso, cuando Tejero rechazó la oferta que Alfonso Armada le hacía “a título personal”, pero autorizado por sus superiores, el primero de ellos el rey. Cuántas mentiras, o medias verdades, Enrique Moradiellos. ¿Qué es eso de que ni Armada ni Milans pudieron contar con su aval ni previo ni posterior al asalto al congreso? Los dos actuaron siempre en nombre del rey y obedecieron de inmediato sus órdenes, solo que esas órdenes tardaron largar horas en llegar. Hasta las 22.35 no envió un télex a la cúpula militar con la orden defender la Constitución (el dato lo señala Moradiellos). ¿Por qué no lo hizo antes? A las 21.50 pidió a TVE que enviara un equipo de grabación “sorteando el cerco de los golpistas” (la frase, ambigua, es del catedrático).  Los golpistas nunca cercaron al rey, siempre fue libre para dirigirse a los españoles. ¿Por qué no lo hizo hasta el día siguiente? A las siete de la tarde del día 23, ya debería haberse dirigido por radio (por radio nos enteramos del golpe) a toda la nación, proclamando su acatamiento de la Constitución y ordenando a Milans la anulación de su bando y la vuelta de las tropas a los cuarteles. Podemos estar seguros (y Moradiellos, el bueno de Moradiellos, qué papelón le hacen hacer, seguro que también lo está) de que Milans, el más fiel servidor de la monarquía, no habría tardado ni un segundo en obedecerle.

Martes, 23 de febrero
ÉTICA PERIODÍSTICA

¿Qué democracia es esta que necesita de la mentira, del falseamiento de la historia, para sostenerse en pie? ¿No habíamos quedado con que eso de las “fake news” era cosa del trumpismo? Toda la prensa oficial, con una unanimidad digna de la antigua prensa del Movimiento, se ha puesto de acuerdo en apuntalar la “verdad” sobre el 23-F, no vaya a ser que el descrédito del “héroe” de entonces se lleve por delante el complicado andamiaje de la Transición. Leo en el editorial de El País: “Los golpistas pretendieron desde que dieron su primeros pasos transmitir la idea de que el Rey amparaba su iniciativa, para sumar de esa manera apoyos que pudieran resultar decisivos, y aun cuando la conducta del jefe del Estado desmintió drásticamente aquel falso señuelo ha quedado ahí como una artimaña que favorece las lecturas que tanto festejan algunos como una conspiración fallida”. No hace falta indagar en ocultos archivos para desmentir ese párrafo. Tampoco para desmentir lo que afirma –o lo que da a entender—en portada. La noticia se refiere a las trece mil páginas del sumario, “a las que ha accedido El País” (¡por primera vez después de cuarenta años!). Copio: “Milans sostuvo que creía que la operación se hacía ‘con conocimiento de Su Majestad’, pero recibió tres llamadas de Juan Carlos I esa noche para que retirara las unidades desplegadas”. Se da entender que el rey le llamó insistentemente para que obedeciera y que él desobedeció la orden. No hubo tal. Y eso no lo digo yo, lo dicen los pasajes del sumario que se reproducen más adelante. El rey llamó a Milans, efectivamente, tres veces: “La primera, hacia la una de la madrugada, que coincide con el télex de Su Majestad que ordena que retire las unidades. Vuelve a llamar hacia la una y media y me pregunta si estoy retirando las unidades, a lo que contesto que sí. La tercera llamada es alrededor de las 4.30. Me dice que retire el manifiesto, a lo que digo que ya lo he hecho”.

            Mientras Enrique Moradiellos no encuentre documentos que demuestren que el rey llamó a su leal Milans a las seis y media del día 23 y que este se negó a obedecerle, la verdad real –no la oficial-- es que el golpe del 23-F duró exactamente lo que el rey quiso que durara, ni un minuto más ni un minuto menos. Eso es un hecho. Que no lo paró hasta tener la certeza de que fallaba el “golpe de timón” de Armada es solo una hipótesis, aunque bastante verosímil.

Miércoles, 24 de febrero
CELEBRACIÓN Y ELEGÍA

El día amanece de un azul tan espectacular que parece imposible no ser feliz. Por si fuera poco, hoy abren los bares y yo recobro uno de los rincones favoritos de mi biblioteca: la última mesa del fondo en la cafetería Noor, de la Tenderina. Ahí puedo leer tranquilo, sin visitas, sin interrupciones. Atravieso el parque luminoso y fresco; hago algunas fotos, como de costumbre, a la iglesia de San Julián de los Prados: atravieso el puente sobre la autopista y entro en el local. “¡Muy buenos días, caballero! ¿Lo de siempre?”, me dice el dueño. “¡Lo de siempre!”, respondo yo. Para mí no hay mayor placer que lo de siempre. Durante una hora –el tiempo que tardo en leer el libro de Fernando Castillo, Rapsodia italiana, que me acaba de llegar-- paseo por Roma, Nápoles, Palermo. Disfruto con la compañía del autor, buen discípulo de Modiano, de Bonet y de Tintín, capaz de convertir la erudición en magia y perpetua aventura. Sus lugares preferidos de esas tres ciudades son también los míos en gran parte, aunque de vez en cuando habla de una iglesia, un jardín o una librería de viejo que no conozco y que anoto para visitar en cuando me sea posible. Aunque, para reanudar los viajes, cuando nos dejen, ya tengo antes dos lugares: Avilés y Estambul, el primero y el más reciente de mis muchos amores.

            Pero ya se sabe que la felicidad tiene siempre, no ya los días, las horas y los minutos contados. Cierro el libro, abandono mi ensoñación viajera y, antes de salir de la cafetería, echo una ojeada al teléfono. De pronto se nubla el sol: ha muerto Concha Quirós, a quien no hace muchos días me encontré en la calle y me contó con el entusiasmo de siempre sus proyectos para mantener a flote en estos malos tiempos su librería, la librería Cervantes, que este año cumple cien años. Contagiaba energía. Yo le dije: “Deberían nombrarte consejera de Cultura del Principado, Conchita. Mejor nos iría a todos si así fuera”.

            Se nubló el día, pero yo pronto encontré algún consuelo: “Vivió ochenta y cinco años, era conocida  y querida por cientos de autores, por miles del lectores, no pasó un día sin un libro en las manos, nunca perdió la curiosidad ni el entusiasmo, no fue torturada por una larga enfermedad ni encerrada en una residencia. Todos los finales son tristes, pero como también son inevitables, ¿quién no quisiera para sí un final semejante?”

Jueves, 25 de febrero
CUIDADO CON LO QUE DESEAS

Un joven mercader de Bagdad, según cuenta una antigua leyenda de Oriente, estando una mañana solo en el lecho, deseoso de compañía, pidió a grandes voces ser amado por todas las mujeres. Se le apareció entonces un genio que fingiendo apiadarse de él le dijo: “Tu deseo será cumplido. A partir de hoy, serás amado por todas las mujeres”. El joven mercader saltó de la cama y salió a la calle dispuesto a gozar de los más variados placeres. Apenas dio unos pasos, cuando una vieja arrugada y legañosa que filtraba vino en un sótano, encendida nada más verle en un ardiente amor, le envió besos por el tragaluz. Él volvió la cabeza hacia otro lado con disgusto, pero antes de que pudiera alejarse la vieja le agarró por una pierna, le metió en el sótano y allí le tuvo encerrado para su disfrute durante veinte años.

Viernes, 26 de febrero
TIEMPO AL TIEMPO

----¡Eres insoportable, Martín! Todo el mundo se equivoca menos tú. Les das lecciones de derecho constitucional a los catedráticos de derecho constitucional, de historia a Moradiellos, ¿no crees que te pasas un poco?

            ----Me equivocaré en muchas cosas, como cualquiera (sobre todo en esos asuntos que tienen que ver con el corazón y otras vísceras, en los que no hago más que meter la pata), pero no en sostener que, al contrario de lo que afirman los letrados del Congreso y los catedráticos de derecho constitucional, la Constitución no ampara que un individuo pueda campar a sus anchas en la jefatura del Estado al margen de la ley, ni me equivoco en considerar la historia oficial del 23-F como un cuento chino. Tiempo al tiempo, amigo Ángel, que ya se irá viendo, en esos dos asuntos concretos, quién tenía razón.


32 comentarios:

  1. "Toda la prensa oficial, con una unanimidad digna de la antigua prensa del Movimiento, se ha puesto de acuerdo en apuntalar la “verdad” sobre el 23-F, no vaya a ser que el descrédito del “héroe” de entonces se lleve por delante el complicado andamiaje de la Transición".
    Sustitúyase "transición" por "establishment", acomódese algún término local más, y nos encontraremos con lo que los partidarios de Trump, tan seguros de que la "verdad" oficial de su país no es sino una elaborada e interesada forma de la mentira, afirman acerca de los USA.
    Pero mo hay nada que hacer: unos y otros están tan seguros de su particular forma de la verdad, que no sirve de nada plantearles objeción alguna. Es así, y no hay más que hablar; y quienes se permitan la duda acerca de "verdades" tan notorias, una de dos: o son tontos, o tienen intereses inconfesables que les mueven a decir lo que dicen.
    O las dos cosas.

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    1. Exacto, Jose, lee el sumario y luego habla. Criticabas a los partidarios de Trump y eres como ellos, ni siquiera te preocupas en buscar los datos --no las opiniones-- que desmontan tus prejuicios. Datos, por cierto, que no rebaten ni Moradiellos ni la prensa oficial: el golpe solo se paró cuando el rey ordenó a su fiel Milans que lo desconvocara (y tardó lo suyo en hacerlo, vaya usted a saber por qué).

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    2. "¡Qué tiempos éstos en los que hay que luchar por lo que es evidente¡" ¿Dürrenmatt?

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  2. "Qué democracia es ésta que necesita de la mentira, del falseamiento de la historia, para sostenerse en pie? ¿No habíamos quedado con que eso de las “fake news” era cosa del trumpismo?" Pues suma y sigue. Hoy, "el periódico de referencia", sondea a exministros de distintos gobiernos sobre la corrupción del emérito y no sólo niegan haber tenido conocimiento de su conducta irregular sino que -algunos- firman con un anónimo para cabrear a JLGM. ¡Pero qué broma es ésta!, que diría un amigo.

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  3. 23-F
    GOLPE DE ESTADO BORBÓN FALLIDO DEL 23 DE FEBRERO DE 1981

    Autor: El Rey Juan Carlos I

    Juan Carlos I a Milan del Bosch: “Retira los tanques (de Valencia) porque después de nuestra última conversación por teléfono, ya no puedo dar marcha atrás” (Cable que se escuchó por televisión TVE y estuvo en la Agencia EFE hasta las 3:00 del 24 de febrero tras la retirada y destrucción del original por un Capitán ordenado por Sabino Fernández Campos)

    *Confesión del rey de que era el autor del Golpe de Estado junto con Armada y que dio marcha atrás, al ser frustrado por Tejero (que estaba involucrado en el complot pero no sabía que un miembro del partido comunista iba a formar gobierno)

    Del 11 al 13 de febrero de 1981. El Rey Juan Carlos I hizo dimitir a Adolfo Suárez obligándole a reunirse con dos capitanes generales. (Verdadero Golpe de Estado; días antes del 23F) [Fuente histórica: Libro de visitas de la Casa Real de Sabino Fernández Campos]
    Adolfo Suárez pronuncia un discurso de “dimisión” en el que dice por televisión TVE (en la página web de TVE no sale… sospechoso) que “dimitía para no ser un paréntesis entre dos dictaduras”. (La de Franco y la del Rey Juan Carlos, se entiende)
    Armada, sin el permiso del Capitán General de Aragón/Cataluña, se presenta en la Casa Real y hace cancelar la visita del primo del rey Alfonso de Borbón con Juan Carlos. (Tachado en el Libro de visitas de la Casa Real del día 13 de febrero)
    Armada sale de la reunión con el rey con aires altaneros con pretensiones de Jefe de Estado.
    Proponen que el Gobierno de concentración esté formado por Armada de presidente, junto con Felipe González, Mújica (PSOE) y un miembro del partido comunista, etc.
    Alejandro Rojas Marcos, diputado andalucista, pide a Don Antonio García-Trevijano un discurso para el 23F y este le propone preguntar a Adolfo Suárez en la sesión de investidura de Calvo Sotelo: -“¿Por qué ha dimitido? ¿Quién le ha hecho dimitir? ¿Ha sido el rey? ¿Qué dictadura teme?”
    Alejandro Rojas Marcos no pronuncia dicho discurso, lo que hubiera supuesto un acontecimiento histórico mundial al anticiparse en directo a un Golpe de Estado televisado que transcurrió minutos más tarde.
    Tejero, inmerso en el complot, frustra el Golpe al enterarse de que un miembro del partido comunista estará en el Gobierno.
    Además el intento de Golpe de Estado del rey es televisado (no estaba previsto).
    El resto de la función teatral: Solución del Elefante Blanco. El pacto del Capó.
    **Información proporcionada por Sabino Fernández Campos (jefe de la Casa Real) a Don Antonio García-Trevijano Forte en el restaurante ¿Colón? en la Plaza de las Salesas (donde vivía Sabino).

    ***Tratadistas de los Golpes de Estado: Gabriel Naudé, Curzio Malaparte.

    –> Un Golpe de Estado se da al jefe de Estado (Palacio de la Zarzuela) y no en el “Congreso” ni “RTVE”.

    Fuente: https://bibliotecatrevijano.wordpress.com/23-f-2/

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    1. Solo una precisión: el asalto al Congreso no fue televisado en directo, solo se estaba transmitiendo por radio. Se estaba grabando y se emitió después.

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  4. Recuerdo ahora, con JLGM, aquella frase de Artigas que citó Hugo Chávez en su respuesta al exabrupto (¿por qué no te callas?) del anterior jefe del Estado español: “Con la verdad ni ofendo ni temo”.

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  5. El café Noor Coffe & Co. tiene mesas cómodas, sofás, bizcochos, pinchos (parecen) ricos y, lo mejor, venden periódicos. Sólo me falta saber si tienen leche sin lactosa. No conocía el lugar, pero la próxima vez que vaya a Oviedo, se te acabó la tranquilidad. Si quieres que no te molesten, no des los nombres de tus lugares secretos, porque dejarán de serlo. Un saludo. El amigo del ganador del Planeta 2019.

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    1. Enrique, el café Noor está en un barrio y la gente de Oviedo es muy clasista, nunca se aleja del centro. No creo que te atrevas a llegar hasta la Tenderina.

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  6. 1.

    - Leer con atención…

    Comento inmediatamente después de terminar de leer dos textos que provocan múltiples interrogantes: “Grecorromanas. Lírica superviviente de la Antigüedad clásica” y “El huerto de Emerson”. Surgen, por ejemplo, cuando en el primer libro, Aurora Luque presenta la obra de Safo y referencia un artículo de Carolina Coronado. Al leerlo, advierto –una vez más- cómo “las percepciones” y las “interpretaciones” varían. Y lo hacen porque los datos, los contextos que los enmarcan y las “preguntas” que a unos y otros les planteamos cambian.

    - Perspectiva…

    [En Annie Hall] “Fue un rasgo de humor por parte (…) de [Woody] Allen —confundido, como es frecuente en sus películas, con su personaje—, exponer de manera tan cruda su inseguridad de persona a quien la cultura, la sensibilidad y la agudeza intelectual apenas sirven como armas, no ya para entender el mundo, sino ni siquiera para garantizar su propia felicidad.”

    José Manuel Benítez Ariza. “Cosas que no creeríais”

    - Necesidad del espejo…

    “(…) soy, o mejor, he sido (pues éste es el estilo que debo emplear de mí mismo para expresar mejor mis sentimientos), he sido —decía— un hombre de disposición afable, dueño de su temperamento, de una abierta, sociable y alegre manera de ser, capaz de encariñarse con las personas, poco susceptible de enemistad, y de una gran moderación en todas sus pasiones. Y ni siquiera mi deseo de fama literaria, mi pasión dominante, llegó jamás a agriarme el carácter, a pesar de mis frecuentes desengaños. Mi compañía no fue desdeñada ni por los jóvenes y atolondrados, ni por los literatos y gente estudiosa; y como encontré un particular agrado estando en compañía de mujeres sencillas, no tuve razones para estar descontento con la acogida que me dispensaron. En una palabra, pese a que la mayor parte de los hombres de alguna forma eminentes han encontrado razones para quejarse de calumnia, yo nunca fui tocado, ni siquiera amenazado por sus colmillos peligrosos; y aunque me expuse repetidas veces a las iras de las facciones, tanto civiles como religiosas, éstas parecieron quedar desarmadas, en mi provecho, de su acostumbrada furia. Jamás mis amigos
    tuvieron ocasión de justificar alguna circunstancia de mi carácter o conducta. Y aunque los fanáticos —según es fácil suponer— habrían encontrado una gran satisfacción inventando y propagando alguna historia en perjuicio mío, nunca pudieron dar con ninguna que por lo menos tuviese el aspecto de probable. No puedo decir que no haya vanidad al hacer esta oración funeral de mí mismo, aunque espero que no esté demasiado fuera de lugar; es éste un asunto de hecho, que puede ser fácilmente clarificado y constatado.”

    David Hume. “Mi vida (1776)”

    - “Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo” (César Vallejo)

    “Chove. Há silêncio, porque a mesma chuva
    Não faz ruído senão com sossego.
    Chove. O céu dorme. Quando a alma é viúva
    Do que não sabe, o sentimento é cego.
    Chove. Meu ser (quem sou) renego...
    Tão calma é a chuva que se solta no ar
    (Nem parece de nuvens) que parece
    Que não é chuva, mas um sussurrar
    Que de si mesmo, ao sussurrar, se esquece.
    Chove. Nada apetece...
    Não paira vento, não há céu que eu sinta.
    Chove longínqua e indistintamente,
    Como uma coisa certa que nos minta,
    Como um grande desejo que nos mente.
    Chove. Nada em mim sente...”

    Fernando Pessoa. En “Chove. Há silêncio, porque a mesma chuva”. Arquivo Pessoa

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  7. 2.

    - Percepción de los “papeles”…

    “Así, cuando el mes de septiembre de aquel 1923 se proclama la dictadura, dicen que es necesaria porque España era un caos laboral, sin paz en la calle, que se halla sumida en la `anarquía´, y que es necesario un gobierno de mano dura.
    Pero si se había hundido el orgullo burgués y el de la autoridad, también lo había hecho el frente bélico de Marruecos. Cuando el Ejército español iba a entrar en la cábila esa de Beniurriaguel, se dio el caso de una reacción mora, se vio que bien preparada, y las fuerzas que mandaba el general Silvestre, compuestas por unos tres mil hombres, tuvieron que batirse en retirada, con el agravante de que murieron casi todos. El propio Silvestre quedó allí sacrificado.
    Los moros, entusiasmados con esta victoria, se apoderaron de todo el Rif. Hubo el sitio de Monte Arruit, en el que murieron cinco mil soldados españoles, quedando prisionera la plana mayor. Si los rifeños no entraron en Ceuta y Melilla fue porque no quisieron. Aprovechando el asombro de los españoles, hubieran encontrado el camino expedito. Pero su propia victoria les había sorprendido.
    Se contentaron con rodear Melilla y tomar posiciones en la montaña del Gurugú, elevación ésta que a los españoles ya les había salido cara en 1909. Ante un desastre así, se imponía una revisión de los hechos. El Parlamento nombró una comisión de diputados, presidida por un general experto en estrategia llamado Picasso, como el pintor. Pero de las conclusiones a que llegó la comisión, nunca se supo.
    Primo de Rivera, que era capitán general de Catalunya, al proclamar el régimen dictatorial adujo la caótica situación de España, la inanidad de la política, la insanidad de la administración, y todo lo que se quiera, pero sin hacer la menor alusión al expediente Picasso.
    Este informe comprometía desde los tenientillos que se metían en el bolsillo la intendencia de África, hasta los ministros y generales, e incluso al mismo rey. Sólo así se comprende que Alfonso XIII se avenga con los militares para perdonar tal golpe a la política española y hacerla derivar hacia un régimen dictatorial, burlándose de la Constitución que él mismo había firmado.”

    Baltasar Porcel. “La revuelta permanente”

    - Cuento viejo…

    “(…) Et por esto fincó aquella poridat guardada, que non se
    atrevié ninguno a lo descubrir, fasta que un negro que guardava el cavallo
    del rey, et que non avía que pudiesse perder, llegó al rey et díxol’:

    -Señor, a mí non me enpeçe que me tengades por fijo de aquel padre que yo
    digo, nin de otro, et por ende, dígovos que yo só çiego, o vós desnuyo ides.

    El rey le començó a maltraer diziendo que porque non era fijo daquel padre
    que él cuidava, que por esso non veía los sus paños.

    Desque el negro esto dixo, otro que lo oyó dixo esso mismo, et assí lo
    fueron diziendo fasta que el rey et todos los otros perdieron el reçelo de
    conosçer la verdat et entendieron el engaño que los burladores avían fecho.”

    Infante Juan Manuel. “Conde Lucanor”

    - Todas las hojas cayeron…

    “Así que de lo que había sido yo antaño sólo quedaba una silueta en la memoria de dos barmans.”

    Patrick Modiano. “Calle de las tiendas oscuras”

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  8. 3.

    “Cervantes era una librería, lo sigue siendo.
    Allí llegué yo enviado por la madre de Ángel.
    -Don Alfredo, fíjese que es un muchacho muy despierto, que lee muchísimo y de familia muy considerada. Seguro que es mucho más culto que ese chiquillo que tiene ahora.
    Don Alfredo Quirós tartamudeaba bastante.
    -De…, luego…, que…, de…, luego…, que…, tiene razón, doña María. De luego…, que sí. Pero Manolo ya está aquí desde hace un año.
    -Pero don Alfredo, Paco Ignacio tiene que ganar más. Verá cómo resulta un dependiente muy bueno. Si supiera usted lo que ya ha leído a su edad.
    -Sí, doña María, de…, luego…, que sí…, doña María. Pero Manolo ya estaba aquí.
    Así que entré a trabajar a los catorce años con nueve meses, cobrando un sueldo mensual de cuarenta pesetas; a los siete meses me lo subieron a cincuenta pesetas; y a diez meses, a sesenta y cinco pesetas: trece duros.
    Manolo Lombardero me miraba bastante fastidiado; era un muchacho pálido, con la nariz torcida y los colmillos un poco dados a draculizarse; sonreía de costado y sabía todo de libros de texto y de literatura para maestros.
    A los pocos días me dio un libro.
    - Es `Flor de leyendas´, léelo a escondidas porque está prohibido.
    Casi todo estaba prohibido. Leíamos, Manolo y yo, como locos.
    Alfredo Quirós nos dejaba llevarnos los libros a casa y los devolvíamos apenas terminados.
    -¿Qué te llevas hoy?
    -Nicolás Gógol.
    -Yo, Turguénev.
    Algunos libros había que leerlos sin abrir las páginas; era un ejercicio de circo.
    Manolo entró en el grupo.
    -¿Y esi, quien yé?
    -Trabaja conmigo.
    -Bueno.
    Su padre había muerto antes de nacer él y la madre lo había pasado muy mal, pero tenía un hermano que parecía un señorito.
    (…)
    Manolo y Paco Ignacio barrían la librería al mismo tiempo. La técnica era difícil.
    a) Se arroja agua sobre el suelo, salpicándola con la mano, para que no se levante el polvo y para que los libros que están bajos no se manchen.
    b) Se barre de plumazos. Esto quiere decir que no se arrastra la escoba como si fuera un cadáver, sino que se la empuja suavemente, para lanzar el polvo, ya convertido en pellas de barro, hacia un destino prefijado.
    c) Se recoge la basura que se ha reunido en el lugar prefijado.
    d) Se la lleva al enorme caldero al que van a parar las envolturas de los paquetes, pero no las cuerdas, porque las cuerdas se enrollan para lo que puedan servir. Y se guardan.
    Manolo era como una ladilla viva; se movía por toda la librería ofreciendo libros, hablando de novedades y buscando ese ejemplar que quién sabe dónde coño se esconde.
    La librería Cervantes estaba especializada en maestros de escuela. Muchos maestros caían por allí a ver los libros y a soñar con los días en los cuales no habían sido depurados; cargaban su socialismo escondido en el alma y no lo dejaban ver.
    Los otros, los del régimen, traían enormes listas de libros asombrosos.
    Cien ejemplares del cántico a la bandera.
    Ciento cincuenta del perfecto niño español.
    Setenta y cinco del Imperio hacia Dios.
    -¿No se quiere llevar algún ejemplar de lecturas del siglo de oro?
    -No sé, no sé. Puede que el autor esté depurado.”

    Paco Ignacio Taibo I. “Para parar las aguas del olvido”

    - Quizá se creyó que eco de Grândola atravesaba “La Raya”…

    Sobre el 23 de febrero de 1981 he realizado múltiples lecturas y relecturas. Pretendía “calibrar” mi “visión” sobre dicho hecho y sobre el periodo que a uno, ya viejo, le “ha tocado” vivir. Y me interesaba porque, en el contexto de lo “ocurrido” en este “país” en los últimos años, me agradaría no acabar considerándome un “pardillo”.

    Leí el artículo de Moradiellos y su contenido me “desconcertó”. También lo hicieron otras aportaciones de estas últimas semanas. La de Arcadi Espada en El Mundo, por ejemplo.

    Juan Carlos I: convendría, en primer lugar, advertir que hace ya mucho tiempo que se “conocía” bastante de lo que “hoy” parece novedoso. Luego, es preciso “ir” más allá y, quizá, se halle la “farsa”. En cualquier caso es preciso, imprescindible, un “conocimiento histórico” riguroso, fundamentado en un análisis crítico del máximo posible de fuentes. Pues eso.

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  9. Muy interesantes todas las citas. Y muy atinado el último comentario: el anterior jefe del Estado tuvo muchos cómplices que le taparon las vergüenzas. En eso confiaba para salirse con la suya. Y a algunos de esos cómplices yo los he votado. Ahora me siento un poco sucio, como cualquier español con algo de conciencia en estos días.

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  10. Víctor Menéndez
    ¿Por qué Milans sacó los tanques a la primera de cambio? ¿Por qué al fin se retiró la Brunete? ¿Por qué Tejero no dejó a Armada formar un gobierno de coalición? ¿Por qué no pudieron tumbar a Gutiérrez Mellado? ¿Por qué dimitió Suárez? Y, por último, ¿por qué tardó tanto Juan Carlos I en dirigirse a los españoles?

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  11. Un video muy interesante, creo que para todos, pero en especial para los "blanqueadores de infamias" de plantilla, tan pertinaces en este foro:

    https://twitter.com/inafinogenova/status/1363825095941177346

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  12. Juan Carlos I fue un hombre del Régimen franquista, amamantado por el dictador, quizá mal asesorado pensó que con la llegada de los comunistas al Congreso se recuperaría el debate sobre al República y eso le hizo caer en manos de los golpistas, viendo el fracaso de la intentona, defendió el orden constitucional por la fuerza de los hechos, se dio pues a la buena vida y de ahí a la corrupción de corinas y emiratos, y así hasta hoy en que intenta salvar, malamente, los pocos muebles que le quedan a la monarquía española.

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  13. Víctor Menéndez
    Bueno José, Juan Carlos I era el hijo de don Juan, verdadero heredero al trono.
    Nunca fueron fáciles las relaciones entre monárquicos y franquistas. Los primeros veían a Franco como un usurpador.
    Tampoco se podría entender una "monarquía dictatorial".
    No muestro ni mis simpatías ni mis antipatías.
    Sucedió así

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  14. Martin no se equivoca en tantas cosas, en algunas sí
    .A Moradiellos le sucede lo mismo.
    El golpe triunfó de las 6.23 hasta la 1.15 de la mañana siguiente. Ocuparon RTVE, otros centros neurálgicos.
    La división acorazada Brunete, que hubiese hecho triunfar el golpe definitivamente, se retira inesperadamente.
    Antes del Rey habla Sabino Fernández Campos, con la famosa frase "ni está ni se le espera".
    El papel del Rey Juan Carlos I deja mucho que desear.
    El mismo Fernández Campos vaticinó, con conocimiento de causa, la caída de la monarquía.
    Victor Menéndez

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    1. No sé de dónde saca Víctor Menéndez lo de que Sabino Fernández Campo (no "Campos") "vaticinó, con conocimiento de causa, la caída de la monarquía". Lo que yo conozco es un artículo de Iñaki Anasagasti en el que asegura que Fernández Campo le permitió, muchos años después del 23-F, echar un vistazo a los "Recuerdos" (así les llama, según Anasagasti) que, asegura el mismo Anasagasti, estaba escribiendo. (Puesto que nunca se publicaron, no tenemos más que su palabra, la de Anasagasti).
      Y afirma: "Reproduzco aquí las notas que allí mismo tomé a vuelapluma y cuando él me lo autorizó, pues no quiso dejármelos ni para sacar fotocopias".
      El texto es largo, lleno de diálogos reproducidos (se supone) textualmente, de detalles y de nombres propios. Lo de "notas a vuelapluma" ("lo que se hace deprisa y de manera improvisada o inesperada, sin apenas detenerse a pensar ni corregir") es absolutamente inverosímil.
      Pero ni siquiera es eso lo más importante. Lo que allí se lee es que, en la conversación que tras la lectura mantiene el propio Anasagasti con Fernández Campo, el primero le dice: " -- Es que podría ser hasta la caída de la Monarquía. Y Fernández Campo contesta: -- No lo creo. Aunque muchos no lo crean España no tiene ahora mismo otra salida que la Monarquía".
      Como ahí se ve, lo que dice Fernández Campo (o lo que le hace decir Anasagasti, más bien) es EXACTAMENTE LO CONTRARIO de lo que usted nos cuenta: que él cree que la monarquía no caerá, porque en su opinión España no tiene "ahora mismo" (y ese "ahora mismo" debe ser 1995, ya que el memorialista asegura que "voy a cumplir 77 años") otra salida que la monarquía.
      Estaría bien que quienes ponen en duda, o directamente niegan, la versión oficial (que docenas de historiadores de prestigio sustancialmente confirman), por "falta de rigor", fueran siquiera mínimamente rigurosos en sus objeciones, ¿no?

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  15. Hombre, Jose, muchas gracias por recordar ese comentario atribuido a Sabino Fernández Campos. O sea que él creía que "ahora mismo", en los años noventa, España no tenía más salida que la monarquía. ¿Diría lo mismo en 2021? Puede que sí, puede que no.

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    1. Nadie puede contestar a eso. Yo me limitaba a hacer constar que, hasta donde yo sé, y ahí puede verse, lo que respecto a una posible caída de la monarquía dijo Fernández Campo es exactamente lo contrario de lo que Víctor le atribuía.

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  16. Bueno José, quito la "s", Fernández Campo. No la vaticinó exactamente en aquel momento, sino tras el matrimonio de Felipe VI con Letizia Ortiz Rocasolano.
    Desconozco si seguía siendo Jefe de la Casa Real, pero esas manifestaciones se pueden consultar en todas las hemerotecas.
    Un saludo. Víctor

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    1. La duda que dice tener es fácil de resolver. Sabino Fernández Campos fue jefe de la Casa Real hasta el 8 de Enero de 1993. Felipe VI se casó el 22 de Mayo de 2004. Sobre lo de que "puedan consultarse en todas las hemerotecas", supongo que no soy yo el único que agradecería que nos pusiera un enlace a esas manifestaciones, tan fácilmente localizables según dice.

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  17. Parece que el general, después de su cese, sangraba por la herida y largaba bastante. No sólo Anasagasti da una versión distinta de la oficial. La del periodista Julio Merino es parecida pero más completa. Y verosímil

    https://www.google.com/amp/s/elcierredigital.com/amp/investigacion/33005820/Noche-23F-zarzuela-conde-barcelona-sabino-fernandez-campo-pararon-golpe.html

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    1. La verdad, que encuentre usted "verosímil" lo que respecto al 23-F dice Miláns del Bosch, uno de los protagonistas del golpe y entrevistado, según el periodista, en la cárcel donde cumplía condena por serlo, es llamativo para mí. Tanto más cuanto que en el propio artículo que nos enlaza hay una contradicción flagrante entre lo que, supuestamente, dice Sabino Fernández Campo y lo que dice Miláns. El primero asegura que con Miláns "no se pudo hablar", porque "no aparecía". Miláns, en cambio, dice que "intenté confirmarlo directamente con el Rey y no pude hacerlo, porque me dijeron que SM no estaba en la Zarzuela y él no me llamó". Uno de los dos al menos no dice la verdad (más exactamente: lo que el periodista cuenta de uno y otro es contradictorio, ambas cosas no pueden ser ciertas).
      Yo me temo que demasiada gente encuentra "verosímil" no lo que en sí mismo lo es, sino lo que más confirme sus ideas preconcebidas.

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    2. Cuando digo que me parece verosímil me refiero a lo que el periodista pone en labios del general Fdez Campo. Lo que digan Armada, Tejero o Milans no me vale. Es usted un especialista en coger el rábano por las hojas. Y me temo que lo de las ideas preconcebidas es una autoreflexión si se me permite la tautología. Yo no tengo ideas preconcebidas, estoy acostumbrado a analizar los hechos y documentos por mi formación académica. Pero nunca he comulgado con ruedas de molino. Saludos

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    3. En su nota anterior no aclaraba que sólo diese validez a las declaraciones de Sabino Fernández Campo, de modo que no hay rábano que valga. (Por cierto, y aunque esto sea cosa menor, la frase no es "coger" el rábano por las hojas, sino "tomarlo", en el sentido de confundir las hojas, por ser la parte visible, con lo más alimenticio del rábano, que es la raíz).

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  18. Jose, prácticamente todo lo sucedido el 23f de 1981 está clasificado. "Top secret". Por tanto la labor de los"historiadores", es historia reciente, es muy limitada.
    Hay muchos protagonistas que aún viven, caben opiniones y elucubraciones. La "verdad" no se sabrá hasta dentro de muchos años.
    Cuando desclasifiquen los documentos los historiadores podrán trabajar.

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    1. No estoy de acuerdo: los historiadores trabajan, aquí y en cualquier país civilizado, incluso mientras no están desclasificados determinados documentos. Lo que sí es cierto es que eso limita sus posibilidades. Pero siguen existiendo; y sigue siendo más creíble su labor que la del primer tertuliano que opine. Y no sé qué cantidad de documentación está o no clasificada; dudo de que sea ni de lejos tanta como usted dice, ya que de no ser así no se entendería que tantos de ellos digan, como repetidamente han dicho, que lo esencial de lo que pasó es bien conocido.

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  19. Sí, Benito, he leído la entrevista de Julio Merino a Fernández Campo, esta noche, por tu referencia.
    Efectivamente, Fernández Campo había sido cesado de mala manera en 1993 o 94.
    Habla de escribir un libro de "recuerdos", no memorias, pues da a éste término una dimensión más seria. O sea, se cura en salud.
    La imagen que da de Juan Carlos I es patética, lloroso, acojonado, incapaz de dirigirse a sus generales. En cambio, su padre, en conde de Barcelona muestra mucho más empaque
    Si hemos de dar crédito a esta versión, menudo "heroe" el monarca el 23f
    Por cierto al hablar del matrimonio, me refería al entonces Príncipe Felipe.
    Sabino Fernández Campo ya hacía mucho que había dejado la Casa Real.
    Un saludo, Víctor Menéndez

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  20. Jose, las declaraciones de Fdez. Campo a que hice referencia aparecen en una entrevista para "La nueva España" poco después de la boda del príncipe y además como titulares, más o menos: "El final de la monarquía vendrá por sus propios errores".
    Me sorprendió tanto que aún la recuerdo.
    Hoy da más que pensar, todavía.
    Un saludo

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    1. Dado que no tiene datos que permitan localizar esas declaraciones, es imposible confirmarlas o desmentirlas. Lo que sí es obvio es que ese titular que usted cita NO SIGNIFICA (por sí mismo al menos) que Fernández Campo estuviera vaticinando la caída de la monarquía (puede significar sólo que él temiese que, de no corregirse algunas cosas que él encontrara desacertadas, acabase cayendo en el futuro), mientras que las declaraciones que yo citaba, y cualquiera puede ver, dicen exactamente lo contrario de ese supuesto vaticinio.

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