viernes, 12 de junio de 2026

La rueda de la fortuna: Campo de minas

 

Domingo, 7 de junio
SECUESTRO EN GINEBRA

Todos morimos, pero unos más que otros. El próximo domingo hará treinta años que murió Borges en Ginebra, pero sigue más vivo que nunca. La noticia, lo recuerdo bien, me la dio Víctor Botas en Avilés, donde solíamos vernos los sábados para comentar sus poemas recién escritos. Él estaba muy afectado, le había conocido personalmente en un memorable encuentro en el Palace, le admiraba más que a nadie; yo, un poco menos.

            ---Una liberación esa muerte, secuestrado en Ginebra, tan lejos de los amigos de siempre y de su Buenos Aires querido.

            ---¿Secuestrado? ¡Tú estás loco, Martín! Murió acompañado de la mujer que lo amaba y en una de sus patrias, Ginebra, esa ciudad que él creía tan propicia a la felicidad.

            ---¿Que lo amaba? Quien ama no aparta de su mundo, de sus gratas rutinas a quien quiere. Amaba el botín, quería quedárselo todo para ella sola.

            ---¿No me irás a decir que Borges no estaba enamorado de María Kodama?

            ---Quizá lo estuvo, era enamoradizo como un adolescente, pero en los últimos tiempos, cuando le fue cortando todas las relaciones con quien no fuera ella, lo que tenía Borges era más bien síndrome de Estocolmo.

Lunes, 8 de junio
MEMENTO MORI

Hace una semana murió Javier Lozano, un contertulio intermitente y siempre cordial de muchos años. Ninguno de los que le conocíamos nos enteramos a tiempo. La esquela apareció cuando ya había sido incinerado. Ni siquiera sabíamos que estaba enfermo y nos privaron de la posibilidad de despedirle. No deja familia, no deja obra, aunque sí muchos amigos.

El olvido, que a todos nos espera, a él le llegará un poco antes. La tristeza con que recibimos la noticia es menos por él (cuánta sabiduría hay en la frase: descansa en paz), que por nosotros mismos. Cualquier día, cuando menos lo esperemos, vuelve a sonar el timbre que señala nuestra hora y todos nos iremos yendo sin que quede ni uno. Mejor no pensar en eso.

            Como me ve cariacontecido, y sabe que pienso más en mí que en Javier Lozaro, quien me dio la noticia me dice:

            ---Tú no te preocupes, Martín. ¡Los escritores sois inmortales!

            ---Algo hay de verdad en eso, Fran, aunque unos más inmortales que otros. Nos entristece que muera un escritor que admiramos, pero si muere a su debido tiempo, como Borges o Ángel González, esa tristeza dura poco. Yo, sentir de verdad, solo sentí la muerte de dos escritores, Víctor Botas, hace ya más de treinta años, y Xuan Bello, pronto hará un año, pero porque formaban parte de mi familia. Como escritores, la muerte no se atrevió con ellos. Ahí siguen, vivitos y coleando, que diría Botas, en cada uno de sus libros. 

Martes, 9 de junio
DESCUBRO MI VOCACIÓN

Me preguntan si no voy a escribir algo contra la visita del Papa. “Contra, ¿por qué?”, pregunto. “Hombre, pues porque en un estado laico no está bien darle tanto protagonismo al líder de una secta religiosa”. “¿De una secta?”. “Bueno, disculpa, de una confesión religiosa que se fundó hace tiempo y tiene muchos y poderosos seguidores y eso, sobre todo lo último, concede respetabilidad. Secta era en tiempos de Jesucristo y de San Pablo, pero desde entonces ha prosperado bastante”.

            La verdad es que, por muy ateo que yo sea, no voy a escribir nada contra la visita del Papa, como tampoco escribiría nada contra Bad Bunny o Shakira. Allá cada uno con sus devociones.

Le estoy muy agradecido porque haya decidido venir a visitarnos en este momento, restándole protagonismo a Leire Díez y a otros arietes del facherío contra el gobierno, y he sentido, al verle ir y venir por las portadas de la prensa y los telediarios, cierta envidia. También de Donald Trump, aunque esto no lo puedo decir muy alto. Y no por la buena vida que llevan uno y otro, ni por la pompa y circunstancia que les rodea, sino por su capacidad de influencia. ¡Ellos sí que son influencers y no los cantamañanas de TikTok!

Eso de que digas algo, cualquier cosa, sobre la Inteligencia Artificial o sobre las elecciones en Perú, y al instante tenga repercusión en todo el mundo e influya en la vida de la gente y en la historia de los países es lo que me fascina. Yo también tengo opinión sobre esto y lo otro, y a veces más razonada y atinada que la suya, pero lo que yo digo nadie lo escucha.

¿Qué importa que yo subraye la evidencia de que el juicio contra David Sánchez, que ha quedado listo para sentencia, es un disparate que deja en muy mal lugar a la jueza que aceptó la denuncia primera (que iba sobre otro asunto, por cierto), a la audiencia que la permitió seguir adelante y a la unidad de la benemérita que actuó como investigadora del no delito y como acusadora principal y fuente de sesgados titulares en todos los medios? Si hablo yo, es como si dijera misa, y nunca mejor dicho.

            Me habría gustado ser Papa, la verdad, pero de sobra sé que no habría podido aceptar ese cargo nunca por motivos de conciencia. No porque no crea en Dios, que a fin de cuentas es lo que menos importa, bastaría con no hablar de ello, sino porque yo no aceptaría ningún trabajo que se inmiscuyera en mi vida privada y me prohibiera casarme.

            ---¡Pero si tú nunca te has casado ni tienes intención de hacerlo!

            ---Cierto, pero una cosa es que yo no me case porque no quiera y otra que no lo haga porque, en caso de hacerlo, me manden al paro. Uno tiene su dignidad y su orgullo personal.

Miércoles, 10 de junio
DECÍAMOS AYER

Leo la biografía que Sergio Fernández López ha dedicado a Fray Luis de León y al llegar al capítulo que habla del proceso al que le sometió la Inquisición no puedo dejar de encontrar sospechosas coincidencias con tiempos recientes. Bastaba una denuncia anónima para iniciar el proceso. Cinco años tardó Fray Luis en librarse de la malquerencia de sus opositores. Cinco años tratando de demostrar que no había incurrido en herejía en ninguno de sus escritos. ¡Y qué fácil es retorcer cualquier afirmación! ¡Qué fácil armar una insidiosa novela con los mensajes intervenidos legal o ilegalmente (ya se legalizará el delito) a una persona que se interpone en nuestro camino a la Cátedra o a la Moncloa!

            Fray Luis de León, que no era cristiano viejo, y sí sospechoso de judaísmo como otros de chavismo, resistió los cinco años de cárcel y pudo volver al aula y seguir con sus lecciones como si no hubiera pasado nada.

            ¿Podrá el político que ahora está en la picota de la UCO empezar su intervención en un mitin de las elecciones del 27 con un “decíamos ayer” como el del agustino? Difícil lo tiene, que desde los tiempos de Fray Luis los métodos inquisitoriales han avanzado mucho.

Viernes, 12 de junio
DOBLE HOMENAJE

Nunca me olvido del cumpleaños de Pessoa. En Lisboa se celebran las fiestas de san Antonio y en mi barrio las de santa Filomena, una santa que nunca existió, pero eso qué importa: “el mito es la nada que es todo” se lee en Mensaje.

Como regalo anticipado, en la librería de viejo que tengo al lado de casa, encuentro un raro y divertido libro de Victoriano Martínez Muller, Poesías jocoso-satíricas (¡buena falta nos hace su buen humor en estos malos tiempos!), que fue de la biblioteca de José Vega Merino, el amigo leonés de Gamoneda, y que trae dentro el más inesperado regalo: un poema mecanografiado que lleva el título de “Perdón eterno” y el subtítulo “soneto inglés de Fernando Pessoa traducido por Jorge Luis Borges”. Me lo imagino tan auténtico como los cuentos de Chaves Nogales recién descubiertos en una revistilla perdida. Puede que incluso más.

Me parece que el azar ha hecho el mejor homenaje a quien nació un 13 de junio y a quien murió un 14 de junio de hace cuarenta años.

Así que el primer hombre hubo pecado, / se nublaron los cielos de repente / y empuñando una espada refulgente / le dijo un ángel con acento airado:

 “Lejos de este lugar que has profanado, / y al recordar su encanto, eternamente, / surquen arrugas tu orgullosa frente / mientras comes el pan del desterrado”.

 Al ver cerrar con lágrimas de duelo / tras sí las puertas del Edén perdido, / exclamó el infeliz mirando al cielo: / “Si me quitáis el bien, dadme el olvido”.

 Y Dios le dio como perdón eterno / la nada, que nos salva del infierno.




 

12 comentarios:

  1. El 13 de junio -hoy- mi hija hace 40 años. Y, te lo digo como abuelo. El patio, la paella para 10 que hago dicen que me sale rica. Justo cuando acabamos (ni la siesta te dejan) vienen las amigas con sus lechones que destrozan mis plantas, matan si pueden alguna lagartija, y salamanquesa ( mi nieto ya no lo hace). Cotillean todo, se pegan, nadan en la piscina, rompen alguna cerámica. Después preparo una barbacoa: vienen los maridos o parejas que se apuntan al festín. Vienen todos seguidos: se ve que quedan, se beben hasta el agua de la piscina.
    Y yo me cago en la ostia (perdón Santidad) por cómo me dejan todo pero, disfruto como padre; y más como abuelo. (Esto te lo digo como confesión hubieras sido un buen cura.)

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  2. José Luis, quiero pedirte disculpas. A menudo he pensado, e incluso he escrito, que eras un estupendo cuentista; que te inventabas diálogos que no existían; que decías haber hablado con alguien y se notaba que no era verdad. Estaba equivocado.
    Leyendo tu apunte del martes 9 de junio de 2026: «Descubro mi vocación», me he caído del caballo y me he dado cuenta de que lo que a ti te pasa es que oyes voces, ¡que escuchas voces!
    Voces dentro de ti que te dictan su mensaje con tal veracidad que las sientes como tu verdadera, tu auténtica, tu única voz.
    Por muy ateos que los dos seamos –haces bien en testificarlo–, quiero decírtelo en un santiamén, no sea que se me vaya el santo al cielo y se me olvide luego contar lo que ahora te estoy contando.

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  3. Está muy bien visto eso de que el papa ha tenido el detalle –o la delicadeza– de venir a visitarnos para quitarle protagonismo a Leire Díez. Tú le llamas Díaz, como a Susana, pero es Díez, como Rosa; que seguro que no es rosa ni Díez de tu devoción. Lo que me desconcierta un poco es que la sitúes ya como «ariete del facherío contra el Gobierno». O te confundes, o te adelantas un poco (puede suceder en cualquier momento– a que de verdad empiece a cantar –cánticos gregorianos, por supuesto, que es lo suyo– y deje de ser una militante más del PSOE sin mayor protagonismo, lo mismo que el barítono Bárcenas lo era del PP; por eso le pagaron durante tantos años un carísimo abogado.
    Si lo dicho es bueno, mejor aún resulta lo de que nunca aceptarías un puesto de trabajo tan bien considerado como el de papa, no solo por tu natural humildad, sino por «motivos de conciencia». ¡Motivos de conciencia! Qué cosas más hermosas dices y qué bien hablas. Ya casi nadie sabe expresarse así: «motivos de conciencia».
    Asimismo, tienes a bien contarnos a tus oyentes y a tus acólitos –casi, casi discípulos– cosas como: «Uno tiene su dignidad y su orgullo personal», que son dignas del gran don Carlos Arniches y de cualquier obra madrileñista suya. ¡Pareces el mismísimo don Quintín el Amargao o cualquier otro de sus ajustadísimos personajes!
    Comprendo ese dolor y esa amargura que te hacen exclamar: «¡Lo que yo digo nadie lo escucha!». Lo comprendo y de verdad que no quiero ahondar en la llaga, tal vez ulcerada, de que el mundo no quiera hacerte el caso que le hace al papa. Pero no desesperes. Yo sí te leo y te escucho. Incluso peor todavía: a veces comento tus palabras en este blog.

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  4. Algún alma cándida de tu blog –que las hay– pensará que entradas como «descubro mi vocación» o «decíamos ayer» son una afortunada muestra del mejor humorismo; y tú, un maestro del chiste, la ironía y el sarcasmo. Pero los que te conocemos un poco sabemos que tú, en cuestiones de política e ideología, no tienes el menor sentido del humor y todo te lo tomas absolutamente en serio.
    Por lo que dices de Leire Díez, de Fray Luis, de la Inquisición y de la UCO nos hacemos a la idea de tu verdadero estado de ánimo en estos días difíciles. Me encantaría que nos dijeras algo, no de figuras muy menores como Leire –ya has hablado–, sino del gran Zapatero y del tremendo Gólgota que le están haciendo pasar los sayones de la UCO y esos jueces fascistas que hacen buenos a los inquisidores del tiempo de Fray Luis.

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  5. Querido Abelardo, cómo se nota que has llegado a la feliz etapa de la jubilación sin ninguna preocupación ni obligaciones. Quién pudiera como tú tener todo el tiempo del mundo para entretejer ironías y naderías en esa prosa tuya tan inconfundible y que tanto disfrutan los lectores de este diario.

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  6. Y yo me pregunto si no hubiese sido más acertado poner en boca de ese señor que usted no nombra un "mentímos ayer' aunque fuese como un lapsus linguae, en lugar del consabido "decíamos ayer" del fraile.

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  7. Tiempo al tiempo. No linchemos a nadie antes de por lo menos escucharle. Dejemos eso para ciertos jueces.

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  8. Muchas gracias, José Luis, por las flores que me echas con tu prosa de poeta (espero que no sean margaritas, ya sabes), pero sigo trabajando y publicando tres o cuatro libros a la semana, como también sabes perfectamente. ¡El jubilado eres tú!

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  9. Pero, venga, José Luis, desahógate y háblanos de Zapatero. Seguro que tienes cosas muy jugosas que contarnos, de esas que solo se te ocurren a ti. No nos hagas esperar hasta el sábado que viene.

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  10. Decía el poeta que quien habla solo espera hablar a Dios un día. Así es.
    Con quien habla Martín importa poco.

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  11. ¿Se avecina un tomo de "Duelo de jubilados"? No veo el día...

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  12. Cuenta Pío Baroja que, cuando era joven, todavía eran públicas las ejecuciones de la pena de muerte y que despertaban siempre mucha expectación. Una vez le llevaron a una de ellas y lo que más le sorprendió fue ver cómo algunos, no contentos con insultar al reo, buscaban piedras para arrojarlas a la cabeza del reo.
    Habló Cernuda, en un poema memorable, de la "furia de hombre ibero / que acecha lo cimero / con la piedra en la mano".
    Cuando quemaban a una bruja o a un hereje o a un cristiano nuevo judaizante, siempre había buenas gentes que ayudaban a los verdugos echando leña al fuego.
    Abelardos y José Marías siempre abundaron en los tristes páramos de España, "por lo que cruza errante la sombra de Caín".

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