sábado, 29 de mayo de 2021

Después y todavía: Cómo leer la prensa

 

Sábado, 22 de mayo
EL CRIMEN DE PLAZA BOLÍVAR
 

Al hojear un número de Nuevo Mundo correspondiente a abril de 1913 –ya se sabe que las viejas revistas son mi lectura favorita, mi máquina de viajar en el tiempo--, me tropiezo de pronto con un pelotón de soldados que fusila a tres hombres; se inclinan a uno y otro lado como peleles. La imagen tiene la fuerza del famoso cuadro de Goya, pero un patetismo mayor. En la mitad superior de la página, hay otra foto no menos impactante contemplada después de la anterior. Un militar está leyendo unos papeles; detrás de él, hay otros militares en actitud distendida (uno  cruza las manos en la espalda, otro se acerca caminando) y un grupo de civiles que miran distraídos hacia fuera de cámara. Detrás y a un lado, en la mitad derecha de la fotografía, tres campesinos esperan tranquilamente sentados, con el sombrero puesto; tienen las manos juntas sobre las piernas. Nadie imaginaría que son los reos ejecutados un instante después. Lo que se está leyendo es su sentencia de muerte, pero ellos no parecen enterarse.

            Esos tres hombres que escuchan impasibles su sentencia de muerte y luego se inclinan a uno y otro lado, sin levantarse del asiento, como muñecos, tras recibir los disparos, son Fabián Graciano, Fermín Pérez y Virgilio Mulatillo, que habían agredido a machetazos, pocos días antes, a Manuel Enrique Araujo, presidente de la República de San Salvador.

            Araujo había sido elegido presidente en 1911, el año en que se conmemoraba el centenario de la independencia, y fue un personaje carismático. Cambió la bandera y el escudo del país, se enfrentó a Estados Unidos y a las grandes empresas cafeteras, creó la primera ley de accidentes laborales, se preocupó de mejorar la salud pública y la educación. Por las mañanas, de nueve a once, concedía audiencia; recibía a todo el que quisiera hablarle, a todos escuchaba. Cuando ejerció la medicina, asistía gratuitamente a la gente pobre y su sueldo de presidente lo donaba íntegro y en secreto al Hospital Rosales. ¿Qué interés podrían tener esos tres indígenas en asesinarle? Una hermosa tarde de verano austral –la del 4 de febrero de 1913-- el presidente salió a pasear con unos amigos, sin escolta ninguna, según costumbre, y se sentó en un banco de la plaza Bolívar, un lugar a esas horas muy animado, ya que tocaba la banda municipal. Los jóvenes solteros paseaban en una dirección mientras las solteras, luciendo sus mejores galas, paseaban en la dirección contraria con el fin de intercambiar miradas y sonrisas al cruzarse. Los progenitores de las damiselas ocupaban el fondo de la plaza; un poco apartados del resto, estaba la gente del pueblo, que gustaba de asistir al doble espectáculo, el de la música y el del paseo de la gente elegante. A las ocho y media, tres hombres se abalanzaron machete en mano contra el presidente; también se oyeron disparos. Se produjo de inmediato una gran confusión, la gente corría, chocaban unos con otros tratando de escapar. El presidente había recibido cinco heridas de arma blanca y un balazo en un hombro  Aún así, se alejó de allí caminando; sus amigos le subieron a un carruaje. Le trataron primero en una casa cercana, donde perdió el conocimiento. Lo recuperó después, ya en su residencia particular. Durante unos días parecía que podría sobrevivir. Incluso dicen que se levantó del lecho y que dictó algunas órdenes ministeriales. La más importante de ellas fue nombrar como sucesor a Carlos Meléndez, por renuncia del vicepresidente. Lo hizo la mañana del 9 de febrero. Poco después le operaron en el Hospital Rosales y murió como consecuencia de la operación. Apenas una semana después, tras un proceso sumario, se fusiló a los tres atacantes. Un militar, Fernando Carmona, fue detenido como autor de los disparos, uno de los cuales impactó sobre el presidente; murió tres días más tardes, al parecer suicidado. Nunca se supo quien estaba detrás de aquel asesinato; lo que parece cierto es que hubo mucho interés en que desaparecieran pronto, antes de que hablaran demasiado, los autores materiales. Hay muchas hipótesis sobre el magnicidio, como en el caso de la muerte de Kennedy; las menos verosímiles aluden a líos de faldas, ya que el elegante Araujo era un pertinaz don Juan. Se habló también de la implicación de Estrada Cabrera, el presidente de Guatemala, el Señor Presidente de la novela de Miguel Ángel Asturias, pero sin negar del todo ese hecho, parece que su propio sucesor, Carlos Meléndez, tuvo algo o mucho que ver. Con él se inaugura la dinastía de los Meléndez-Quiñones, en el poder hasta 1927. A mí el asesinato de Araujo me recuerda, más que al de Kennedy, al de Prim.

            ¿Habrá escrito alguien la historia de estas otras víctimas, Fabián Graciano, Fermín Pérez, Virgilio Mulatillo? ¿Quién les puso el machete en las manos, quién los lanzó contra el presidente? Ni siquiera parece que entendieran muy bien el castellano. A mí, viendo la fotografía de Nuevo Mundo me vienen a la memoria los versos finales de “Los fusilamientos de la Moncloa”, el soneto de Manuel Machado: “Y en confuso montón agonizante, / a medio rematar, por tandas viene / la eterna carne de cañón al suelo”.      

Lunes, 24 de mayo
HABLO CON EL DIABLO
 

¿A quién escogerías, hombre o mujer (o ni una cosa ni otra), para acompañarte el resto de tu vida?

----Yo soy más de acompañantes para el fin de semana. Y no me gusta repetir más de dos veces seguidas.

¿Qué gran premio literario te parecería mejor para coronar tu trayectoria, el Cervantes o el Nobel?

----El Cervantes no, que tiene muy graves efectos secundarios. Hoy va a tu casa a entregártelo el rey y mañana te mueres. Y el Nobel tampoco: soy tan vanidoso que no podría resistir la tentación de rechazarlo.

Imagínate que eres rey de un país en cuya constitución se indica –como dicen que dice la de España-- que puedes hacer lo que te dé la gana sin tener que responder ante ningún tribunal. ¿Qué harías?

----Abdicaría de inmediato. Me avergonzaría ser jefe del Estado de un país que tuviera una constitución así.

Se descubre una pócima que garantiza la inmortalidad. ¿La beberías?

----Me enteraría antes de lo efectos secundarios. Recuerdo el caso de aquella sibila a la que Apolo prometió la vida eterna, pero no la juventud, y llegó a un momento en que lo único que deseaba es morir. A mí la inmortalidad me parece demasiado. Me conformaría con vivir otros setenta años en las condiciones en que vivo ahora. Aunque no te aseguro que no volviera a pedir otros setenta años allá por 2091.

Y si fueras Dios, ¿qué es lo primero que harías?

-----Detendría el mundo, me dedicaría el tiempo que hiciera falta a arreglar los desperfectos y luego lo pondría de nuevo en marcha.

Miércoles, 26 de mayo
MENTIR CON LA VERDAD

Para razonar correctamente, ese deporte tan poco practicado por mis contertulios habituales, hacen falta dos cosas, las mismas que para que un coche funcione correctamente: un buen motor y gasolina. El motor son las reglas de la lógica y la gasolina la información adecuada.

            Yo no tengo otras fuentes de información que la prensa oficial, la prensa endeudada y subvencionada, y sin embargo las conclusiones que saco de ella sobre la actual situación de emergencia, y sobre sus causas y responsables  son muy distintas a las de la doctrina oficial. A menudo basta con leer hasta el final un  artículo para desmentir lo que da a entender su titular. 

Jueves, 27 de mayo
 LA PRIMERA OBLIGACIÓN

----“La primera obligación de un político es hacer todo lo posible para mantenerse en el poder” afirmaba Maquiavelo. No sé si Pedro Sánchez ha leído a Maquiavelo, pero seguro que sus asesores sí.

----¿Todo lo posible? ¿Incluso al margen de la ley?

----La ley es interpretable y maleable, como saben bien los buenos juristas.  En España tenemos experiencia en pasar de un régimen dictatorial a otro democrático sin quebrantar, al menos formalmente, ninguna ley y conservando en sus puestos a todos los jerarcas del antiguo régimen, comenzando por el jefe del Estado.

----Pero lo que quiere hacer Pedro Sánchez, indultar a los presos del procés, es pan para hoy y hambre para mañana. Así puede sostenerse hasta el 23, pero entonces arrasará la derecha con el apoyo de la izquierda nacionalista española, mucha de ella en el PSOE.

----Dos años en estos tiempos líquidos y calamitosos es una eternidad. Lo que pase entonces ya se verá, quizá cuente Sánchez con el espantajo de Vox para mantener agrupado el rebaño de la izquierda.

----Tú estás contento porque crees que ese indulto es un paso más hacia la República Catalana, que es lo que a ti te gusta.

----Que es lo que parece que le gusta a la mayoría de los catalanes. A mí ni me gusta ni deja de gustarme. A mí lo que me gusta es Cataluña, forme parte del Estado español (que de España, tal como yo la entiendo, formará parte siempre) o no.

Viernes, 28 de mayo
LA ETERNIDAD Y YO

“Escribo, no para la siguiente generación, para dentro de dos generaciones”, leo en el Diario de Gide. Yo, en cambio, siempre he escrito para ahora mismo, además de para toda la eternidad. ¿Para toda la eternidad? Mucho tiempo es ese. A la mayoría de los escritores, si viven lo suficiente, se les deja de leer bastantes años antes de su muerte. Y a bastantes no se les lee nunca más allá de las lecturas obligatorias o piadosas de amigos y familiares.

            Yo, que a la falsa modestia prefiero la falsa vanidad, alardeo siempre de que se me seguirá leyendo cuando nadie sepa –algún erudito lo indicará en nota-- quién  fue el hipocondríaco Caligulín que tanto nos hacía reír por no llorar. Si me equivoco, tampoco pasa nada. Lo que interesará a los lectores de dentro de cien o doscientos años no lo sabe nadie. Leerán, sobre todo, como siempre ocurre, a sus contemporáneos por placer y a un puñado de clásicos por obligación. De lo que estoy seguro es que, de vez en cuando, rebuscando en una librería de viejo, algún curioso descubrirá un libro mío –quizá Enigmas con jardín o Sin propósito de enmienda--, comenzará a hojearlo y seguirá leyéndolo con asombro y felicidad. Y si eso no ocurre, como para entonces es casi seguro que ya estaré muerto, pues tampoco me voy a llevar un gran disgusto.



 

 

12 comentarios:

  1. Posibles erratas. En el sábado, primer párrafo: "Una cruza las manos en la espalda", en lugar de "uno". Penúltimo: "un balazo en un hombre". Y en el miércoles parece que falta una coma después de "responsable". Vi otra, pero ahora no la encuentro.

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  2. Del motor no digo nada, porque a menudo lo enciendes sólo por el placer de ir a contramarcha. En cuanto a la gasolina, quizá no sepas que existen medios no subvencionados, que sólo viven de sus suscriptores. Te lo digo yo, que estoy suscrito a uno de los primeros y a otro de los segundos.

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  3. Las imágenes de los fusilamientos impactantes, los comentarios sobre los protagonistas, el Presidente y los asesinos muy buen complemento. La eternidad si pudiera elegirse sería y gran suplicio, incluso si viene acompañada de también eterna juventud. Dios no quiere ser Dios, por eso lo inventaron los seres humanos. Cuando uno muere la memoria se desvanece y ya no importa nada.

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  4. -¡Qué harías si fueras Dios?
    -¿Acaso no lo soy? -respondería Friedrich, el loco del gran bigote.

    "A mí lo que me gusta es Cataluña, forme parte del Estado español...o no". Creo que eso está muy bien dicho. Creo igualmente que pocos de sus compatriotas lo compartirían. Me baso en esa especie de cataratas del Niágara del odio que es Twitter.es

    Seguro que se le seguirá leyendo cuando ya nadie sepa quién fue Caligulín, ni por el mote ni por el ominoso apellido. Por desgracia, tampoco sabrán muchos quién fue JLGM, quedará apenas un nombre. Y este nominalismo es el sino de "la posteridad", una nada con matices. Así, cuando pregunten a un lector de alguno de sus libros quién fue JLGM, su mejor y más terminante respuesta seguramente sea:
    -Pues justamente la persona que escribió el libro que tengo en las manos.

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  5. La foto me llevó al fusilamiento del emperador Maximiliano. Me vendría bien que tú contaras algo sobre ese engañado emperador. No sé si Venecia te repara un encuentro con él. Sería una suerte para mí.

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  6. Pues ahora Adrián Barbón se ha puesto diazayusista. Que en Madrid cierran a la una, aquí a las 3, que pa grandes y generosos los asturianos
    Anímense, señoras y señores, a visitar Asturias el próximo verano. O qué, oh?
    Si Madrid es una fiesta, Asturias una romería. Suena mejor.
    Iros preparando para sanpedros, xiringuelus, santanas, bajar haciendo el tonto el Nalón, piraguas,, etc.
    Y haría bien. (Así que no hay temor)

    Víctor Menéndez

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  7. Al menos son botellones controlados, en el prau del pueblu, tradicionales, a veces acaben en griesca y ya está. Pero ya la orquesta toca "pajaritos por aquí, pajaritos por allá"...
    Se satisfaceria la sed de ocio juvenil, que parece hormonal, y un respiro para la hostelería y economía regional.
    Eso sí, con mascarilla y condón todo muchacho y muchacha. Manteniendo la distancia, bailando solo.
    La "nueva normalidad", contradicción impecable e implacable, con que nos atosiga el discurso oficial, tiene un aire sórdido.
    Mejor quedarse en casa.
    Víctor Menéndez

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  8. Me rompí la tibia de la pierna izq. He pasado tres semanas en el HUCA.
    Como no tenía qué leer, le pedí libros a mi prima, un encanto del Circulo de Lectores, con letra grande pues tampoco tenía gafas.
    Paso a hacer una breve crítica (qué fino me estoy poniendo) de las lecturas:
    1."Cuando sale la reclusa", de Fred Vargas. Premio 2018 de los Principe de Asturias, etc.
    La lectura es ardua y desagradable, pero en un hospital ya me dirán.
    No describe a los personajes.
    2."La aventura del tocador de señoritas". De Eduardo Mendoza. La leí hace un mes y no me acuerdo de nada.
    3."El corazón es un cazador solitario", de Curson McCollin. Un buen "pulp", ambientado en la Lousiana de l depresión.
    4."Hombres sin mujeres", de ya sabemos quién. Obra maestra.
    5.La primera edición del "Ulises" de Joyce en español, que es Argentina.
    Yo tenía una de José M. Valverde que creo que es mejor.
    Y el original claro. Aunque JLGM no sea joyceano, sino pessoano. O sea, pitos y flautas.
    Pero continuo con Joyce en argentino.

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    1. Víctor: si en el "Ulises" de Valverde yo no pude pasar de la página 23. en argentino... Lo intentaré cuando me hospitalicen.

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    2. Para mi es un libro que leo de vez en cuando, un capítulo o dos. Hay que ser un poco joyceano.
      Yo conozco Dublín, sé de qué lugares habla. Celebran el "Bloomsday" en la actualidad, el 16/06, supongo.
      Un ejemplo de hacer turismo literario, aprovechado. A ver cuando lo hacen aquí.
      Pero hacia 10 años que no lo cojeaba, y lo dejo enseguida. Hay otras cosas que hacer.
      No conozco al traductor argentino, es una traducción de los años 40. Las versiones de las parodias de los salmos, por ej., son totalmente diferentes.Borges aludió naturalmente a la publicación, no sé qué dijo.

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    3. La primera traducción del Ulises al castellano es de José Salas Subirat (éste: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Salas_Subirat), y se publicó en 1945. Actualmente existen cinco, tres argentinas y dos españolas.

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  9. Gracias José, la de Subirats es la que me han prestado

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