Sábado,
17 de enero
CONTRA LAS BIOGRAFÍAS
Resulta un poco paradójico que lleve más de veinte
años contando en público todos los domingos mi vida privada y a la vez haya ido
creciendo mi fobia a las biografías de escritores. No se puede seguir admirando
de la misma manera a un autor después de que un Dalmau o un Benito Fernández
hayan escrito su biografía. A las “triviales miserias de la vida cotidiana”,
que diría Borges, nada les viene mejor que el misericordioso olvido. La obra
literaria debe volar libre, sin las ataduras de las anécdotas biográficas que
fueron su punto de partida.
El
año pasado fue el año María Beneyto en la comunidad valenciana, por celebrarse
presuntamente el centenario de la escritora, que en realidad no había nacido en
1925, como ella dijo una y otra vez, sino en 1920, según se supo recientemente.
Tuvo su
momento, en los años cincuenta y sesenta, cuando era una de las voces
destacadas de la poesía social. Luego dejó de publicar y solo volvió a
reaparecer en los noventa, gracias en parte a ser mujer y a haber escrito
también en valenciano.
Se editan
ahora por primera vez los poemas de amor que escribió en su última década. La
editora, Rosa María Rodríguez Magda, nos da muchos detalles de esa relación.
Demasiados. Fue un amor de senectud con el poeta José Albi, también valenciano
y coetáneo suyo, que acabó de mala manera, con la familia del poeta, ya un
anciano dependiente, cortando toda relación con su enamorada. Una historia muy
triste, como de telenovela, con un amigo común que llevaba las cartas entre
ambos porque la familia de él rompía las que llegaban por correo ordinario.
Los
poemas con tantas informaciones no los leemos como poemas, sino como desahogos,
como ilustraciones de esos amores de senectud. El poema debe volar libre, con
las menores ataduras posibles a las anécdotas –triviales o trágicas-- que le
sirvieron de punto de partida.
Todo
lo que importa de la vida de un escritor para entender su obra cabe en una
entrada de la Wikipedia.
Domingo,
18 de enero
DELITO DE ODIO
Tengo un amigo, aprendiz de poeta, que trabaja y
asiste a la escuela para adultos del Fontán. Me cuenta que uno de los profesores
dedica las horas que tiene de clase a despotricar contra el gobierno –Pedro
Sánchez es un delincuente que hace años que debería estar en la cárcel,
Zapatero ayudaba a Maduro en el tráfico de drogas-- y con especial inquina contra
los musulmanes, todos unos terroristas que se esconden en túneles armados hasta
los dientes para salir un día y asesinar a mujeres y niños. Una alumna lleva
velo a clase y a ella mira directamente cuando arremete contra los moros, como a
veces los llama.
No
sé si mi amigo exagerará, si eso será posible en un centro público de
enseñanza. Enfrente, en la pequeña sinagoga del Fontán, colocaron hace poco,
durante la celebración del Yanuka, un cartel que decía: “El antisemitismo no es
una opinión, es un delito”. La islamofobia también, aunque nadie la persiga y
esté consentida socialmente. Pero convertir una clase en un mitin de Vox parece
ya demasiado.
---¿Y
los alumnos no protestan?, le pregunto a mi amigo.
---Somos
muy pocos a los que nos indigna. Ha conseguido ya que la mayoría, aunque muchos
sean emigrantes, pero no marroquíes, esté de su parte.
Lunes,
19 de enero
PUÑETAZO EN LA MESA
De pronto, cuando más distraídos estábamos con
nuestras cosas, con el bueno de Trump cortando el bacalao y las “democracias
avanzadas” bailando al son que él toca, un puñetazo en la mesa del Señor del
Universo y todos nos echamos a temblar.
Choque
de trenes y muertos que irán aumentando con los días. Y la sensación de
angustia, de estar perpetuamente en la cuerda floja. Y el alivio de que no nos
ha tocado a nosotros ni a nadie que conozcamos.
Luego
todo se irá diluyendo en discusiones políticas. Y así hasta otra.
Sin una cierta inconsciencia y una gran capacidad de olvido, ¿cómo seríamos capaces de seguir viviendo?
Martes,
20 de enero
DON QUIJOTE Y YO
Leyendo
el ensayo de Muñoz Molina El verano de Cervantes, un amigo se ha
acordado de mí porque hay un pasaje en el que describe a don Quijote y se diría
–en su opinión-- que me está describiendo: "Don Quijote tiene una opinión
muy elevada de sí mismo. Una parte de su falta de sentido de la realidad no
procede de los excesos literarios de su imaginación sino de su egocentrismo:
está convencido de tener siempre razón y de que las cosas han de ser como él
quiere que sean. Su locura no es la del delirio sino de la soberbia, la
obstinación programática de ver lo que él quiere ver y no lo que tiene delante
de los ojos".
Y a pesar de pensar así de mí el bueno de Ricardo Álamo sigue siendo mi amigo. Tiene su mérito.
Miércoles,
21 de enero
EL MILAGRO DE LOS MIÉRCOLES
Nos acostumbramos demasiado pronto al milagro. Esta
tarde, mientras esperaba que la casa se me llenara de voces amigas, como todos
los miércoles desde hace ya más de cinco años, se me ocurrió pensar en aquel
adolescente solitario que se pasaba el día con un libro en las manos y que no
tenía con quien hablar de literatura.
Ahora,
gracias a la denostada tecnología, los contertulios se acercan semanalmente a
un rincón de mi biblioteca. La reunión dura de siete a diez, cada uno –desde
Huelva o Barcelona, desde Madrid o Buenos Aires-- entra y sale cuando quiere,
pero siempre hay alguno que llega puntual a la cita y me acompaña hasta el
final.
Tiene su
mérito, porque yo no soy precisamente un conversador ejemplar: interrumpo con
frecuencia, quiero siempre tener razón, me gusta hacer de abogado del diablo. Me
sorprende que haya quienes llevan décadas aguantándome. Claro que hubo un
admirado poeta, Jon Juaristi, que se fue dando un portazo y lanzándome
maldiciones. Y no por razones literarias, sino por cruce de cables ideológicos.
Hoy teníamos como punto de partida algunas
publicaciones de María Beneyto y apareció por primera vez Elia Saneleuterio,
que a ratos hablaba con un bebé de grandes ojos en brazos. Yo quedé fascinado.
Parecía una Madonna del Renacimiento.
Discretamente,
mientras nos comentaba como había coordinado una antología colectiva de
Beneyto, curioseé en su currículum: quedé asombrado de sus doctorados, sus muchos
idiomas, sus cursos en distintas universidades, sus varias líneas de
investigación, incluso sus libros de poemas (que no he leído). Pero lo que no
acabo de creerme fue lo que me respondió cuando le pregunté si tenía más hijos:
“Sí, seis”. Supongo que habré oído mal.
Jueves,
22 de enero
PARA UN LIBRO DE AUTOAYUDA
Mientras
pierdas pelo, pero no capacidad de asombro, no todo está perdido.
Viernes,
23 de enero
EN BUENAS MANOS
Ayer noche, trasteando en las bodegas del ordenador
en busca de otra cosa, me encontré con una carpeta rotulada Lisboa-Cascáis y fechada
en 2007. La abrí y qué sorpresa encontrarme con Miguel d’Ors, con Francisco
Brines, con Carlos Marzal, con José María Micó y con Xuan Bello.
Xuan, tan
joven y feliz entonces, es el que aparece en más fotos. Recuerdo que comí con
él y con Micó en un pequeño restaurante cerca del río, después de habernos
divertido explorando las librerías de la Rua do Alecrim, y cuando volvíamos
felices al hotel, ya cerca del Rossio, oír la voz de un niño que nos llamaba.
Era el hijo de los dueños que nos había estado siguiendo para entregarnos la
bolsa con los libros que tras la grata sobremesa nos habíamos dejado olvidados.
“Esto solo puede pasar en Portugal”, dijo Micó. “Esto solo puede pasar si uno
come con Xuan Bello, que en seguida se hace amigo de todo el mundo”, dije yo.
Recordé
también la noche de fado, a la que asistieron todos los poetas españoles (nos
invitaba Ramiro Fonte, director del Cervantes de Lisboa), menos yo, que jamás
trasnochaba. “Te perdiste unos instantes mágicos –me dijo Xuan--. Marzal es muy
divertido y Brines es como un sabio de la antigüedad, charló mucho conmigo y me
parecía estar hablando con Sócrates”.
Luego, en
sueños, o quién sabe, Xuan vino a sentarse a la mesa redonda de Los Porches en
que por la mañana Carlos González Espina me dijo que querían cerrar su aventura
editorial con mi poesía completa. “Comenzamos contigo en Llibros del Pexe y Marina
piensa que sería una buena manera de cerrar el círculo”. “¿Y qué tal cerrar con
algo mío? Publiqué bastante en Llibros del Pexe, pero nada en Impronta”, dijo
Xuan. “Tú ya tienes un cachet que no está a nuestro alcance”, dijo
Carlos. “Pues a mí me parece el lugar ideal para uno de los dos libros que
tengo inéditos, el de los árboles o el de los animales. Me imagino que te
estarás ocupando de ellos, ¿no es así, Martín”. “No, Xuan, pero no te
preocupes, Tu obra está en buenas manos”, “No tan rápidas como las tuyas”,
“Pero más eficaces. Ya lo verás”.


.jpeg)

Con el obispo que os tocado en suerte no es extraño el discurso del profesor del Fontán. Seguramente será un cristiano modelo. De tal pastor, tal oveja. Recuerda el poema "Los ladrones" de vuestro paisano Raúl González Tuñón:
ResponderEliminar"Y son humanos, inhumanos,
fatalistas, sentimentales,
inocentes como animales
y canallas como cristianos."