sábado, 27 de junio de 2020

Sin propósito de enmienda: Autónomos y asalariados



Sábado, 20 de junio
SI YO FUERA DIOS

No sé cómo a Dios, con ser Dios, no se le ocurre la manera de mejorar el mundo. Bastarían tres o cuatro medidas muy sencillas.
La primera, eliminar enfermedades y accidentes. Todo el mundo se moriría por riguroso orden cronológico, a partir de los noventa años, y previa petición.
Las penas de amor las dejaría, que si todos los amores fueran de inmediato correspondidos reinaría el aburrimiento.
Borraría de un plumazo, de un divino decreto-ley, la maldad, pero dejaría la malicia, que es la sal de la vida.
Claro que si yo fuera Dios estaría tan avergonzado con la que he armado con la creación del mundo que me escondería en el más remoto rincón del universo y no me atrevería ni a asomar la cabeza.


Domingo, 21 de junio
FUERA DE LA LEY

Al comienzo de un extenso reportaje sobre ciertos documentos desclasificados de la CIA que hablan de su infiltración en la guerrilla asturiana, una líneas aluden que otro documento, fechado en 1984 y ahora también desclasificado, se refiere a la relación de Felipe González con el terrorismo de Estado.
Busco la ampliación de esa noticia y no la encuentro por ninguna parte. Tampoco ha aparecido, según creo, en el periódico que yo suelo leer diariamente.
Indago en Internet y veo que primero la dio La Razón y luego fue publicada por unos pocos medios más. “González ha acordado la formación de un grupo de mercenarios, controlado por el Ejército, para combatir fuera de la ley a los terroristas”, afirma el informe de la CIA
Al igual que con el anterior jefe del Estado, parece que algunos quieren proteger a González con un manto de impunidad. Yo viví esos días, yo me creí que Felipe González estaba al margen de la infame chapuza de los Gal. Yo le creí.
Sospecho ahora que fui engañado, que el político al que yo voté hasta el último momento ya era entonces, aunque yo no lo supiera, quien después ha demostrado ser.


Lunes, 22 de junio
UN SONETO AJENO Y MÍO

En un antiguo suplemento de La Voz de Galicia que me pasa Antonio Insuela, encuentro un soneto que podría haber escrito yo. Aparece al final de un artículo sobre Borges y Lorenzo Varela. Los dos coincidieron en el amor por Estela Canto. El primero no fue correspondido; el segundo, sí. Pero es difícil saber quién fue más desdichado.
            Estela Canto, tras romper con Borges, o quizá antes, inició su relación con el escritor gallego Lorenzo Varela. Convivieron tres años tormentosos, desde el 47 hasta el 49, entre Montevideo y la casa que les prestó Alberti en Punta del Este.
“Estela y Lorenzo forman un cóctel explosivo que no tardará en estallar”, escribe Fernando Salgado en el reportaje de La Voz de Galicia. Aquellas batallas de amor no tuvieron un campo de plumas, como en el poema de Góngora. Alberti se quejó de los destrozos que causan en su vivienda unos enamorados que acabaron teniendo solo en común la afición por el alcohol. Hasta las máquinas de escribir –cada uno tenía la suya-- volaron alguna vez buscando la cabeza del otro y estrellándose contra la pared.
Como epílogo de aquel amor –quizá de cualquier amor—Lorenzo Varela escribió un soneto, que no quiso publicar, y que podría haber escrito yo.

¿Y le llamáis amor a esta amargura,
a esta pobre afición, a esta mudanza,
a este ir de sepultura en sepultura
sin vivir ni morir, sin esperanza?

¿Y le llamáis amor a este alimento
del hastío y del odio y del olvido,
a este cielo fingido, a este tormento
de unir dos soledades sin sentido?

Andan ausentes penas y alegrías,
y todos los trabajos son forzados
en este sucederse de los días

perdidos sin saberlo, envenenados.
¿Y le llamáis amor a estas vacías
horas de corazones enterrados?


Martes, 23 de junio
ESOS ERRORES

“Vivir es cometer esos errores / que humanamente nunca se reparan”. No puedo quitarme de la cabeza estos versos y, como no recuerdo el autor (¿Luis Rosales quizá?) los busco en Google. Y lo primero que encuentro es un texto mío en que aparecen citados.
            Me temo que no hago más que repetirme. Como la vida misma. ¿Cuántas veces habré sentido esta desesperanza, estos remordimientos, esta sensación de que en la encrucijada crucial tomé el camino equivocado?
            Pero también se repite la felicidad. Solo hay que tener un poco de paciencia.


Miércoles, 24 de junio
EL CASARSE TARDE Y MAL

Si hubiera conocido la famosa nadería de Monterroso, seguro que a Borges le habría venido a la cabeza cada mañana durante sus tres años de matrimonio: “Cuando se despertó, el dinosaurio seguía allí”.
            Leo, una vez más, el Borges de Bioy Casares. Estamos en 1967, Borges se ha comprometido de nuevo y esta vez parece que va en serio. ¿Se ha comprometido o lo han comprometido? Bioy Casares nos hace saber lo que la madre del novio, bastante más entusiasmada que él con el enlace, dice de la novia: “No es intelectual… Bueno, eso tal vez resulta una ventaja. No se parece a las que él nos tiene acostumbrados. Yo me quedo tranquila: creo que lo va a cuidar. Ya no es joven. Fue linda. Ahora, ya la verás. Pero él no ve. Para él sigue siendo la de antes”.
            Pero Bioy Casares sí la ve: una vieja de piel grisácea, inculta pero muy segura en su ignorancia, proclive a ofenderse y ofuscarse por celos. Ya la mención del anglosajón es motivo de desconfianza: ella no está dispuesta a consentir que a su marido le rodee un ramillete de discípulas.
            Tras el matrimonio, siete meses en Estados Unidos. A la vuelta, ya en 1968, doña Leonor telefonea a Bioy: “Llegó flaco, pero bien y contento. Está muy contento, lo que para mí es una sorpresa agradable. No se fue contento; ahora lo está. Yo me siento vieja; tanto he oído que me dijeran ‘A sus años’ que me han dado el complejo, que no tenía. Ahora me siento vieja, y así ha de ser. Cumplo noventa y dos años, mi hijo. Me siento sola. Ahora que volvió Georgie, más que mientras estaba allá: vino a casa, almorzó, se bañó, durmió la siesta, tomó el té y a las siete me dijo: ‘Madre, me voy a casa’. Entonces sentí que se iba, que me quedaba sola. Ya me acostumbraré”.
            Pero ni ella ni Georgie se acostumbraron. El final de la historia nos lo cuenta Norman Thomas de Giovanni, el amigo americano que le ayudó a escribir su autobiografía y los cuentos de El informe de Brodie: “El día D fue el 7 de julio de 1970. Esa mañana gris y fría de invierno, siguiendo nuestro minucioso plan, esperé a Borges en la puerta de la Biblioteca Nacional y en cuanto llegó subí a su taxi y partimos raudamente hacia el aeropuerto. Borges, temblando como una hoja y exhausto después de una noche sin dormir, confesó que lo que más había temido era llegar a soltarle todo a Elsa en cualquier momento. Hugo Santiago, el director de cine, que estaba en el complot, y mi mujer esperaban junto al mostrador de embarque con dos pasajes para Córdoba; allí, el abogado nos había reservado un hotel del que solo él y yo sabíamos el nombre. Como buenos conspiradores, no comunicamos a nadie nuestro plan. Así no hacía falta mentir, y no se revelaba nada. Doña Leonor, que tenía una puntillosa rectitud, temía que Elsa la llamara para pedirle enseguida información, y aunque no quería mentir si decía no saber dónde estaba su hijo, también deseaba poder comunicarse con él en caso de necesidad. Eso era fácil. Le di un número de teléfono en un papel dentro de un sobre cerrado e hice que mirara mientras lo ocultaba en un cajón de su escritorio”.


Jueves, 25 de junio
PREJUICIOS

Estoy lleno de prejuicios. Me llega el libro de una poeta que, apenas cumplidos los treinta años, ha publicado cinco poemarios –palabreja que detesto-- y ganado media docena de premios y, sin necesidad de hojearlo, ya sé que no merece la pena leerlo.



Viernes, 26 de junio
ELOGIO DE LAS CAFETERÍAS

¿Qué es lo que ha impedido la quiebra física y moral de España en estos meses en que las autoridades sanitarias y no sanitarias parecieron perder toda relación con el pensamiento racional? No exagero mucho si respondo que las cafeterías. Alguna vez dije que los centros comerciales eran la versión actual de la plaza mayor de cada pueblo, del foro y del ágora. Ahora parecen la sección de infecciosos de un hospital. Deprime entrar en ellos. Solo en las cafeterías, en las terrazas que han devuelto la vida a las calles, es posible charlar cara a cara, sonreír y que te devuelvan la sonrisa, desplegar sobre la mesa el periódico, leer plácidamente un libro.
            Tardaré en volver a pisar una biblioteca, a las que se trata como almacén de peligroso material en cuarentena, tardaré en entrar en un centro comercial, antes mi lugar favorito de trabajo (¡cuánto habré leído y escrito en Las Salesas!), pero en mi calle, una calle corta, tengo, en las dos esquinas que dan al Milán, otras tantas cafeterías; al otro lado, el del parque y el prerrománico Santullano, está Tres Tejos, Y muy cerca, el cordialísimo Titanic, donde esta mañana he leído y anotado los trabajos fin de grado que debo juzgar el próximo viernes (en mi despacho no puedo trabajar: soy alérgico al apestoso desinfectante con que lo higienizan cada día, aunque solo lo use yo). Lo trabajos son de materias de las que sé poco –filosofías y patologías del lenguaje--, así que más a juzgarlos me dedico a estudiarlos. Termino mi labor docente no enseñando, sino aprendiendo, mi actividad favorita.
            Últimamente, cuando pago en la caja del supermercado, cuando doy las gracias mientras me ponen en la mesa el café y el vaso de agua, a la memoria me vienen unos versos de Housman: “Estos, el día en que se derrumbaban / el cielo y los cimientos de la tierra, / sostuvieron el cielo con sus hombros, / los cimientos de la tierra aguantaron”.
            Qué paradoja. Cuando la función pública dejó de funcionar, o se puso a teletrabajar y a televaguear, nos salvaron –intentan salvarnos-- quienes, al no ser funcionarios, tenían que trabajar para comer: autónomos y asalariados.



70 comentarios:

  1. SUCURSALES DEL PARAÍSO (PECADOS CAPITALES)

    EL Ateneo, en Buenos Aires, es la lujuria
    del iris, la gran ola de tinta y de papel,
    2.000 m² de silencio en voz alta,
    las mesas como islas o tablas para el náufrago
    y un estante de pronto, ¿o es 'instante'?:
    'El oro de los tigres'. Oporto, Lello e Irmão,
    la gran vidriera que domina el cielo
    de Antero de Quental o Eça de Queirós
    y las avariciosas escaleras a otros mundos,
    gigantes o anaqueles, volúmenes, miradas
    que son miles, y todas se leen en una sola,
    en un solo momento que dura todavía:
    «Tus ojos en mis ojos, de repente en la noche,
    se cruzan como dos barcos fantasmas».
    Cafebrería El Péndulo, coronada de selva,
    de los frondosos nombres de la envidia:
    tomo al azar un libro y este fruto es la voz
    que baja de los árboles inmensos
    de las estanterías que son 'instanterías',
    como ha quedado dicho:
    «Palabras como pájaros de cabeza muy negra,
    los hilos telegráficos de dos cuando se aman
    antes de alzar el vuelo por los aires difíciles».
    Acqua Alta, en Venecia. ¿Un sinsentido?
    La góndola y el polvo es agua seca
    y siempre un gato merodea sin prisas,
    perezoso, las presas inhallables
    en el banquete de las letras y la gula,
    en las altas mareas que son páginas
    y mucho más que Oriente y Occidente.
    En Alnwick, Barter Books, vigas de hierro,
    un techo de cristal y enormes ventanales,
    la estación victoriana es un tren-librería
    a menos de dos horas de Edimburgo,
    pero no temas: el tren nunca se marcha.
    Uno puede contar soberbiamente
    todas las sílabas de un tiempo inabordable,
    perderse en el andén de un adjetivo,
    mirar con ira —maleta mal cerrada—
    este poema tímido, miope, tartamudo.
    Leer allí es subirse a trenes de juguete
    que, en esta prodigiosa fantasía,
    rasgan la oscuridad con todas sus luces encendidas...

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  2. Martin, con todos los respetos, debía ser usted el único español que pensaba que Felipe estaba al margen del GAL. Por cierto, una enorme chapuza con quien estaba satisfecha la mayoría de la gente. Entre asumir la impunidad y violar la democracia prefirieron que los etarras pagaran con su sangre.

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    1. Emilio Tarragona, espero que hubiera algunos españoles más que pensaban que Felipe González estaba al margen del GAL, por lo menos los jueces que instruyeron y juzgaron el caso sin procesarle.

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  3. Buscando de quién son los versos

    "Vivir es cometer esos errores
    que nunca humanamente se reparan"

    (con el "nunca" mejor colocado), he visto que son de Gil-Albert. Pero también que un tal Pedro Olaya, en su libro "Caballo loco" los plagia en la página 32, utilizándolos para acabar un párrafo de prosa: "¿Qué es mejor? ¿Qué es peor? Tomar la vida o dejarla morir. Todos sabemos la respuesta. Vivir es cometer esos errores que nunca humanamente se reparan."

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    1. Yo le felicitaría. Siguiendo la lógica "martiniana", lo está haciendo muy bien

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    2. Pero seguro que nuestro amigo algo tiene que corregirlo para mejorarlo. Un saludo, Benito.

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  5. Referirse a los GAL como "chapuza" —aunque se la califique de "infame"— puede dar lugar a equívocos teniendo en cuenta que el concepto alude a 'trabajo' —y, por tanto, a algo que hay que o se puede hacer—. Fue un crimen. Infame.

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  6. Naturalmente no puedo acusar a Felipe González como implicado en el asunto de los GAL, porque no tengo pruebas y si lo hiciera sería una calumnia. Lo que sí puedo decir, y dije en alguna carta a El País de hace años, de cuando me las publicaba, que ahora ya no, que ni siquiera lo leo, es que no le creo, entre otros motivos por cositas como aquellas que soltó de lo indiferente que es el color de los gatos siempre y cuando cacen ratones o de los desagües del Estado o como la despedida —¡sin complejos!, como dice el otro— a la puerta de la cárcel de Guadalajara a Barrionuevo y Vera. Entre otros motivos, digo; aparte de la desconfianza que el personaje, junto con su compadre —¡tan machadiano él!— Guerra, me ha inspirado siempre. Dice usted que "algunos quieren proteger a González con un manto de impunidad". Sí, entre otros el presidente Sánchez, que el otro día cuando trataron el asunto de los GAL y de González no se le ocurrió otra cosa que apelar al gran legado de éste, como si una cosa justificara la otra, aunque, en el mejor de los casos, lo del gran legado fuera cierto. El Presidente debe de tomarnos por gilipollas.

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  7. "las terrazas que han devuelto la vida a las calles". Cada uno cuenta la feria —o lo de las terrazas— según le va en ella. Mire lo que me suponen a mí: las ventanas de mi casa dan a la calle, y en ésta hay tres bares con sendas terrazas, lo que hace que cuando salgo de casa o entro tengo que dar un pequeño rodeo, pero esto, por supuesto, no es lo peor. Lo peor es que de domingo a jueves pueden funcionar hasta la una y media (para más jolgorio, y será por aquello de la cultura del ocio, de lo lúdico y tal, y desde luego por presiones del lobby hostelero, el ayuntamiento de Alcorcón ha tenido a bien ampliar el horario que antes era hasta las doce) y viernes, sábados y vísperas de festivos hasta las dos con lo que esto supone de ruido que llega a nuestra vivienda a través de las ventanas abiertas… incluso cerradas. Más aún. Uno de los tres bares es de copas con lo que hasta ahora no le estaba permitido instalar terraza, pero la Comunidad de Madrid ha cambiado la norma y ya puede ese tipo de bares poner terraza. Pues sí, muy bien: ¡vivan "las terrazas [de JLGM] que han devuelto la vida a las calles"!, aunque quizás no tanto a los vecinos que las tenemos que sufrir.
    P. S. No debajo de nuestras ventanas, pero sí en el centro de la calle, en una especie de bulevar entre las dos direcciones de la calzada, hay un cuarto bar que creo que para más inri lo explota el Ayuntamiento en un como quiosco. De este bar nos llega el ruido más atenuado, aunque también lo oímos perfectamente si tiene gran parte de las mesas ocupadas. Pero lo peor de éste es que cuando sopla el viento en dirección a nuestra casa nos obsequian con el olor a fritanga. Lo dicho: ¡vivan "las terrazas..."!

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  8. A propósito de Dios y del mundo. Dice Juan de Mairena que: «Dios vio el Caos, lo encontró bien y dijo: "Te llamaremos Mundo"»

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    1. Es curiosa la personalidad de Dionisio. Por un lado se inflama de democracia para abominar del GAL. Y por otro ya no es tan demócrata, pues transigente, comprensivo y tolerante hay que ser con la arrasada hosteleria. Dionisio, España es un hotel en la costa y un bar en el interior. Y usted es de izquierdas cuando critica al GAL y de derechas cuando emite esas protestas iracundas contra los pobres bares. Vamos, que practica usted el mix de Ciudadanos sin siquiera darse cuenta. Eso sí, está muy convencido de ser bastante culto.

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    2. "España es un hotel en la costa y un bar en el interior."

      ¿Y eso de qué es, Paco Barcelona? ¿De izquierdas, de derechas, o de cabeza arrasada y simplona? El bar en el interior está muy bien mientras sea un lugar de reunión y de apagar la sed, y no de impedir incívicamente el sueño de los vecinos. Me parece que es facilísimo de entender.

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  9. Cierto, Dionisio. Fue un crimen infame y odioso, con el agravante bastante serio de que convertía a los ciudadanos en cómplices o en copartícipes, al estar el crimen pagado con los impuestos de todos.

    Un detalle curioso es que la ultraderecha, aunque está empeñada en derribar a toda costa (incluso por vía traumática) al Gobierno legítimo actual, no ha lanzado la menor acusación retrospectiva por aquella infamia, a lo que encuentro dos posibles explicaciones no excluyentes:

    1.- Saben perfectamente que González no es ya socialista, si es que alguna vez lo fue.

    2.- Están encantados con que la infamia se llevase a cabo.

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  10. Respuesta a Rodrigo.
    Gil-Albert escribió "vivir es cometer esos errores / que nunca humanamente se reparan". Esa es la cita exacta, pero resulta dudoso que el adverbio "nunca" esté pero colocado en "que humanamente nunca se reparan". En el primer caso el acento en 6ª recae en la terminación "mente" (que ha perdido valor semántico); en el segundo, en la palabra "nunca" que es la fundamental en el verso. Sospecho que mi memoria mejoró el endecasílabo, aunque eso deben decirlo otros lectores habituales de poesía con sentido del ritmo. Por cierto, a la serie en la que ese poema se incluye el autor le dio el título de "Impromptus", improvisaciones.
    Y en cuanto a la aparición de esos versos sin entrecomillar en un poema en prosa de no demasiado valor, mejor que hablar de intertextualidad que de plagio (la poesía de Blas de Otero está llena de "apropiaciones" semejantes y eso contribuye a su originalidad y valor).

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  11. Corrijo la errata: "resulta dudoso que esté peor colocado".

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  12. Ya vi que los dos versos eran endecasílabos con el acento en sexta, pero a mí me suena (independientemente del significado, sólo desde el punto de vista musical) mejor el original, porque en su versión entre "mente" y "nunca" hay demasiada diferencia de tono, mientras que en el original, la cima del tono está al principio y luego desciende más armónicamente hasta el final del verso.

    No sé si me explico - aunque son detalles sin importancia que dependen más de la subjetividad de cada uno que de criterios objetivos.

    En lo que no estoy de acuerdo en abosoluto con usted es en lo del plagio. Se llame como se llame y lo practique quien lo practique, citar sin comillas es un delito, que a veces, delante del juez, se paga caro. No sé si bastan 2 versos para condenar a alguien o prohibir la publicación de un libro, pero sí sé que las leyes son cada vez más duras con los plagiadores a causa del aumento exponencial de los casos de plagio debido a internet.

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    1. Allá cada uno con su oído musical, en eso no entro, pero lo del plagio es de una cierta tosquedad. En primer lugar, las leyes no pueden decir nada de la mayor parte de la literatura, que es de dominio público: todo lo escrito, y en todas las lenguas, hasta el siglo XIX y en el XX por aquellos autores que han muerto hace más de ochenta años. La literatura es de dominio público en buena parte; cada cual puede adaptarla, editarla, etc, a su antojo (pero no ganará prestigio si no hace algo nuevo con material viejo). Y en lo actual tenemos que distinguir entre lo que es objeto mercantil y lo que no: si una obra gana X dinero por derechos de autor y en ella se utiliza material sujeto al copyright pues se debe pedir permiso y abonar la parte correspondiente. Pero no toda la literatura está sujeta a las leyes del mercado. Catulo recrea un poema de Safo sin pedirle permiso, Quevedo traduce y da como suyo el de un oscuro clérigo polaco, como otros poetas después ("¿Buscas en Roma a Roma, oh peregrino...?"). La literatura, la gran literatura, se ha hecho siempre reelaborando material ajeno. Y muchas tesis doctorales investigando "fuentes". Eso de plagios y jueces tienen más que ver con los premios planetas, bestseller y otra literatura de consumo. Y si alguien copia un poema ajeno y lo da como suyo, pues basta con señalar el verdadero autor para avergonzarle. A mí me gustaría mucho que alguien me "robara" algún poema. Lo consideraría el mejor homenaje.

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  13. No hay originalidad sin tradición.

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  14. Ya para terminar, quizás, con el asunto de las terrazas.
    Yo llamé a la policía municipal el día 24 por la noche para denunciar que uno de los bares, el que cae justo por debajo de nuestras ventanas, teniendo autorizadas ocho mesas —lo sé porque me lo habían dicho en el Ayuntamiento—, había instalado 15. "Ahora van para allá", me contestó quien atendió mi llamada. Al rato se presentó un coche patrulla y la situación había cambiado porque desde que yo llamé hasta que llegó la policía habían retirado tres mesas, es decir quedaban doce, probablemente porque alguien les advirtió de la visita policial, incluso pudo ser la propia policía con algo como: nos han llamado y tenemos que ir, pero retiren algunas mesas, o retiren tres al menos, pero en todo caso había instaladas cuatro más de las autorizadas. La policía se marchó sin que obligara al bar a retirar las cuatro mesas ilegales. Que éste tenía más mesas de las que podía lo sabía la policía porque si no, no hubieran venido, incluso en el momento de hacer yo la llamada me lo podrían haber advertido: no señor, se equivoca usted, ese bar puede instalar hasta quince mesas. O algo así me podrían haber dicho. Tiene toda la pinta de que entre el lobby hostelero y la policía hay una especie de entente. A lo mejor en otro momento cuento lo que sucedió la noche siguiente, la del 25 de junio, para que se vea, si no se ha visto ya, cómo las terrazas "han devuelto la vida a las calles", JLGM dixit.

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  15. Dionisio, una golondrina no hace verano, y una infracción --si es que hubo infracción-- no descalifica a un gremio. Ahora esa insinuación suya de que la policía está de acuerdo con los que incumplen las normas (¿cobrarán una mordida como en ciertos países?) es verdaderamente muy grave, bastante más que el que haya alguna mesa de sobra. Debería usted denunciarlo o, en caso de que se trate de un infundio, disculparse y retirar la insinuación

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    1. Así es, señor Martín, el bueno de Dionisio acaba de retratarse del todo. Yo le hice una insinuación y él ha disparado cual energúmeno malagueño de Vox. Lo peor de Dionisio es no conocerse a si mismo.

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  16. Dionisio, te aconsejo no ir a tomar una copa ahí. Vamos a ver, donde yo vivo pasan los coches, ladran los perros, etc.
    Es una cuestión de convivencia

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  17. Poniéndome más antipático, ¿ud sabe, Dionisio, la cantidad de gente que trabaja en la hostelería?
    A mi que me importa que tengan 4 mesas o 14. Más trabajo. No sea ud. miserable.

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  18. (Comentario dirigido al autor del blog. Lo aclaro porque uno no puede estar seguro de en qué lugar de los comentarios puede aparecer)

    ¿Cómo que si hubo infracción? ¿No he dicho que el bar tiene ocho mesas autorizadas y había instalado quince? Y no es una golondrina, es una bandada de infracciones porque el Ayuntamiento tiene tolerancia con el incumplimiento de la ordenanza, empezando porque no obliga a los bares a que expongan la licencia de terrazas "en lugar visible desde el exterior", como dispone la ordenanza de terrazas de Alcorcón; tolerancia con los horarios, que no vigilan, ni actúan de oficio nada más que cuando algún vecino se queja —en el mejor de los casos—; tolerancia con el total de mesas instaladas y apiladas [subrayado mío] que "no podrá, en ningún caso, exceder de lo autorizado", misma ordenanza; tolerancia con… ¿para qué seguir? Y es que con lo de los bares hay muchos votos en juego. El lobby hostelero tiene medios de presión y el Ayuntamiento se juega mucho.
    No insinúo que la policía esté "de acuerdo con los que incumplen las normas", lo que digo es que sí pudo haber una advertencia para que cuando llegaran no se encontraran con la papeleta, al menos con una papeleta como la de casi duplicar el número de mesas legales. Lo de la "mordida" lo dice usted. Ni siquiera he insinuado semejante cosa. No se trata de eso: a ver si lee usted mejor o, mejor, a ver si lee. Así es que no me disculpo ni retiro nada.
    Por otra parte, en lo que más hincapié —lo que parece que le ha pasado por alto— hago en mis comentarios es en las molestias muy serias que causan este tipo de instalaciones al vecindario, eso aun en el caso de que se atengan a la más estricta legalidad, en contraposición a la vida que dan a las calles.
    P. S. ¿Sabe usted por qué la práctica en una bandada de bares de que además de las mesas instaladas tienen otras apiladas, excediendo ilegalmente el número máximo del total autorizado? Pues aunque me parece evidente se lo voy a decir: porque llegado el caso de que la clientela exceda el número de mesas —máximo— instaladas, echar mano de esas, de la reserva. Una picaresca que he visto en práctica muchas veces. Y una picaresca fácil de erradicar si hubiera voluntad política para ello: bastaría con que la policía se diera una vuelta de vez en cuando para, entre otros, comprobar este dato.

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    1. Estos comentarios no son propios de este lugar. Obviamente los que no vivimos en Alcorcón no sabemos si se cumple o no la normativa municipal. Haga usted la denuncia en el lugar correspondiente. Busque la oficina municipal y, si no, acuda a los juzgados. Y usted no insinúa, afirma que la policía no hace respetar la ley y que desde ella se avisa --como en tiempos de Al Capone-- cuando hay una denuncia de irregularidad para que se solucione antes de que llegue. Ya le digo: vaya usted a la oficina municipal correspondiente y, si no le hacen caso, al juzgado, pero este no es lugar para ese tipo de acusaciones.

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  19. No me callo con este Dionisio. Que el bar de al lado le huele a fritanga, y a que hueles tu.

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    1. Víctor, este Dionisio es el que abominable del GAL. Qué cosas!

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  20. Grande tu lógica, Paco: si te subleva que el griterío de un bar no te deje dormir, entonces no tienes derecho a abominar del GAL.
    En efecto, "¡qué cosas"!

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  21. Hartos del parque temático de Malasaña: Ya se meten a cagar dentro de los portales
    https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2019-05-17/malasana-botellon-ruido-vecinos-quejas_2001318/

    Aquí vivo yo. Afortunadanente me puedo permitir huir de vez en cuando. Dionisio, sé fuerte (M.R.)

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  22. "Estos comentarios [naturalmente los referidos a las terrazas, porque de los del GAL nada se dice] no son propios de este lugar" dice usted, don José Luis. Pero es que yo los he hecho, el primero (28/06/20 14:18) y el segundo (28/06/20 19:28 ) en respuesta a su [las terrazas] "han devuelto la vida a las calles"… a las calles de la ciudad o pueblo donde usted viva que "obviamente los que no vivimos" allá no conocemos. Y el tercero (28/06/20 22:45), en respuesta al golondrino de usted de 28/06/20 21:32. Así es que sí son propios de este lugar. Lo que no es propio de este lugar —supongo— son las necedades o insultos de otros comentaristas ni la última de usted referente a Al Capone. ¡Adiooos!

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  23. Dionisio, no se exaspere; si García es capaz de atacar a muerte a un gobierno porque se tomó en serio la pandemia y ello obstruyera las rutinas del susodicho, ¿cómo se extraña de que encuentre sumamente vivificantes las terrazas bullangueras que perturban el sueño de usted pero no el de él?. Y, además, usted solo dice tonterías.

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  24. Leí mal el comentario de Víctor sobre la originalidad y la tradición. Leí "traición", una errata visual, pero me dejó pensando. No fue una traición lo que hizo don Miguel con las novelas de caballería?

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  25. Benito, lo del botellón no tiene nada que ver con los negocios de hostelería, primeros perjudicados. Estos pagan impuestos, si tienen 4 mesas, si tienen 14, más. Yo soy un buen cliente de los bares (estando sobrio, sino amablemente me mandan a casa, y me voy). La mayoría están regentados por buena gente, que cumplen una importante labor de socialización.
    Lo del botellón beber en la calle, cientos o miles de jóvenes, algunos menores, ya solo ocurre en España, esta prohibido en todas partes. Y el alcohol lo compran en supermercados.

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  26. Hay bares estrechamente ligados a la literatura. "A brasileira", con Pessoa; el "Café Gijon"; el "Iruña" de Pamplona, donde yo me he tomado copas con Hemingway (en estatua, claro); o la misma tertulia Oliver, en la cafetería del mismo nombre, en Oviedo. O sea, ¡vivan los bares!

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  27. Jesús, eso de traición también vale. Esta bien eso de "comerse el coco", buen ejercicio
    Un saludo

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  28. Parece que algunos no se han enterado (qué suerte), pero Spain practica incivismo y exporta incivismo. Lo exporta a los british, y a otros, que vienen a hacer aquí lo que no les dejan hacer en sus países. Gritar a las 3 de la mañana bajo los balcones; entrar al hotel mamados y vociferando a las 4, con grandes risas porque no dan con el agujero de la cerradura; hacer balconing sobre la piscina; cantar a coro el himno del Manchester, o del que coño sea; mear en las calles pase quien pase; desnudarse y copular en las discotecas. Todo esto, en España, "sí, se puede", pero en los países civilizados de Europa NO se puede. El Estado saca divisas de permitir y exportar su incivismo a los visitantes, que se llevan "home" el bonito recuerdo del país en el que se puede perturbar el descanso ciudadano, ensuciar las calles y los portales, si se tiene dinero para pagar un hotel o un apartamento. Yo he tenido que asomarme muchas veces por el hueco de la escalera en hoteles de Madrid, en caros y en baratos, a las tantas de la madrugada, para gritar a los turistas compradores de incivismo: "gritar en vuestro país!!!"
    ¿De verdad queda gente que no se ha enterado de todo esto? Las terrazas son solo un caso particular muy molesto, pero ni siquiera el más desagradable. Se me dirá que lo denuncie. Ya lo he hecho, y el resultado es nulo. El incivismo tiene clientela y deja mucha pasta.

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  29. No, Víctor, no es botellón; no en este barrio. Son terrazas y locales con música atronadora y puertas abiertas par atraer a los clientes. Algunos orinan en la calle y en los portales. Este barrio es ya famoso en todo el mundo. Los turistas vienen con la seguridad de que se puede hacer lo que se quiera. Cuando a las 3 de la mañana les dices que te gustaria dormir, que ya es hora, te miran alucinados e intuyes que al dia siguiente pondrán una reclamacion por sentirse engañados. En verano, en este barrio no se puede vivir. Como dije antes, yo puedo huir pero hay mucha gente que no tiene esa suerte y lo está pagando en salud. Así que la hostelería, el ocio, la fiesta... todo eso está muy bien pero a mí me enseñaron que la libertad de uno no debe impedir la del vecino.
    Ya intuyo las réplicas: ¿Por qué no llamas a la policía? La Asociación SOS MALASAÑA no sé cuántas denuncias a la policía ha contabilizado. He perdido la cuenta.

    Pero en fín, dejémoslo. De hecho cierro el tema. Prefiero hablar de literatura

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  30. Qué cosas. Las terrazas han devuelto la vida a las calles, ciertamente, los miles y miles de terrazas donde la gente se sienta a leer, a charlar, a tomarse tranquilamente un café o lo que le apetezca. ¿Alguien que paseara antes por las calles vacías puede dudar de eso?
    ¿Quiere esto decir que no pueda haber locales que incumplan las normas y que alteren la convivencia? Pues claro que los hay, los había antes y los habrá ahora. ¿Y qué tiene que ver eso con lo que yo digo? Es como si se hubieran prohibido los matrimonios y, al permitirse de nuevo, alguien se llevara las manos a la cabeza porque conoce casos de matrimonios en que el marido ha matado a su mujer. Así razonan los Dionisio García, los Benito de Soto y otros comentaristas de estas páginas. Y encima Dionisio García se enfada porque mencione que, en tiempos de Al Capone y la Ley Seca, ocurría lo que él afirma que ocurre ahora en Alcorcón: que si se denunciaba un local que incumplía las normas alguien les avisaba para que regularizaran la situación antes de que llegaran los agentes.
    Y luego tenemos a P. Aguirre que afirma que yo ataco a muerte a un gobierno porque se tomó en serio la pandemia. ¿Tomársela en serio es no dejar a los pobres niños asomar siquiera la nariz a la calle en mes y medio mientras deja morir sin auxilio en las residencias a miles y miles de ancianos?
    Está visto que pensar es una costumbre que no suele tener la gente (al menos la que me ha tocado a mi en suerte como comentarista). ¡Y encima hay quien se enfada porque le digo que este lugar no es el más adecuado para denunciar que en un bar de su calle no ponen ocho mesas en la terraza sino algunas más! Qué gente más rara hay en el mundo, nunca dejarán de sorprenderme. Y eso que todavía no ha aparecido alguno que me diga que conoce un bar en que se trafica con droga y la policía no interviene.

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  31. "Qué cosas. Las terrazas han devuelto la vida a las calles, ciertamente, los miles y miles de terrazas donde la gente se sienta a leer, a charlar, a tomarse tranquilamente un café o lo que le apetezca" Qué cosas, JLGM. Como diría mi presidenta, alucino en colorines. ALGUNAS terrazas habrán devuelto la vida a alguna gente o a mucha y OTRAS amargan la vida a algunos o a muchos. Y para saber que hay barrios donde en verano no se puede dormir solo hay que leer la prensa o pasar un verano en ellos. Y ahora sí que corto y cambio.

    P.S. Un apunte sobre Al Capone: al italoamericano, por lo que recuerdo, le juzgaron sólo por engañar a Hacienda. En la Comunidad en que he nacido y vivo tenemos varios presidentes imputados y no solo por engañar a Hacienda. Al Capone era un pringao

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    1. Pero ese problema, Benito de Soto, no es de ahora. Lo nuevo, lo que yo celebro, es que por fin se pueda recuperar una parte esencial de la vida ciudadana (y esencial no solo para mi, que leo, escribo y recibo a los amigos en los cafés, aunque mi afirmación está en un diario personal). Es como si se prohibiera viajar y cuando se volviera a permitir alguien nos recordara que hay accidentes. Pues claro. Y habrá que tratar de evitarlos, aunque nunca se logrará por completo.

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    2. Me habré equivocado. Yo interpreté que era una loa general y acrítica a las terrazas y los bares, incluidos los nocturnos. Comprendo las quejas de Dionisio porque en mi barrio coexisten a la fuerza dos grupos: uno foráneo que se divierte incivicanente y otro que vive y pernocta y sufre las consecuencias del incivismo

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  32. Pues los hay, yo conocí varios, pero me parecía bien. Lo que me parece mal es que vendieran, en algunos, productos dañados con miserables cortes.

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    1. En los años que han pasado a llamarse "de la movida", un gran porcentaje de bares de mi barrio se montaron con ese pingüe mercadeo. De vez en cuando precintaban alguno

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  33. Me había propuesto no entrar a comentar más, no ya en este post sino ni siquiera en este blog, pero no quiero dejar pasar esta perla de JLGM: "Es como si se hubieran prohibido los matrimonios y, al permitirse de nuevo, alguien se llevara las manos a la cabeza porque conoce casos de matrimonios en que el marido ha matado a su mujer. Así razonan los Dionisio García…". Cursiva mía.
    El único comentario es el de que no voy a hacer ninguno porque para hacer alguno tendría que caer en el insulto que iría entre … y …, pasando por … (rellene cada uno mentalmente los puntos suspensivos) al autor del blog, y no quiero. Vale.

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    1. Pues yo no veo motivo de insulto. Se permiten la cafeterías, los miles y miles de cafeterías que hay en España, donde la gente se sienta por la mañana o por la tarde, lee, charla o escribe y a Dionisio García y Benito de Soto les parece mal porque uno tiene debajo de casa una que pone en la terraza doce mesas en lugar de ocho y al otro porque no le dejan dormir por la noche. Hay quien no sabe distinguir entre el abuso y el uso y para acabar con el primero persigue el segundo. Y cuando se les hace ver su errónea manera de razonar dicen que solo podrían responder con un insulto (o con dos). Nunca dejan de sorprenderme los seres humanos.

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    2. JLGM: Me da la risa. Vamos a dejarlo porque quiero seguir opinando en este blog y disfrutando de tus entradas. Me refiero al diario, no a los comentarios. Salud

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    3. Dionisio me temo que no tiene mucho sentido del humor, lo cual comprendo, porque entre que no lo dejan dormir y el olor a fritanga, es normal que no lo tenga. Pero estoy de acuerdo contigo. Es como si yo contara la alegría de ver a un amigo, y quien me oye me afea esa alegría porque en vez de amigo ha tenido que sufrir el rencuentro con un enemigo.

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  34. - Afirmaría Tolstoi, según traducción de Selma Ancira, que “no hay Dios para quien no lo encuentra en sí mismo”. Pero claro, resulta que “Dios fue el hombre más desdichado del mundo”. Entonces, ¿quién tira los dados?

    - Tras las inquisiciones sobre Quevedo –que empezaban a resultar cansinas por reiterativas- convendría reparar en la “o” inclusiva de Aleixandre. ¿Lo hace Estela Canto cuando en “Borges a contraluz” reproduce algunas cartas que el ilustre escritor le correspondió? En una de ellas leemos:

    “A pesar de dos noches y de un minucioso día sin verte (casi lloré al doblar ayer por el Parque Lezama), te escribo con alguna alegría. Le avisé a tu mamá que tengo admirables noticias; para mí lo son y espero que lo sean para ti. El lunes hablaremos y tú dirás. Pienso en todo ello y siento una especie de felicidad; luego comprendo que toda felicidad es ilusoria no estando tú a mi lado. Querida Estela: hasta el día de hoy he engendrado fantasmas; unos, mis cuentos, quizá me han ayudado a vivir; otros, mis obsesiones, me han dado muerte. A éstas las venceré, si me ayudas. Mi tono enfático te hará sonreír; pienso que lucho por mi honor, por mi vida y (lo que es más) por el amor de Estela Canto. Tuyo con el fervor de siempre y con una asombrada valentía,

    Georgie.”

    Comenta Estela que esta carta es “fundamental” y a poco que se piense en su contenido y se conozca la obra –y la vida- de Borges a fe que lo es. Pero, en cualquier caso, y dado que el “meollo” es el “amor”, ¿conocería el ilustre argentino esta máxima persa versionada por E. Sylvester?: “al decir de ciertos sabios antiguos, la simpatía entre los sexos es tan fuerte que aun en el caso de que en la Tierra no hubiera sino un solo hombre y una sola mujer –ella en el Occidente y él en el Oriente- los dos, sin embargo, se encontrarían y se hallarían por obra de la fuerza natural de atracción”. Relativa suerte parece que tuvo Varela, quizás no tanta Borges.

    - Sobre Felipe González –y el proceso llamado “transición política”- parece obvio que queda mucho por “decir”, “escribir” o –espero- “investigar”. A algunos –por razones puramente accidentales o no tanto (hemos “asistido” a tal proceso e incluso hemos podido votar al partido del mencionado político)- puede que nos falte perspectiva –entiéndase “perspectiva histórica, no capacidad de opinión”. En cualquier caso, convendría diferenciar “historia” de “memoria” y al respecto recuerdo estas palabras del ya ausente Santos Juliá: “Bajo la denuncia de la transición como tiempo de mentira, mito, miedo, desmemoria y traición ha vuelto al terreno de la historiografía y de la crítica culturalista una manera de interpretación de la historia que consiste en explicar el pasado por aquello que no ocurrió y que, en opinión del intérprete, debió haber ocurrido: no se trata de dar cuenta de lo que efectivamente sucedió sino de lucubrar sobre un no sucedido y sus causas profundas, ocultas a la vista de las interpretaciones al uso y del público en general”.

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    1. Muy interesante todo, Ángel, salvo la cita de Santos Juliá, que no me parece que venga a cuento. No se trata de explicar el pasado por aquello que no ocurrió, sino de averiguar lo que de verdad ocurrió y nos ocultaron por presunta razón de Estado.

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    2. Para Vizcaíno
      Abusa usted tanto de comillas Inglesas y guiones, que lo deja a uno tan bizco que abandona.

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  35. Un apunte, creo que importante. Es necesario reformar el régimen de Seguridad Social, proveniente del franquismo(fascismo) y que ha creado un montón de privilegiados.
    ¿Como es posible entender las prejubilaciones? ¿Cuanto tiene que trabajar un autónomo para llegar a esa pensión?
    Calculen

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  36. Muy buen comentario, Genaro. Yo ha vivido en el RU. Recuerdo que un viernes por la noche, en Belfast, vi discutir a un cliente con una camarera. Inmediatamente lo cogieron dos gorilas de seguridad, lo sacaron a hostias y vino la policía. 500£ de multa por comportamiento incívico

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    1. Ahí te queria ver, Víctor. Esos vienen aqui para ahorrarse los 500€. Saludos

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  37. "Catulo recrea un poema de Safo sin pedirle permiso...".
    (José Luis García Martín)

    Olvida usted decir que cuando Catulo, Montaigne o Quevedo prescindían de las comillas citando a otros autores lo hacían porque se dirigían a lectores cultivados que conocían los textos citados. Con frecuencia eran incluso tópicos archiconocidos, como podemos hacer nosotros hoy con la célebre frase de Gide según la cual con buenos sentimientos no se hace buena literatura.

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  38. Claro, y cuando el libro caía en manos de un lector no cultivado iba de inmediato, como parece que pretende Rodrigo, a denunciarlo al juez.

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    1. Esos libros sólo caían en manos de lectores cultivados, que en esas épocas eran muy escasos.

      Le recomiendo la lectura de "Du plagiat" de Hélène Maurel-Indart (Gallimard. Col. Folio Essais, 2011, 498 páginas).

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    2. Recomiende menos y piense un poco más, Rodrigo. El que un libro caiga en manos cultivadas a no cultivadas para nada repercute en que haya plagio que deba ser penalizado judicialmente o no.

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    3. No ha entendido usted lo que he escrito (y que es lo que dice Hélène Maurel-Indart en su libro): no se pueden justificar los plagios modernos con los antiguos.

      Su problema es que lee usted demasiado rápidamente y siempre en contra.

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  39. - La cita de Santos Juliá se encuentra en los párrafos finales del artículo “Cosas que de la Transición se cuentan”, publicado en el número 79 de “Ayer. Revista de Historia Contemporánea” (2010). No se acude a él como “referencia” de autoridad sino como “elemento” de reflexión sobre el conjunto de publicaciones que tenían en esa fecha a la llamada “transición” como eje temático. Por otra parte es fácil encontrar “opiniones” contrapuestas sobre la “labor historiográfica” de dicha persona.

    - La problemática de los GAL y el papel desempeñado por Felipe González en ella hallan en la “transición” sus claves interpretativas. Otra cosa es la claridad de estas y la mayor o menor dificultad para encontrarlas y, ciertamente, aquí sí interfirieron –e interfieren- las llamadas “razones de estado”. Lo de la ocultación ya es harina de otro costal: algunas de las personas que se desvelaron en mostrarnos, vía periodística, lo “ocurrido”, no siempre cuestionaron los hechos cuando estos “ocurrían”. La reconstrucción historiográfica es, obviamente, otra cuestión, e insisto en la necesidad de la “perspectiva”. En mi opinión no todo se conoce aún y, a falta de mayor profundización y con alto peligro de desconocimiento propio , cuando el diario “La Razón” menciona en estos días ciertos “documentos” desclasificados no queda claro que lo haga explicitando todas las características de estos y, al parecer, ni siquiera la totalidad de sus apreciaciones.

    - Para algunos –y “a pesar de los pesares”- la edad es, a la vez, un “activo” y un “pasivo” y, por ello, más allá de “supuestos” o “reales” desencantos, desengaños o cualesquier situación o “estado mental” similar –incluso la desmemoria o la demencia-, “mitologizar” queda lejos de nuestros intereses e intenciones. De ahí que Suárez, Calvo Sotelo o González, que no acabaron de desmantelar las “estructuras” policiales y de seguridad del “último franquismo”, estén sometidos a “examen” permanente. Dudo que la “Historia” juzgue y no creo que estemos en disposición para admitir que justifique, sí estimo que la labor de “algunos” historiadores puede aproximarnos a lo “sucedido”. Es imprescindible.

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  40. Pues si, Benito, hay un oscuro negocio en el turismo de borrachera, dinero fácil y empresarios sin escrúpulos. Bueno, como no hay mal que por bien no venga, el coronavirus los mantendrá a raya una temporada.
    Lo mismo sucedía con los "weekends" en Amsterdam, a los "Cofee Shops", a ponerse ciegos de porros. No venden alcohol pero te vas al bar de al lado, y colocado asegurado.
    Pues ahora para que te vendan hachís o marihuana en un Cofee Shop, tienes que ser residente y socio

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  41. A Rodrigo: el término "plagio" resulta bastante ambiguo. Debe precisarse adecuadamente antes de decidir si resulta lícito o no (la intertextualidad, las citas no entrecomilladas forman parte de la esencia de la mejor literatura). El uso y reelaboración de material ajeno es tan propio de la literatura clásica como de la literatura de cualquier tiempo. Debe analizarse adecuadamente cada caso. Lo cierto es que para utilizar el personaje del agente Bond en una novela debe tenerse el permiso de los propietarios de los derechos, pero para utilizar el personaje de Fortunata o de Ana Ozores no (son de dominio público). Blas de Otero varía o recrea tantos versos ajenos como Garcilaso y es un poeta tan original como él. Hace falta algo de finura para tratar de estas cuestiones, no brocha gorda.

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    1. El problema es saber dónde acaba la intertextualidad y comienza el plagio. ¿O para usted nada es plagio? ¿A partir de cuántos versos robados y metidos en un poema propio puede hablarse de plagio? ¿Cuántas citas sin comillas se pueden meter en un libro?

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  42. Claro, sino la película de Francis Ford Coppola "Apocalipsys Now", no sería más que un plagio del "Corazón de las tinieblas", de Conrad.

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  43. No sé por qué "plagio" hay que mirarlo como una palabra fea. Me acuerdo de una cosa que le dijo Stevenson a otro. Este decía que la literatura se alimenta de la vida. Y él le respondió que la literatura se alimenta más que nada de la literatura. Estamos plagiando constantemente, a veces las palabras que oímos o leemos, a veces las ideas, a veces el estilo...

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    1. Fernando el Catódico4 de julio de 2020, 16:30

      No, Jesús, si la palabra es muy bonita. Latrocinio, estupro, apropiación, lenocinio, rabiza, hetaira, estertor, meretriz y usurpación son palabras que yo encuentro preciosas.
      Lo que puede ser feo, bastante feo, son los hechos que designan.

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    2. Lo que no es bonito, Fernando, es una novela sin latrocinio, estupros, apropiaciones, lenocinios, hetairas, estertores... bueno, no hace falta que tenga todos los componentes... y ahora tendríamos que hablar de lo que es público y lo que es privado. En otra ocasión.

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  44. Alejandro Lérida4 de julio de 2020, 14:38

    Plagionelosis. Enfermedad intertextual causada por prosacterias y versacterias del género Plagionella, que se difunde tradicionalmente por la literatura universal.

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  45. Martin, no puedes utilizar el personaje de Bond, pero puedes hacer parodias, que no son plagio. Siguiendo con el cine, Stanley Donen (que no necesitaba plagiar a nadie) parodia, y supera, a Hitchcock en "Charada", con Cary Grant de protagonista, actor fetiche del inglés.

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  46. Rodrigo, Fernando, Alejandro, dejemos el tema. Hay sutilezas que no caben en determinados entendimientos. El "Centón nupcial" es un poema de Ausonio en el que no hay ni un verso de Ausonio, todos están tomados de Virgilio. Y sin embargo es un poema, bastante erótico, que espantaría a Virgilio, y que nadie tomaría por un poema de Virgilio. Mediten un rato el problemilla que les plantea.

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