domingo, 14 de junio de 2020

Sin propósito de enmienda: Cahn, Zweig, Geiger



Sábado, 6 de junio
VIENA, 1918

Creo haber resuelto el enigma de Erich Sylvester, no el músico de ese nombre, sino el autor de dos recopilaciones sobre “la sabiduría de los pueblos antiguos” publicadas en la colección Austral con los poco atractivos títulos de Sobre la índole del hombre (1945) y Yo, tú y el mundo (1950). En ambas hay cuentos chinos, leyendas persas, fragmentos de papiros egipcios y parábolas más o menos budistas que yo no he vuelto a encontrar en ninguna otra parte. 
            Pronto adiviné que bastantes de ellos, si no todos, los había escrito el propio antólogo. Pero ¿quién era Erich Sylvester al que en la solapa se le calificaba de “versado escritor” y del que no aparecían datos en ninguna parte? 
La solución, como en el cuento de Poe, estaba a la vista: Alfredo Cahn, el supuesto traductor.
            La historia de Alfredo Cahn parece inventada. Nació en Zurich en 1902. Allí conoció a Stefan Zweig, un encuentro que marcaría su vida. A los dieciséis años comenzó a escribir una novela autobiográfica y, con los primeros capítulos, se presentó ante los críticos más afamados de la ciudad para pedirles su opinión. 
Tras leerlos, alguien le censuró que la novela comenzara con la conjunción “y”. Alfredo Cahn defendió su opción: quería indicar que a los protagonistas ya les habían ocurrido muchas cosas antes de comenzar la novela. Pero aquello les pareció, más que una audacia, una chiquillada.
Por aquel entonces estaba en la ciudad Zweig, que preparaba el estreno de su obra Jeremías. A alguien se le ocurrió la idea de enviarle el manuscrito y que él decidiera. Zweig lo leyó, resolvió a favor de Cahn y quiso conocerlo. Se asombró al ver que era apenas un adolescente. “Para enfrentarse a todos por una ‘y’ a esas edad hay que ser un escritor nato”, dijo.
            Unos días después, le invitó a reunirse con él en el café Odeón y allí Alfredo Cahn pudo conocer, entre otros, a Thomas Mann, Romain Rolland y Herman Hesse.
            Pero aquel primer momento de gloria como escritor fue también el último para Alfredo Cahn, que dejó de lado la creación por la traducción. En 1921 se fue a vivir a Barcelona. Allí se enamoró de María Costa y acompañó a la joven cuando emigró con su familia a la Argentina.
            Alfredo Cahn sería el traductor de Stefan Zweig al español y su amigo y confidente, aunque desde aquel primer encuentro en Zurich solo volviera a verle en dos ocasiones: en 1936 y en 1940, durante los viajes triunfales del escritor a Argentina.
            La obra de creación de aquel adolescente que en 1918 polemizó con la autoridades literarias de su ciudad y deslumbró al escritor más famoso de su tiempo solo ha sobrevivido camuflada entre fragmentos de la Biblia y del Talmud, de Platón y de Marco Aurelio. Algún día habrá que rescatar esos textos –en algún caso pequeñas obras maestras-- y publicarlos con el nombre del verdadero autor.



Domingo, 7 de junio
EXTRATERRESTRES

Cuanto más conozco a mis semejantes, más me doy cuenta de lo poco semejantes que somos. Lo que no tengo claro es si el extraterrestre soy yo o lo son ellos.



Lunes, 8 de junio
CÓMO NOS HUMILLAN

---Parece que por fin te hacen caso, Martín. La fiscalía del Supremo va a investigar al rey Juan Carlos.
            ----¿Me hacen caso? No, todavía dicen que solo por los delitos cometidos a partir de 2014, en que abdicó, porque antes, según la Constitución, era “inviolable”. 
            ----Bueno, algo es algo.
            ----Cierto por algo se empieza. Pero además se da la paradoja que se le investiga por el blanqueo o la evasión de capitales procedentes de las comisiones ilegales recibidas cuando la construcción del famoso tren a la Meca. Se le juzga por lo que hizo con el botín, no por cómo obtuvo el botín. 
            ----La constitución impide juzgar sus actividades mientras fue jefe del Estado.
            ----Si se le condena, quedará acreditado, se le juzgue o no por esos hechos, que se enriqueció ilícitamente, cosa de la que ya nadie duda, ni siquiera su hijo. Y quedará acreditada también la esperpéntica situación de que la constitución española garantiza que el jefe del Estado puede robar, e incluso matar, impunemente.
            ----Bueno, yo no voté esa constitución; tú, sí.
            ----Yo sí y te aseguro que, digan lo que digan jueces, fiscales y expertos constitucionalistas, la constitución no afirma eso. El jefe del Estado solo es inviolable en sus actividades como jefe del Estado que han de ser refrendadas por el presidente del gobierno o por el ministro correspondiente, que serían los responsables. ¿Por qué se niega tan burdamente esta evidencia? ¿Por qué se empeña la clase política y los constitucionalistas en ser cómplices de presuntos latrocinios y en humillarnos a los españoles, el único país del mundo democrático que puede tener como jefe del Estado a un delincuente? No se me ocurre el motivo..
            ----Siempre empeñado en tener razón contra todos.
            ----La razón no se tiene contra nadie. Se tiene o no se tiene. Y en este caso para saber que la tengo yo basta con leer entero, no solo la frase que se cita como un mantra, el artículo correspondiente de la constitución. Claro que también cabe la reducción al absurdo. Vamos a suponer que los “especialistas” tienen razón. En ese caso, deberíamos dar las gracias si un jefe del Estado nos sale solo ladrón, porque si le da por ser asesino en serie no nos quedaría más remedio que mirar para otro lado hasta que se cansara de matar.

Martes, 9 de junio
CÓMO NOS ENGAÑAN

Leo en la portada de uno de los diarios de referencia, no en un anónimo panfleto digital: “El confinamiento ha salvado 450.000 vidas solo en España”. Voy a la página en que se desarrolla la noticia. Comentan un estudio del Imperial College de Londres e indican que los propios autores reconocen basarse en datos “poco fiables”. Concluyen con la opinión de Martínez Beneito, bioestadístico de la Universidad de Valencia: “Si en nuestro país la tasa de letalidad está en torno al 1%, esto quiere decir que el modelo del Imperial College calcularía casi unos 47 millones de infectados, que es la totalidad de la población española. Esto es imposible, pues la inmunidad del grupo se lograría si se contagia el 60 %”.
            O sea, que el periódico de referencia publica en la portada una noticia que sabe que es falsa y que él mismo desmiente en las páginas interiores, esas a las que la mayoría de los lectores no llega.
            Me abstengo de calificar, desde el punto de vista de la ética periodística, semejante comportamiento.



Miércoles, 10 de junio
REVELACIÓN DE SECRETOS

Unos libros llevan a otros, Alfredo Cahn, el secreto escritor de apócrifas miniaturas que no habría desdeñado firmar Borges, a Stefan Zweig, y de este a las memorias de Benno Geiger, que fue su amigo y que, como buen amigo, no se olvida de referir pormenores humillantes: “Zweig tenía su pequeña perversión y, para no chocar con la ley, había hecho que Freud le firmara un certificado donde constaba que era paciente suyo y estaba en tratamiento. Esto me lo contó el propio Zweig. Tenía la manía del exhibicionismo, padecía una irresistible manía a “mostrar las vergüenzas” (“Schauprangertum” era el nombre que él utilizaba) ante cualquier joven solitaria. Su lugar preferido eran los senderos más secretos del parque de Schönbrunn, especialmente los que rodeaban a la antigua Casa de los Monos, que estaba en el centro de un laberinto. Allí, mirando por encima de los setos, podía descubrir a tiempo a los gendarmes”. 
            No conforme con eso, también Geiger habla de la homosexualidad de Zweig, que habría dejado traslucir en un poema de 1923: “Lo que nunca me confesé despierto / ahora lo veo como en un espejo”. 
            Thomas Mann, que algo sabía de ocultamientos, no dudó en creerse esos rumores y en atribuir el suicidio de Zweig a otros motivos que al desánimo por la marcha de la guerra: “Yo sospecho que en ello ha intervenido el sexo y que era inminente algún escándalo. Él corría peligro en ese aspecto”.



Jueves, 11 de junio
PROVERBIOS TURKESTANOS

No caben dos pies en una bota ni dos mujeres en un corazón.

Una casa con niños es un jardín; una casa sin niños, un cementerio.

El hijo del pobre solo logra que se le tenga en cuenta a los treinta años, el hijo del rijo es señor ya a los catorce.

Solo el pájaro entiende el lenguaje de los pájaros.

Cuando le cubren a uno las aguas lo mismo da que tengan diez que diez mil metros de profundidad.

Al hombre sin preocupaciones hasta el agua sola le sabe a gloria.

Muere el valiente antes que el cobarde.

La verdad tiene siete vidas como los gatos.


Viernes, 12 de junio
CAMBIO DE PAREJA

Benno Geiger, el indiscreto amigo de Stefan Zweig, había nacido en Viena, pero pasó la mayor parte de su vida en Venecia. Sus recuerdos se titulan Memorias de un veneciano y sus papeles los guarda la Fundación Cini en la isla de San Giorgio. Siempre tuvo ciertos celos del éxito mundial que había obtenido su amigo de juventud y desde muy pronto comenzó a propagar maledicencias sobre él. Zweig nunca les dio importancia. En una de sus cartas, escrita a un amigo italiano que le alertó sobre lo que Geiger contaba, se lee una frase que a mí me gusta repetir: “No me molestan los rumores sobre mi vida sexual. Así me hago la ilusión de que tengo vida sexual”.
            Poco después de escrita esa carta, a finales de 1934, Friderike, su mujer, fue al consulado a arreglar los pasaportes; Zweig se quedó en casa trabajando junto a Lotte, su secretaria. Al llegar al consulado, Friederike se dio cuenta de que le faltaban algún papel y volvió rápidamente a recogerlo: “Desde mi habitación entré en el cuarto de trabajo de Stefan; lo hice, por desgracia, en mal momento, Nunca he visto a una criatura tan consternada como a aquella joven ahuyentada de un profundo éxtasis. También Stefan se quedó espantado”.
            ¿Espantado? En una de sus cartas confidenciales, Zweig cuenta que se sintió aliviado. Ya no quería una mujer que le llevara de la mano, como Friederike hasta entonces, sino una mujer a la que llevar de la mano a un lugar del que no se vuelve.




45 comentarios:

  1. Espero que sepa disculpar la desviación, o quizás S.O.S. Observé la semana pasada que algunos de sus seguidores, admiradores de Quevedo, se encuentran en grave desamparo intelectual al ser incapaces de dar con una versión fiable del más famoso soneto del genial poeta. Me permito ofrecer aquí la de José Manuel Blecua en "Quevedo. Poesía Original Completa", Planeta, 1996.


    AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

    Cerrar podrá mis ojos la postrera
    sombra que me llevare el blanco día,
    y podrá desatar esta alma mía
    hora a su afán ansioso lisonjera;

    Mas no, de esotra parte, en la ribera,
    dejará la memoria, en donde ardía:
    nadar sabe mi llama la agua fría,
    y perder el respeto a ley severa.

    Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
    venas que humor a tanto fuego han dado,
    medulas que han gloriosamente ardido,

    su cuerpo dejará, no su cuidado;
    serán ceniza, mas tendrá sentido;
    polvo serán, mas polvo enamorado.

    Dadas las confusiones que originan los tres futuros del último terceto, considero que debería usted tomar cartas (didácticas) en el asunto y explicar cuáles son los sujetos de los tres verbos. De paso, prolongará un poco su docencia. Gracias, en nombre propio y ajeno.

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  2. EL SER (Y ESTÁ BIEN QUE ASÍ SEA)

    Sigue soñando con X/Y.

    No dejes que el poema, igual que el agua usada,
    resbale como el tiempo —ese otro instante—
    por el desagüe de la desmemoria.

    Sin X/Y, la cama es como si se encogiera
    —y no hablas de extensión sino de algo más hondo—.

    La ducha va hilvanando, uno tras otro,
    con sus hilos de X/Y, la marioneta
    del agua por su piel, en el altar
    del húmedo jabón, de lo más alto
    a lo más bajo de sus piernas mojadas:
    columnas venecianas cuando llueve.

    Cuando oyes la lluvia,
    ya casi siempre escuchas otra lluvia.

    Qué bella lluvia oída —la música es de Keats—
    y que bella también no oírla de repente.

    Tras el lento vapor de la mampara,
    este sinfín de huellas dactilares...

    ... Y no se puede ser más cruelmente hermoso
    que verlo demorarse, al vestir su desnudo

    («que es el morir», te dices).

    Pero sé que es mentira.
    ________________________Sigues soñando
    al gusto del poema. Escribe aquí tus versos:

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  3. Bueno, volvemos a Quevedo, aunque yo no soy profesor de literatura.El sujeto del singular, en todo el soneto, es alma.
    Cuando utiliza el plural, se refiere a venas y médulas.
    El futuro tiene sentido en el mismo título del poema, "Amor constante más allá de la muerte".

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  4. Mucha literatura y poca política. Martin, me debes dos copas.

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  5. Heredia, creo que lo hemos aclarado. Ya nos vale, ¿o no?

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  6. De chaval, en el cine Paladium en la avenida Pumarin, veíamos esas películas.
    Yo asociaba "La muerte en Venecia" con Pasollini.
    Cinema paraíso, todo se va

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  7. Recuerdo que en aquel cine vi la primera película de James Bond, con Miguel despues de fumar unos porros.
    Años atrás pusieron "Salo", de Pasolini.
    La gente se iba indignada, yo también me fui cuando empezó el rollo sádico.

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  8. "Candilejas", de Chaplin, la vi allí, y lloré como una Magdalena. Me enrollo y corto

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  9. Ya vuelves a las andadas, Unknown Víctor, estos comentarios no están hechos para que uno diga lo primero que se le ocurre como en una conversación informal. Conviene pensar antes de escribir y decir en un comentario todo lo que uno tiene que decir.

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  10. Pues hombre, Víctor Menéndez, yo no sé si ya "nos vale" o si no nos vale todavía. Veamos:

    El verso 9 se une al 12 y da: "Alma... su cuerpo dejará"
    El verso 10 se une al 13 y da: "venas... serán ceniza
    El verso 11 se une al 14 y da: "medulas... polvo serán".

    Queda una pequeña incógnita, otro futuro: "más tendrá sentido"
    ¿Quién o qué tendrá sentido? No es explícito. El erudito James O. Crosby [Quevedo. Poesía varia. Cátedra, 1996] asegura que es la ceniza la que tendrá sentido. Yo no me lo creo ni me lo he creído nunca. Estoy seguro de que Quevedo jamás quiso significar "la ceniza tendrá sentido". Quevedo es infinitamente inteligente, sutil, no deja cabos sin atar y su rigor y precisión son modélicas.
    Es otra cosa, u otro hecho, el que "tendrá sentido". Y no me parece muy difícil identificarlo.

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    1. Quizá usted lee la expresión "tener sentido" con su significado actual, esto es, "la ceniza significará algo". Pienso que es un error, y que la verdadera lectura es "la ceniza será sensible, conservará la capacidad de sentir", pese a no ser más que ceniza.

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  11. Polvo y ceniza son dos formas de nombrar la misma cosa. El polvo o la ceniza tendrá sentido, seguirá sintiendo amor.

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  12. Cuatro cuestiones:

    - ¿Es posible esperar una edición crítica o anotada de los dos libros de Sylvester/Cahn en “Renacimiento”?

    - Las informaciones y apreciaciones de Benno Geiger sobre Zweig completan la “panorámica” que se pueda tener sobre el hoy revalorizado escritor, pero ¿afectan a las cualidades y calidades de sus obras? Además, según Oliver Matuschek en “Las tres vidas de Stefan Zweig”, algunas habría que cogerlas “con alfileres”.

    - “La verdad tiene siete vidas como los gatos”: ¿Tiene Ana Vega algo que ver con este “proverbio”?

    - El poema de Quevedo –siendo este, Quevedo que no el poema, una “literatura” en sí mismo- posee tal transparencia que “horadar” en los conceptos y en las sintaxis, ¿es preciso? ¡Con lo extremo y difícil que es “aprender a leer”!

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  13. Reconozco que la interpretación de C. Nutrio es pertinente y muy aguda, desmintiendo por completo el pseudónimo del comentarista.

    Pero me temo que es difícilmente aceptable. Según ella, "tendrá sentido" convertiría a la ceniza en un material sensitivo o sensorial, capaz de percepción, o de sensibilidad o incluso de sentimiento. Igual que cuando decimos "sentido de la vista" o "sentido del tacto". Un uso seguramente poco probable en los años de Quevedo. Además, encuentro esta lectura casi neurológica un poco pedestre, muy a ras de suelo, cuando el soneto rezuma trascendencia por todas las costuras. Debe ser algo mucho más trascendente lo que reivindica Quevedo, y de lo cual dice que "tendrá sentido".
    De todos modos, el soneto es (cómo no) muchísimo más complejo y discutido de lo que se ha dejado traslucir aquí, y seguramente JLGM estará al tanto de estudios y tesis. Cuando se profundiza, se cae en la cuenta de que incluso los cuartetos, que parecen más "fáciles", están abiertos a amplia discusión... y disensión. El soneto es objeto de estudios profundos y discusiones, y seguramente no quede nunca "explicado" (si tal cosa es siquiera imaginable tantos siglos después).
    Para las personas más enamoradas de Quevedo, y más tenaces, dejo aquí un enlace a un estudio pormenorizado y perspicaz, uno que desmenuza el poema, pero lo hace en un número de páginas razonable:

    https://cvc.cervantes.es/literatura/quevedo_critica/p_amorosa/jauralde.htm

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  14. Nada, porque me corta el autor de este blog, y con razón. Sigo pensando que el sujeto de todo el poema es "alma", lo demás son oraciones subordinadas

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    1. "EL" sujeto de "TODO" el poema es "alma". Para qué andarse con distinciones ni con oraciones. O sea, alma y... subordinadas.
      Descacharrante.

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  15. No es tan complicado.

    Como creo que quiso decir Jesús Castellano (por cierto: un saludo), lo que Quevedo nos indica que “tendrá sentido” en el primer terceto, no son las cenizas, ni el alma, ni otra cosa concreta… sino todo lo expuesto antes (y después) en el poema.

    Pero eso sí: únicamente en lo que atañe a la irreparable fragilidad física humana frente a una muerte desintegradora. A la cual el amor se intenta sobreponer, no obstante, incluso hasta el extremo de ir “más allá” de ella, tal como deja claro el propio título.

    Es decir, que lo que de verdad “tendrá” sentido, en singular y en el futuro (y lo logrará adquirir sin duda, pues Quevedo confía en ello) es una mortalidad que se muestra inapelable y desoladora para todos, en teoría. Pero que, en el fondo, no lo es tanto, una vez que el amor logra vencerla a su manera.

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    1. Como ya indiqué en la entrada anterior del Diario de JLGM, el texto de los tercetos, en la edición de Blecua, es como sigue:
      "Alma a quien todo un dios prisión ha sido, / venas que humor a tanto fuego han dado, / medulas que han gloriosamente ardido, // su cuerpo dejará, no su cuidado; / serán ceniza, mas tendrá sentido; / polvo serán, mas polvo enamorado".
      El penúltimo verso, por tanto, contiene una adversativa: "mas". Las conjunciones adversativas en el idioma español son aquéllas que contraponen dos oraciones o dos términos sintácticos: "iría contigo, pero no puedo". Equivalen, pues, a una negación, o al menos una restricción, de lo expresado en el primer término de la propia frase: "iría contigo, pero no puedo [ir contigo]".
      Si esto es así, parece claro que "serán ceniza, mas tendrá sentido" ha de entenderse como "serán ceniza, pero [a pesar de serlo, esa ceniza] tendrá sentido". Es decir, que la contraposición lo es concretamente (como el ejemplo ya puesto de "iría contigo, pero no puedo") con el primer término de la frase.
      Ése, repito, es el funcionamiento de la adversativa en español. Que LUEGO (pero no antes, ni en lugar de ello), pueda hacerse, atendiendo al contexto, una lectura de alcance más general, relativa como aquí se apunta a la mortalidad, me parece posible. Pero lo inmediato es el sentido de la propia frase, quiero decir, del verso 13, que aquí, a mi entender, Bonifacio Álvarez pasa por alto.

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    2. Muy cierta, la adversativa: "mas tendrá sentido". Pero no es la ceniza la que lo tendrá. El sujeto es otro: la destrucción, la corrupción y la muerte. La muerte tendrá sentido, nada menos. (Por supuesto, sin pontificar: es mi punto de vista, y las opiniones divergen).

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  16. Bonifacio, volvamos a iniciar la lectura, "cerrar podrá, la sombra, bla, bla, bla" son subordinadas de la principal,"desatar este alma, bla, bla, bla"
    "Tendra", tiene como sujeto sintáctico "alma". He visto versiones con "tendrán sentido", cambia por completo la lectura.

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    1. Jo, Menéndez, esta intervención añade un 500% de credibilidad a tu confesión de arriba de que no eres profesor de Literatura.

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  17. Me adhiero sin reservas, punto por punto, a la interpretación de Bonifacio Álvarez, que es la mía desde que conozco el soneto. Bonifacio lo explica muy bien. Toda la cruel aniquilación y corrupción que describe el poema, el alma que abandona el cuerpo, las venas que se convierten en ceniza, las médulas que se descomponen en polvo, en definitiva LA MUERTE tendrá sentido, pues entrañará que un amor que residía en la carne y en lo perecedero se convierta en un amor perenne que trasciende toda corrupción y niega la noción de la desaparición. Así salva el creyente Quevedo el enigma de la muerte, ese "sinsentido" que ha atormentado siempre a los humanos. Así hace trascender el poeta Quevedo la pérdida, elevándola a inmortalidad.

    (Pero sí que es complicado, Bonifacio. Mucho. Lee el enlace que copié antes. La sintaxis es tortuosa, los desacuerdos abundan incluso sobre los cuartetos).

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  18. Insisto: no es tan complicado. La erudición está para bucear en la gramática. Al César de la poesía lo del César, y al erudito lo del erudito. Pero el sentido es otra cosa, aunque una (mínima) erudición ayude a verlo. Seré yo un poco más técnico, aunque no debería hacer falta. Y para eso tengo que extenderme un poco, con permiso de Martín.

    Para C Nutrio:
    “Iría contigo, pero no puedo”, es una frase aislada, que con adversativas o sin ellas contiene todo su sentido en ella misma, es decir: todo el sentido que puede contener, en realidad, al no estar acompañada de más texto, o del contexto de un poema. O sea: es una comunicación, más bien. Usted me informa de que no puede ir conmigo, o de que las cenizas de los muertos sí tienen un significado trascendente para usted (como para Quevedo) cuando los dos miramos una urna funeraria en su vitrina.

    Pero con un poema escrito es diferente, pues actúa lo mismo que un fractal: en cada fragmento (cada verso) está contenido en forma implícita (en elipsis) el sentido entero de la obra, y el de Quevedo es un brillante ejemplo de ello. Aunque es obvio que para captar bien dicho sentido hay que leer bien (y releer) el poema entero. Pero el sentido final de cualquier poema (y en realidad, el único que tiene) viene a ser una paráfrasis muy concreta siempre, visible solo cuando descifras la elipsis, de la cual los diferentes versos son solo una extensión que o bien matiza o embellece o las dos cosas.

    Lo que sucede es que no siempre es fácil deshacer el nudo. Y no porque el sentido final “no pueda estar” todo él inscrito en una particular rama del árbol (pues sí lo está, y como un implícito fractal en todas, como dije). Sino porque, en realidad, nunca está explícito del todo en ninguna de ellas en concreto, aunque sí que lo esté un poco en cada una. Solo un poco. Y como ninguna parte (ningún verso) tiene el sentido suficiente, en realidad ninguna de ellas tiene verdadero sentido por sí misma, por más que rebusque en ella un catedrático.

    Y por eso hay que añadir, sumando el sentido completo. Y no restar las partes, cortándole las alas a la mariposa muerta bajo una lupa erudita como divertimento algo morboso (tendrás sus alas pero no su vuelo, dicen…)

    Toca un poco la rosa, sí, para captar su aroma. Pero no la “toques tanto”, no sea que te pinches, incluso.

    Y en el poema de Quevedo es obvio que el único sentido “que importa” (o sea, el único sentido que hay, sin más, entre tanta nube de polvo y ceniza, tanta adversativa, tanta subordinación y tanta médula), es el que ya dije y puede ver cualquiera: que el amor vencerá a la muerte, pese a las desoladoras apariencias, simplemente. No hay más que eso. Realmente no hay más, por muy hábil y bellamente que el poema esté escrito (que lo está y mucho). Hábil y bello, pero no tan habilísimo que deje de ser bello, y por eso sí contiene ambigüedades: porque Quevedo era más poeta que erudito aunque tuviera algo de ambas cosas, como ocurre con todo buen poeta, en realidad (con uno grande, en este caso).

    Aunque siempre puede uno chupar la piel de la naranja gramatical (hay gente para todo) y tirar el fruto a la basura, claro, cada quien elige su comida. Quevedo devoraba las naranjas.

    En cuanto al “alma” como sujeto único del poema (como subraya Víctor), es verdad: es justo ese, y en cualquier versión conocida. Y el sujeto en un poema (como en la vida) es muy importante, claro. Pero es solo eso: el sujeto. Es decir, gramática en el fondo. (O médula humana).

    Bueno, así lo veo. Y perdón por extenderme tanto.

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  19. De "tendra", acepto que podría ser "ceniza" el sujeto, pero lo disminuye
    "Muerte" no. Todo está traspasado por la dicotomía "alma-cuerpo"

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  20. El sujeto es el cuerpo. Viene a decir que cuando muera será un cadáver, pero un cadáver enamorado. Ese pero no niega lo anterior sino que lo sitúa. Es decir, no será un muerto cualquiera. Y todo gracias al amor del alma, que no muere.

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  21. Leyendo a Bonifacio Álvarez se diría que hay dos clases de lectores, el natural o ingenuo, que se entrega al disfrute de la obra, y el erudito o crítico que la desmenuza, la escruta y busca los tres pies del gato. Con una sima separando a ambas clases de lectores.
    Naturalmente, no es así. Entre los lectores ingenuos siempre hay alguno un poco más indagatorio, más exploratorio o más reflexivo que encuentra, aunque no busque, otros sentidos posibles más allá del generalmente aceptado. Y tampoco el crítico pone en la obra los tres pies del gato. Los tres pies del gato estaban ya allí para quien quisiera (y supiera) verlos y mirarlos.
    En la obra de un conceptista alambicado como Quevedo hay que andar con pies de plomo y leer con gran atención. Y esto, no en contraposición al ingenuo disfrute, sino precisamente para avivarlo.

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  22. Joaquín Irastorza17 de junio de 2020, 11:31

    Me subleva la mera idea de que Stefan Zweig pudiera practicar el exhibicionismo. Tiene que ser una invención maliciosa y envidiosa de Geiger. El exhibicionismo es un acto ofensivo, y no se puede admitir que un sujeto con la conciencia cívica de Zweig, con su ética elevada, incurriera en semejante incivismo. Incluso en el caso dudoso de que hubiese sufrido el impulso, estoy seguro de que habría sido capaz de refrenarlo.

    Cosa distinta es que fuese hetero, homo, bi, tetra o pansexual, cosa legítima y a la que tenía todo el derecho. Asunto suyo. Le alabo el gusto en cuanto a mantener en secreto su vida íntima, faltaría más. La sociedad no tiene derecho (aunque sí obsesión, a juzgar por la Prensa del corazón) a conocer esos rasgos de la vida de cada cual. Igual de aberrante me parece la especie de que en su suicido tuviese parte alguna motivación sexual. Vieron él y su amante, allá en Brasil, que se les venía encima el final de su civilización. París invadido. Un arrasamiento, una destrucción de valores y de bienes sin precedentes. Hay quien muere directamente de saber cosas así, sin necesidad de suicidio, como ocurre en la muerte vudú. Ellos fueron un poco más activos.

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    1. El exhibicionismo no es un rasgo, sino una aberración tan repudiable como la violación o la pedofilia. Por eso está tipificado como delito.

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  23. Hanakoretha proteico (remake apenas)17 de junio de 2020, 16:55

    Cristianos, desde esta gruta excavada en la toba volcánica de la Capadocia, en la que habito, observo el paisaje cataclísmico mientras desgrano las cuentas del masbaha y tomo un té de manzana cosa buena. A mi lado, sobre una mesita de taracea, el Alcorán. En los áridos derrumbes y vaguadas no crece el tomillo, ni el brezo, ni la humilde camomila, ni cosa alguna comestible. Mas del mismo modo que las aves del cielo no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta..., así espero de la munificencia de Allah que provea mi despensa de lo que es menester para el sostén vital de un converso anacoreta. Pues sucedió que un caso fortuito fue determinante del estado de estupor místico en que ahora me hallo. Fui testigo de cómo un iracundo imán de la Mezquita Verde de Bursa expulsaba del templo a un grupo de españoles que alborotaba mientra los fieles oraban sobre el tapiz. Me guardé bien de que se me confundiera con la piara en desbandada y, pasado el bochornoso incidente, me acerqué al cancel que separaba el espacio de los muslims del de los infieles. Y fue entonces cuando el otrora adusto imán se me acercó con rostro relajado, casi afable, y me preguntó en inglés “Where are you from? Se lo dije, tuve ese cuajo. Y entonces hizo un gesto con la mano y una joven menuda, tocada con hiyab, se me acercó con una traducción del Corán al castellano. Me lo obsequió y lo guardo como oro en paño. Y ya no soy el mismo desde aquel día. Allahu Akbar.
    Que no vuelvo, no. Martín debe felicitarse por ello, pues el decibelio terso, moscacojonero, se desvanece un poco en este blog y la bronca inmisericorde no seguirá retumbando en el mihrab. Viva el espasmo, muera la inflorescencia del diente de león, gritarán los patriotas tuertos. Otra vez Allahu Akbar. Y salud.

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  24. Cuando yo estudiaba Románicas (hablo de aquellos años oscuros) tuve un profesor que se pasó un curso destripando este soneto. Estaba de moda el estructuralismo. El TelQuelismo y todo eso. Acabé odiando a Quevedo y al profesor. Con el tiempo volví a admirar al escritor a pesar de las pullas de Borges ("El llanto militar.. 'etc) No quisiera volver a odiarlo

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  25. Nos vamos a volver locos, analizando a Quevedo. Dice "su cuerpo dejará, no su cuidado, y perderá el respeto a ley severa" . Jesús, es el alma.

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    1. Bueno, sí. El alma está pero el cuerpo está mas todavía. Solo le faltó decir que su cuerpo se llenará de gusanos, pero serán gusanos enamorados. Debajo de su aparente seriedad, el poema es burlesco. Y ya no digo más nada. Bueno, sí, sobre la retórica; eso es lo único que tenía el traje del Emperador.

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  26. No, no soy profesor de literatura. Maribel, añade tu algo.

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  27. Los tercetos del soneto de Quevedo se organizan según un sistema que Dámaso Alonso llamó "correlación", un artificio compositivo típico del Barroco, que consiste en ordenar "verticalmente" los elementos de un conjunto de frases paralelas. Por ejemplo, el conjunto:
    Como pastor, guardé rebaños
    Como poeta, compuse sonetos
    Como soldado, vencí enemigos

    puede ordenarse correlativamente diciendo:

    Como pastor, como poeta, como soldado,
    guardé, compuse, vencí,
    rebaños, sonetos, enemigos.

    En el soneto de Quevedo, el conjunto

    El alma su cuerpo dejará , [pero] no su cuidado
    Las venas serán ceniza, mas [la ceniza] tendrá sentido [conocimiento]
    La medulas polvo serán, mas polvo enamorado

    se organiza como

    Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
    venas que humor a tanto fuego han dado,
    medulas que han gloriosamente ardido,

    su cuerpo dejará, no su cuidado;
    serán ceniza, mas tendrá sentido;
    polvo serán, mas polvo enamorado.

    Para leer correctamente, y sobre todo para leer correctamente literatura antigua,ayuda mucho tener ciertos conocimientos de historia literaria y retórica. Las lecturas "espontáneas" son tan inseguras como las creaciones "espontáneas". En ciertas cosas no hay "égalité" que valga.

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    1. Gracias, amigo, pero aparte de "leer correctamente" conviene también leer. A secas.
      Y si relee el hilo, verá que todo lo que usted explica ya estaba dicho, asimilado e incorporado. Se agradece la intención, anyway.

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  28. Debería haber disuadido del suicido a su secretaria, que era mucho más joven y tenía una vida por delante. Pero quién sabe, quizás lo intentó.

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  29. Me das la razón, su cuerpo dejara, no su cuidado. Seran ceniza se refiere al cuerpo(venas, médulas,etc) más tendra sentido (el alma), polvo seran (el cuerpo, venas, médulas y otras visceras).
    Más polvo enamorado (el alma).
    No le demos más vueltas, por favor.

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  30. Alma...
    Venas que humor a tanto fuego han dado,
    médulas...

    su cuerpo dejara...(el alma)
    seran ceniza, más tendra sentido(al
    ma o ceniza).
    polvo seran (las medulas) más polvo enamorado (alma).
    Ni venas, médulas, ni pollas. Alma es el sujeto

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  31. Víctor Menéndez o Menendez, no te has enterado de nada.

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  32. Pues no, no he conseguido saber poner las tildes con este chisme. Un saludo.

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  33. Veo que el anfitrión se ha aburrido de tanta cháchara y ha decidido ir a ventilarse por ahí. Lo raro es que no nos haya echado de casa. Parece que le ha dejado la llave a Víctor. Gracias

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  34. Y no es para menos. Que está de cumpleaños.

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