domingo, 10 de mayo de 2020

Sin propóposito de enmienda: Misión cumplida



Sábado, 2 de mayo
COMO EN LA ANTIGUA ROMA

A las ocho en punto de la tarde, ni un minuto antes (por si acaso), pero ni un segundo después, salgo de casa para disfrutar del tiempo de recreo que ha tenido a bien concedernos a los adultos el Amado Líder.
            Solo puedo alejarme un quilómetro de casa. He descargado una aplicación en el teléfono para que me avise en cuando lo sobrepase, aunque sea medio metro escaso. Subo, a buen paso, que es mi paso normal, hasta el Campo de San Francisco, alegrándoseme el corazón con las sonrisas de felicidad que veo en los rostros de los viandantes –todavía numerosos-- que aún no se han decidido a usar mascarillas en todas las ocasiones, incluso en las que son necesarias. 
Cruzo el paso de peatones en la plaza de la Escandalera, pongo el pie en el paseo de los Álamos y en ese mismo momento suena la alarma. Acabo de sobrepasar el quilómetro o retrocedo o los agentes de Marlaska están autorizados para ponerme una multa de, como mínimo, seiscientos euros. 
            Contemplo un rato el parque como Moisés contemplaba la tierra prometida o como Tántalo, muerto de hambre y sed, la comida y el agua que no podía tomar, y luego continúo hacia la izquierda.
            Decido caminar en círculos, trazar una circunferencia en torno de mi casa, y también tiene su encanto este paseo extraño. En Oviedo, a pocos minutos, hay maravillosos caminos rurales. El dictador, para “proteger” mejor nuestra salud y para que quede claro el poder absoluto que le ha sido otorgado, ha decidido que los habitantes del centro de Oviedo no podemos pisar los alrededores solitarios, tenemos que amontonarnos en las mismas calles
            Mis amigos me dicen que exagero cuando llamo dictador a Pedro Sánchez. No es así. No le llamo dictador metafórica e hiperbólicamente, sino con etimológica precisión. En la antigua Roma, un dictador era aquel magistrado al que el senado, en una situación de peligro para la República, concedía todos los poderes. Era un cargo temporal, pero entonces y ahora el magistrado que podía convertir en ley cualquier capricho se sentía tentado a hacer que esa situación se prolongara indefinidamente.
            Exactamente eso es lo que hace Pedro Sánchez con la prórroga del Estado de Alarma. Siempre habrá algún peligro, nunca estará controlada del todo la situación sanitaria (al menos hasta que haya una vacuna, dice con la boca chica). Si el congreso no le para los pies, tendremos Estado de Alarma por tiempo indefinido.
            Es un dictador Pedro Sánchez, pero eso no quiere decir que se parezca en nada a Francisco Franco, por supuesto. A quien sí se parece es al Miguel Primo de Rivera que, en septiembre de 1923, asumió todos los poderes por encargo real  y con el aplauso de la mayoría de la población. Dijo que no tenía ambiciones políticas, que venía solo a arreglar las cosas y que luego se iría a su casa. Arregló la guerra de Marruecos, tomó algunas medidas acertadas, mejoró la economía. No tuvo que confinar a nadie, solo a don Miguel de Unamuno, que fue el único que protestó.
            Pasaron uno o dos años, media docena de prórrogas del Estado de Alarma, le gustó el cargo y decidió crear, no un partido, sino un movimiento ciudadano, la Unión Patriótica, para permanecer en él indefinidamente.
            ¡Qué buena idea esa de la Unión Patriótica, Pedro Sánchez! Hasta el nombre el bonito. Con esa masa que ahora, gracias a la incansable labor de las televisiones generalistas, se queda en casa y aplaude cualquier arbitrariedad, ¿no se podría hacer algo semejante?
            En estas cosas pienso, mientras doy vueltas y vueltas atado por una cuerda imaginaria (pero muy real, Marlaska mediante) a mi domicilio.



Domingo, 3 de mayo
COSAS QUE PASAN

El  jefe del Estado de un país de cuyo nombre no quiero acordarme visita a su abogado en Ginebra con una maleta que contiene no sé cuántos millones de dólares y le pide que lo ingrese en su banco.
            ---¿Puedo preguntarle de dónde ha salido este dinero, Majestad? Es por si me lo preguntan en el banco.
            ----Es un regalito de un amigo. Yo no podía rechazarlo, sería hacerle un feo.
            ----Comprendo, Majestad. Pero habrá que ser discreto, que a lo mejor en su país algunos no lo entienden.
            ----En mi país todos saben que puedo hacer lo que me da la gana, que la Constitución me lo permite, y quien lo dude que se lo pregunte a los catedráticos de Derecho constitucional. Si a mí ahora me apeteciera pegarte un tiro, je je, pues te lo pegaría y la policía no podría intervenir y ningún juez decir nada. ¿No te lo crees? ¿Quieres que probemos?
            ----No, por favor, Majestad, que estamos en Suiza y aquí a lo mejor la policía y los jueces no son tan complacientes como en su país.



Lunes, 4 de mayo
ME CONFORMO CON POCO

Hojeo el cuaderno de notas en el que todos los días suelo trazar algunos garabatos: “El amor siempre sabe a poco”. 
Como solo hay una cosa que me gusta más que llevar la contraria a mis interlocutores, llevármela a mí mismo, de inmediato pienso: “¿Seguro? Yo, en el amor, con muy poco ya tengo bastante. Me pasa con casi todas las cosas. Solo hay dos de las que no me canso nunca: la conversación (siempre que sea yo el que lleva la voz cantante, por supuesto) y los libros (siempre que tenga muchos donde escoger).



Martes, 5 de mayo
NO ERA PARA TANTO

Llegó por fin –parecía que no iba a llegar nunca, que el tiempo se había interrumpido a mediados de marzo-- el día tan temido. Por la mañana di mi última clase de “Literatura y periodismo” (hablé de los “articuentos” de Juan José Millás), por la tarde la última de Literatura en Magisterio: glosamos un poema de Jon Juaristi, “Comentario de texto”, y un aforismo de Oscar Wilde: “Lo  malo de la educación es que nada que merezca la pena aprender puede ser enseñado”.
            A las ocho de la tarde, dije adiós y gracias a los alumnos, les deseé buena suerte en los exámenes, apagué el ordenador y pensé con una sonrisa: misión cumplida.
            Comenzó exactamente el 20 de marzo de 1972. Para poder tomar posesión de mi plaza, tuve que jurar fidelidad a los principios fundamentales del Movimiento y aportar un certificado de buena conducta expedido por el párroco. Eran otros tiempos, todavía en España duraba la Edad Media. 
Empiezo y termino en época de recorte de libertades, pero debo reconocer que en materia de dictadura hemos decaído mucho: la que tenemos ahora –temporal, pero perpetuamente revisable-- no le llega ni a la suela de los zapatos a la de entonces.


Miércoles, 6 de mayo
LIBRERICIDIO

Después de casi dos meses, vuelvo a la librería Cervantes, por la que antes pasaba todos los días. ¿Vuelvo? Es un decir. No se puede entrar en ella. Han abierto solo la puerta de emergencia y ante ella han puesto una mesa. Los libros han de pedirse por Internet y no se pueden recoger –en esa puerta que hace como de ventanilla-- hasta el día siguiente. Muestro mi extrañeza. 
----Es que los libros tienen que irse desinfectando ejemplar por ejemplar y a nosotros nos llegan más de cien títulos diarios y no tenemos personal. A partir del lunes se podrá entrar, pero solo un cliente por empleado. El cliente podrá mirar los libros, pero no tocarlos. Si quiere coger alguno, se lo entrega el empleado, que luego ha de desinfectarlo antes de dejarlo en su sitio. Hay que colocar también mamparas en los mostradores. 
Todo esto me lo cuenta el dueño, que aparece en ese momento.
----Amazon se está poniendo las botas, las librería no levantaremos cabeza. ¿Sabe lo que nos cuestan estas medidas? ¿Y cuántos clientes van a querer entrar en una librería en esas condiciones? Las librerías están para que los buenos lectores, los que no se conforman con el bestseller de turno, puedan entretenerse en las mesas de novedades, para hojear diez libros antes de llevarse uno, para pedir consejo al librero de confianza.
            Yo le cuento que acabo de venir de Mas, mi quiosco habitual, donde también se vende pan, bebidas, juguetes. Ahora solo se entra de uno en uno, pero hasta hace poco podía haber varios clientes en la tienda, que es amplia, guardando la distancia de seguridad. Y he visto a gente hojeando las revistas o los periódicos antes de llevarse uno. Y no iba la empleada a desinfectarlo después de eso, ni antes. Al parecer los periódicos no transmiten ninguna enfermedad, pero los libros sí, aunque vengan retractilados. 
            Primero fueron los niños el gran peligro, ahora son los libros. Bueno, en España siempre los fueron. Ya se había muerto Franco y todavía me registraron la maleta al volver de París por si traía algún libro prohibido. En el subconsciente de quienes nos gobiernan parecen perdurar las palabras de un personaje de Cervantes contra los libros “que llevan a los hombres al brasero / y a las mujeres a la casa llana”, a los hombres a las hogueras de la Inquisición, por pensar demasiado, y a las mujeres al prostíbulo, por fantasear en exceso.
            ¿Volveré alguna vez a poder pasearme por la librería Cervantes como en los viejos tiempos? ¿Volveré alguna vez a salir de ella feliz con el hallazgo de ese libro de una pequeña editorial que había sido escrito precisamente para mí y que yo ni siquiera sabía que existía?
            El actual gobierno de España, siguiendo los consejos de anónimos expertos, hará todo lo posible para que eso tarde lo más posible en ocurrir.
            Yo espero que en algún momento se nos dé el nombre de los expertos que aconsejaron abrir los quioscos desde el primer día del confinamiento y que ponen todas las trabas posibles para que las librerías puedan abrir dos meses después. Merecen quedar grabados con letras de oro en la historia universal de la estupidez, si lo han hecho sin pensar (no parece ser lo suyo), y en la de la infamia si lo han hecho con otras intenciones.



Jueves, 7 de mayo
EL DÍA DE LA IRA

Releo Mario y el mago de Thomas Mann. Una familia alemana veranea en un pueblo costero italiano. Estamos en 1930, la xenofobia y el nacionalismo asoman acá y allá. Nadie se imagina que en Alemania pudiera ocurrir algo semejante. Un hipnotizador llega al pueblo. Se divierte humillando a quienes hace subir al escenario, todo se ríen de ellos que es como reírse de si mismos. La concurrencia entera está hipnotizada. Pocos dejaron de ver en ese hipnotizador al Mussolini que entonces era admirado por el mundo entero. Alfonso XIII, cuando viajó a Italia con Primo de Rivera, se lo presentó al monarca italiano diciéndole: “He aquí mi Mussolini”. El relato de Thomas Mann –una novela corta-- termina de trágica manera, anticipando los sucesos de la milanesa plaza Loreto en 1945.
            No se puede engañar a demasiada gente demasiado tiempo. Y la reacción de los engañados suele ser tanto más furibunda cuanto más colaboraron ellos mismos con su acrítica sumisión en el engaño.



Viernes, 8 de mayo
JARDINES DE LA RODRIGA

He decidido desconectar la alarma del teléfono que me avisa cuando me aleja un quilómetro de mi casa y adentrarme en los Jardines de la Rodriga, en el centro de la ciudad, pero como fuera del mundo. Mientras paseo por un por sendero arbolado y solitario, me voy repitiendo unos versos de Baroja que a la memoria me vienen con frecuencia: “Si tenía alguna suerte, / la tiré por la ventana; / si tenía algún talento, / se lo ha llevado la trampa. / Soy como el agua de un río / que donde quiera que pasa, / ve solo hierbas malditas, / jaramagos y espadañas. / Ya nada me preocupa / ni el dinero ni la fama / y solo aspiro a dar fin / con decencia a la jornada”.


89 comentarios:

  1. Víctor Menendez9 de mayo de 2020, 20:03

    Si yo hablo bien de Pedro Sanchez, tu hablas mal, ¿Que alternativa había?
    Acaso pienses como Bolsonaro o Donald Trump.

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  2. Querido José Luis, te escribo este mensaje porque leo esto: "Por la mañana di mi última clase de “Literatura y periodismo” (hablé de los “articuentos” de Juan José Millás)" y me gustaría, si no es mucho pedir, que por favor me dieras tu opinión sobre esos articuentos. A mí me gustan mucho los relatos de J.J. Millás, pero me encantaría conocer tu opinión sobre ellos ya que no sé en qué términos hablaste de ellos a tus alumnos.
    Te deseo lo mejor en esta nueva etapa que comienzas en la que, no dudo, seguirás "aburriéndote" con tus libros y tu escritura.
    Un abrazo.

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  3. Me parece que sus columnas están llenas de pequeñas obras maestras, Sandra.

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    1. Eso me parece a mí también, José Luis.
      Muchas gracias!

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    2. Con Millás me pasa como con Llamazares, los tengo a los dos por magníficos escritores y me cuesta trabajo comprender que muchas de sus columnas las dediquen a mamporrear a determinado partido politico. Si lo hicieran en un blog sería divertido y eficaz, pero en un periódico, a cambio de dinero, me resulta regular.

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    3. Escriben columnas de opinión en un periódico. Lo normal es "opinar". Y también es normal en un periódico opinar de política. Al menos no utilizan esas columnas para hacer campaña electoral del partido al que están afiliados o del que son candidatos. Otros sí lo hacen y llevan toda la vida hablando de ética

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    4. Para Benito:
      Naturalmente, pero de un prestigioso escritor se debe esperar un poco más que el sistemático bofetón al adversario político. Uno descubre sus columnas atraído por su previsible calidad literaria y se decepciona. Pienso en La lluvia amarilla,por ejemplo,y no me resigno.

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  4. Si me permite...

    FINAL

    Si tenía alguna suerte,
    la tiré por la ventana;
    si tenía algún talento,
    se lo ha llevado la trampa.
    Soy como el agua del río,
    que como nunca se para,
    no deja más que rumores
    por los sitios donde pasa.
    No fertiliza los campos
    ni produce en su oleada
    más que parásitas hierbas,
    jaramagos y espadañas.
    Ya nada me preocupa:
    ni el dinero, ni la fama,
    ni los honores y burlas,
    ni los elogios o sátiras,
    y sólo aspiro a dar fin
    con decencia a la jornada
    y disolverme en el éter
    o en la búdica nirvana.
    ¡Adiós, pues, amiga mía;
    adiós, mi querida dama!
    Hay que dejar a los otros
    el dolor y la esperanza,
    los trabajos e inquietudes
    y toda esta farsa vana.

    Hendaya, junio 1940

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  5. "...unos versos de Baroja que a la memoria me vienen con frecuencia..."

    La memoria engaña casi siempre. La prueba:

    "Si tenía alguna suerte,
    la tiré por la ventana;
    si tenía algún talento,
    se lo ha llevado la trampa.
    Soy como el agua del río,
    que como nunca se para,
    no deja más que rumores
    por los sitios donde pasa.
    No fertiliza los campos
    ni produce en su oleada
    más que parásitas hierbas,
    jaramagos y espadañas.
    Ya nada me preocupa:
    ni el dinero, ni la fama,
    ni los honores y burlas,
    ni los elogios o sátiras,
    y sólo aspiro a dar fin
    con decencia a la jornada
    y disolverme en el éter
    o en la búdica nirvana.
    ¡Adiós, pues, amiga mía;
    adiós, mi querida dama!
    Hay que dejar a los otros
    el dolor y la esperanza,
    los trabajos e inquietudes
    y toda esta farsa vana.

    Pío Baroja. Hendaya, junio 1940.

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  6. Este comentario va dirigido al autor del blog. Lo digo para salvar el caos en la publicación de los comentarios, debido al cual a veces no se sabe a quién se está respondiendo. Supongo que dicho caos se debe, en parte al menos, a que los comentarios se revisan (¿?) antes de publicarse.

    Pues bien, lanzado usted ya por la pendiente del disparate de comparar lo que está haciendo Sánchez con lo que hizo Primo de Rivera, parece que no tiene suficiente y supone —eso sí, como pregunta retórica— si lo que vaya a hacer Sánchez no podría ser "algo semejante".

    En cuanto a que "Si el [C]congreso no le para los pies, tendremos Estado de Alarma por tiempo indefinido", pues, efectivamente, en manos del Congreso —representación de los españoles— está y no en manos del Gobierno, aparte de que no por tiempo indefinido: la duración de cada prórroga es limitada.

    "A las ocho en punto de la tarde, ni un minuto antes (por si acaso)". ¿"por si acaso" le pilla el guardia?, ¡qué chorrada!, "pero ni un segundo después". Claaaro, hay que ejercer el derecho al máximo, desde el primerísimo segundo, a ver qué se ha creído Sánchez. Pero ¿qué digo el derecho?: ¡nooo!, el "tiempo de recreo que ha tenido a bien concedernos a los adultos el Amado Líder". Esto del "Amado Líder" completa la sandez sostenida por usted de comparar a los ciudadanos españoles con los coreanos; es lo que se llama un desplazamiento semántico. Y otra cosita: ese "tiempo de recreo" a partir de las ocho de la tarde y —creo— hasta las diez de la noche no es a los "adultos" sino a los mayores de 70 años —y algún colectivo más, me parece—.

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    1. Señor Dionisio García,
      1/ Sí, antes de publicarse los comentarios tienen que ser aceptados por el administrador del blog. No todo el mundo es tan educado como usted. Los insultos personales no se dan de paso, o se borran luego si se han admitido inadvertidamente.
      2/ Miguel Primo de Rivera y Pedro Sánchez tienen en común que ambos gobernaron excepcionalmente y con el aplauso de buena parte de los españoles.
      3/ El tiempo de cada prórroga está limitado a 15 días, pero no esta limitado el número de veces que puede solicitarse la prórroga.
      4/ Sí, ha entendido bien, lo que quiero sugerir es que, una parte de los españoles, se comportan con las decisiones de este gobierno tan acríticamente como las de los ciudadanos de Corea del Norte con las del suyo.
      y 5/ El tiempo de recreo a partir de las ocho de la tarde (hay otro por la mañana) es para los mayores de 14 años y menores de 70 (los mayores de 70 pasean de 10 a 12 y de 7 a 8).

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    2. Por cierto, señor Dionisio García, yo dentro de pocos días --cumplo años en junio-- tendré que cambiar mi hora de recreo.

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  7. Pues no, señor, no engaña: recrea, esa es su función. Como verá más arriba (reproduzco el recorte del periódico), al principio decidí copiar la cita de las "Canciones del suburbio", pero luego me pareció que eso era traicionarme y edité el texto en el blog para que figurara exactamente como yo me lo recitaba al pasear por los jardines de La Rodriga.

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  8. Juan José Millas veranea en Muros del Nalon. Es muy amigo de mi madre.
    Tengo varias novelas dedicadas y firmadas por el (a mi madre).
    Desde luego es un gran articulista, de lo mejor desde Umbral.
    Desconfío, sin embargo, de su calidad como novelista. Algún día me pondré a ello.

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  9. Martin, no suelen darse dos talentos juntos. He leído los artículos de Millas desde el principio de los tiempos.
    ¿ironía? ¿Sarcasmo? Eso no funciona en una novela.

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  10. Podríamos fundar una editorial (on line), porque a mi me sobra el dinero (bueno, cuando pague los excesos).

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  11. Señor José Luis García Martín,

    1. Nada tengo en contra de que los comentarios se acepten por usted antes de publicarlos, salvo que esto les quita agilidad y embarulla el orden de su publicación y, por si fuera poco, la hora de los comentarios es una hora más de la que figura en ellos. Así por ejemplo, el mío anterior lo envié a las 14:34 y sale como publicado a las 13:34.

    2. Usted va mucho más allá en lo que según usted tienen en común MPR y PS: no es que "ambos gobernaron excepcionalmente" —¿gobernaron?, ¿en pasado?—, no le quiera quitar hierro a lo que ha dicho.

    3. En realidad, el tiempo de cada prórroga no está limitado a 15 días —aunque hasta ahora así ha sido—: la duración de cada una se decide en cada propuesta.

    4. "Curiosa gente los españoles: a la menor amenaza están dispuestos a renunciar a la libertad y convertirse en súbditos de China o Corea del Norte". (Comentario de JLGM el 23/03/20 a las 10:43 —hora del blog—). Esto es mucho peor que lo que usted dice que he entendido. Comentarios de ese jaez ha tenido usted varios desde que empezó con lo del (anti)confinamiento, pero ahora no tengo ganas de buscarlos. Baste con esa muestra.

    5. Tiene usted razón en la rectificación que me hace con los horarios del "recreo", lo que pasa es que a mi me da igual a la hora que salga usted. Mi comentario era por su imprecisión al decir que se atiene al horario de "los adultos", que el "Amado Líder" bla bla bla…, imprecisión porque los mayores de 70 también son adultos y sin embargo tienen otro horario diferente al suyo.

    (Este comentario lo envío a las 20:33)

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  12. Está visto que, en estos días, hay mucho tiempo que perder. ¿De dónde saca Dionisio García que yo le quiero quitar hierro a lo que digo? Aparece impreso en el periódico en una fecha que no se puede alterar y luego se reúne en el libro del que cada entrega es un capítulo. Queda constancia para la historia (aunque la historia no se preocupe de mí).
    La hora de cada comentario depende del programa no de mí. Y naturalmente la aprobación no es instantánea: tengo otras cosas que hacer que estar mirando cada minuto si hay comentarios o no.
    ¿Y quién puede negar que una gran parte de los españoles, asustados, han hecho elogios de cómo trató China la pandemia o se han vuelto tan sumisos y obedientes como los ciudadanos de Corea del Norte?
    A este buen señor "le da igual la hora" a que yo salga. ¿Y por qué hace entonces comentarios al respecto?
    ¿Y por qué pierdo yo el tiempo con estas tonterías? La duración de cada prórroga es de quince días como máximo, pero no está limitado el número de prórrogas. De eso estábamos hablando.
    ¿Y qué es eso de que "los mayores de 70 también son adultos"? Pues muy bien, pero en las normas se les trata de distinta manera y se les agrupa junto a las personas dependientes.
    Un consejo Dionisio García: con tantas cosas interesantes como hay en el mundo, ¿por qué pierde usted el tiempo leyendo las entregas semanales de mi diario y nos lo hace perder con sus comentarios?

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  13. Vista la insensatez (¿colectiva?) que empieza a detectarse en la actitud de bastantes redimidos de la prisión preventiva de que fueron víctimas de parte de este Gobierno liberticida, empiezo a especular con si ciertos tertulianos al estilo Garcia Martín no tendrán su parte de culpa, aunque no trasciendan de un número muy modesto de seguidores influenciables.
    La asombrosa inteligencia de García
    es peligrosa, dada su capacidad de persuasión.

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    1. Gracias, Rafael, por considerar que tengo alguna capacidad de persuasión. Pero si usted cree,como el gobierno, que es peligroso tocar un libro nuevo sin ser desinfectado (y por eso tantas precauciones al abrir las librerías), pero no es en absoluto arriesgado tocar un periódico o una revista (y por eso se permitió desde el principio abrir los kioscos), ¿qué quiere que le diga? Que Santa Lucía le siga conservando la lucidez intelectual.

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  14. José Luis García Martín tiene razón en una cosa: en que pierdo el tiempo leyendo las entregas de su diario. ¡Me tendría que haber dado cuenta antes! No es que las lea todas, ni mucho menos, pero a veces recurre uno a leer cosas como éstas. Y sobre todo, no hacer comentarios: este señor no soporta que le lleven la contraria, se pone de los nervios, se lía en las respuestas.

    (Comentario enviado a las 11:46, hora peninsular)

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    1. Pues si ya se ha dado cuenta de que perdía el tiempo, actúe en consecuencia y no nos lo haga perder a los demás.

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  15. No puede haber seguridad al cien por cien por muchas medidas que se tomen, y casi todo el mundo está dispuesto a asumir una cierta dosis de riesgo a cambio de otros beneficios. Dos no se acercan si uno no quiere, y si estos días se ha podido ver a demasiados acercándose unos a otros, habrá que pensar que es su apuesta, y que prefieren el calor humano a la seguridad, o que se dejan llevar por una pulsión de libertad que excede al deseo de seguir vivos en condiciones que no valgan la pena.
    Lo más triste de todo es haber pasado por limitaciones a la libertad que no tienen nada que ver con la seguridad ni con la salud. Por ejemplo, se ha mantenido encerrados en casa a muchos miles de vecinos de pueblos pequeños rodeados de caminos rurales, boscosos o campestres donde la aglomeración es imposible por razones de densidad de población. Unos caminos infinitamente más saludables que las sofocantes y cargadas habitaciones de casa. ¿A quién se le ocurre? Semejante salvajada sanitaria y lógica sólo puede ser explicada por la arrogancia de quién es el que manda y por pánico al agravio comparativo ("no se puede favorecer a unos ciudadanos frente a otros, todos han de estar igual de jodidos"). Al final se acaban de dar cuenta de que no todos los hábitats son iguales y de que no tiene sentido confinar por igualación cayendo en el absurdo. Demasiado tarde, para terminar agraviando a fin de cuentas. Muy mal. Lamentablemente mal. Y los numerosos súbditos que aplauden estos disparates a mí solo me producen unas ganas locas de emigrar a otras latitudes donde abunde más la libertad de pensamiento.

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    1. Que no es así, Julián, que en este momento nuestra movilidad debe estar condicionada por la seguridad de no contagiar al prójimo. Que nadie puede acercarse a otra persona porque a los dos les dé la gana.
      Qué problema tan infantil rebelarse contra una restricción temporal de la libertad individual en beneficio de todos. Parece mentira. Pues váyase usted a urgencias a pasar una tarde si el cuerpo desesperado se lo pide. Que nada ni nadie le prohíba a usted decidir lo que quiere.
      Creo que para agosto van a sacar unos helados de chocolate pero con posibilidad de sabor a fresa cuando se llevan a la boca. Qué le va a pedir usted a los Reyes este año, criatura? Mañana, cuando se levante, decida usted que el trabajo es una condena y quédese toda el día en la cama maldiciendo al sistema.

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    2. Que sí es así, Paco Doblas, que Julián solo critica las medidas arbitrarias que afectan a la movilidad sin que haya riesgo de contagiar a nadie. Por ejemplo, en Asturias --que está en la fase 1-- una familia puede ir junta tomar algo en una terraza, pero si se trata de pasear al niño --no de tomar un refresco-- solo puede acompañarle el padre o la madre, pero no los dos juntos. Una pareja puede pasear junta, pero si uno de ellos tiene 69 años y el otro 70 no pueden hacerlo: uno ha de pasear a partir de las ocho y el otro se siete a ocho. Eso es lo que se critica, estimado comentarista, y no las medidas que impiden la propagación del contagio. Las estupideces que algunos se han tragado entre aplausos y sin rechistar.

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  16. Acaba de confirmar el Ministerio de Sanidad que haber permitido salir a los niños no ha supuesto ni repunte ni rebrote ni nada de nada. Luego, ¿nos podíamos haber ahorrado el ensañamiento infantil de mes y pico? A la luz de los datos y los hechos queda bastante claro: sí. Podíamos haber tenido un confinamiento infantil racional, como en el resto de países civilizados. Mis amigos apologetas del ensañamiento infantil están aturdidos. La desescalada de los dogmas con que se ha machacado a la población será también complicada.

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    1. Cierto, Luis, se maltrató a la población infantil sin razón ninguna. Tiempo habrá de exigir responsabilidades. Pero peor para mí fueron los que aplaudieron la medida.

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  17. No quería hablar del virus, pero hablo. Julian, ¿debemos tomar medidas para no coger una gripe?
    Lo de las mascarillas es de traca. Te cuestan un huevo y no te protegen.
    Empiezo a pensar mal. Nos llevan a la ruina, el problema empieza ahora.

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  18. La Covid mata, pero también mata la falta de ingresos, la parálisis económica, los comercios cerrados, el sedentarismo y los suicidios en ascenso que apenas se están reportando. Por lo tanto, se llegará a un compromiso, y terminaremos aceptando que una cifra de muertos de 50-100 diarios es asumible a cambio de recuperar la actividad productiva más o menos normal.
    No necesito ser una visionaria para sostener lo que digo: es justamente lo que ha hecho la sociedad con los fallecimientos por accidente de tráfico. Cuarenta o cincuenta semanales son un precio que la sociedad acepta pagar a cambio de los beneficios del coche en movilidad y comodidad.
    Cien muertos diarios por el Corona darían un total de 36.500 anuales, una minucia frente a los 47 millones de habitantes de España. Sería apenas esa poda de viejos, enfermos y débiles con la que sueña el neoliberalismo económico imperante. A ese ritmo, la Covid necesitaría más de diez años para alcanzar el 1% de pérdida de población. Una bicoca para la Escuela Económica de Chicago, el FMI y otros grandes benefactores de la Humanidad.

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    1. Mal razonado, Maribel, el ejemplo de los accidentes de tráfico es desafortunado, entre otras cosas porque si usted no quiere tenerlos le basta con no salir a la carretera. Y sí no quiere alcoholizarse beba solo agua. En cambio el coronavirus está inmerso en nuestra existencia, sin que de momento la maravillosa medicina encuentre el modo de impedir su amenaza.
      Por otra parte, habla usted de número de muertos, pero esos muertos se han producido en tan solo dos meses, no a lo largo del año. Y la cifra se explica porque el confinamiento es muy radical. Cita usted la proporción de 100 muertos diarios, pero esa cifra es la actual, precisamente porque el confinamiento está siendo eficaz. Le recuerdo que a primeros de abril esa cifra superaba los 900, y durante más de un mes se movía en el rango de unos 500 diarios. Así que, por favor, no manipule usted infantilmente los datos para llegar a una conclusión tan retórica. Seamos rigurosos, a la par que envidiablemente alegres y expansivos. Cómprese una bici y venga a La Castellana a celebrar las vespertina Fiesta del Coronavirus, que tan buen recuerdo dejará
      Creo que este finde habrá churros y payasos. Como dice el refrán:El muerto al ollo y el bibo al voyo.

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    2. Y una última curiosidad, Maribel, precisamente pública hoy el ABC una comparativa estremecedora entre los estragos producidos por el maldito covid y el resto de enfermedades.

      Posible respuesta de Maribel:
      Yo el ABC lo ignoro, ese periódico lo leerán gente de VOX, como usted ha evidenciado ser.

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    3. Si usted hubiese aprendido en su día a leer bien, a leer lo que se dice en vez de inventarlo, caería en la cuenta de que no hay contradicción alguna entre mis afirmaciones y los datos que usted aporta. Ya estamos aceptando la cifra actual de muertes por Covid, desde el momento en que se procede a desconfinar, igual que hemos aceptado la cifra de muertos en carretera. Todo lo demás, ABC, Vox, etc, es solo embrollo y enredo sobrante. Usted no evidencia "ser de Vox", sólo evidencia hacerse un lío a la hora de argumentar.

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    4. Maribel, los estragos futuros del Covid son incuantificables, sigo insistiendo en que tomar como referencia la cifra de 100 muertos diarios no pasa de ser una aproxima ción doméstica. Existe el convencimiento generalizado de que habrá sucesivas oleadas y estaremos de rodillas hasta la extenuación.
      La economía es mucho más que importante, pero para poder materializar la actividad productiva es necesario estar vivo.
      Por último, con la distancia que usted emplea en su análisis evidencia que ningún allegado suyo está siendo masacrado. No sabe cómo lo celebro, desgraciadamente en mi caso la situación es muy dura. Tendré que releer el Decamerón.

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  19. Pues no, Manuel Milán, no tiene usted razón. En todos los países, hayan tomado medidas radicales de confinamiento o no, la pandemia tiene unos picos (unos momentos de máximo contagio, como la gripe) y luego decrece hasta desaparecer porque la población ya está inmunizada. Y las medidas para no contagiarse son más sencillas que las necesarias para evitar un accidente de tráfico: simplemente mantener la distancia social. La mayoría de los contagiados, y de los muertos, ni paseaban por la calle ni andaban en bicicleta: estaban encerrados en su residencia y allí les llevaron el virus cuidadores y familiares a los que no se les hizo tomar las medidas necesarias (ahí tenían que haber sido obligatorias desde el principio y no lo fueron por dejación de las autoridades).
    Su manera de razonar, Manuel Milán, es muy descuidada. Es más fácil evitar el contagio con el coronavirus que un accidente de tráfico: a usted le pueden atropellar en un paso de peatones, pero si se encierra en casa o si sale de ella sin acercarse a nadie a menos de dos metros de distancia y no se lleva la mano a la cara sin antes habérsela lavado adecuadamente tenga por seguro que no será contagiado, por mucho que haya gente que disfrute andando en bicicleta.
    Y por cierto: ¿sabe usted cuántas personas mueren al año todos los años en España y en el mundo por la gripe?

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    1. Cualquier día sustituye usted a los expertos que tan mal están asesorando al Gobierno. Tanta lúcida sapiencia para expresar lo que se está haciendo mal me recuerda a la crisis de las subprimes, cuando no había español que no tuviera el remedio perfecto para superarla.
      Pero, mire, el ejemplo de Maribel, tomando de referencia los 100 muertos diarios actuales, es una manipulación aritmética tan absurda como tomar la referencia de los 950 muertos del pico de primeros de abril. Si hemos pasado de esa cifra atroz a la actual se debe en buena parte al rígido confinamiento.
      Y no siga erre que erre con el distanciamiento. Como comprenderá, si todo el mundo lo respetara, como usted, yo, y tal vez un noventa por ciento de la población, estaríamos bastante mejor.
      En cuanto a su pregunta final,ya ve que a Maribel le he propuesto taparse la nariz y echar un vistazo a la interesante comparativa que hace hoy el ABC. Es sencillamente demoledora.

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    2. Y hablando de Roma, los 100 muertos que utiliza Maribel para extraer sus torpes conclusiones son hoy 176, o sea un 76% más. Va a tener que desmontar su argumentación...

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    3. Qué curioso. Cuando estábamos rigurosamente confinados, había muchos más muertos que ahora que no lo estamos. ¿Nadie se ha parado a pensar en eso?

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  20. Fíjense en lo absurdo de la situación: en las terrazas de los cafés se exige una separación entre las mesas de dos metros pero se permite que se apretujen en ellas hasta diez personas que hablan a gritos y se palmotean la espalda, con un intercambio de saliva que es de ( no) ver. Algo que no tiene explicación racional y que, con otros casos de incumplimiento flagrante que se ven, van a hacer que rebrote el contagio y cause estragos.
    La combinación de la impaciencia por ir al bar ( pareciera que es algo de vital importancia en la vivencia de los españoles y que privarlos de ello sería un trauma insoportable, de ahí la aberrante abundancia de establecimientos de bebercio que existe), con las ganas de volver al negocio de los hosteleros y la colaboración de los medios de comunicación para que la" economía" prive por sobre cualquier otra consideración, traen como resultado el desastre que hemos visto este lunes. Y no ha hecho más que empezar, si no lo evita fuerza mayor. Cosa esta última que dudo, en vista de la encarnizada defensa de los derechos " humanos" que muchos hacen, confundiendo sus rutinas con el mundo real y, quizá, el culo con las témporas.
    Así se explican las palabras de Adrián Barbón, que advertía ayer de que en diez días podríamos estar otra vez confinados en casa. Y así se explican las cautelas del Gobierno, conocedor del percal y de la incivilidad de sus compatriotas, listos a saltarse las normas a la menor oportunidad, en una muestra de rebeldía y desobediencia ( temerarias, que les va el pellejo en ello) que mejor empleaban ante los abusos, la corrupción y el recorte de derechos a los que les someten y entonceces, son mucho más pasivos.
    PS .- El PP remonta en las encuestas. Sin más palabras.
    .

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    1. Qué bobada. Yo hablo de lo que veo, no de lo que ve Barbón. la mayoría de las cafeterías no han abierto la terraza. Hace frío y llueve. Aglomeraciones pocas, y si las hubiera, ¿qué hace la policía, qué hace el ejercito? Yo he visto, en los primeros días, a dos soldados bajarse inmediatamente de un coche para recriminar a un anciano que, cargado con la compra, se había sentado un momento en un banco y a unos policías multar a un matrimonio que viajaban los dos en el asiento delantero. ¿Y ahora no pueden sancionar a quienes ponen en riesgo la salud? España no ha enloquecido, como yo creía, ha entontecido.

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    2. ¿Quiere decir que usted solo da credibilidad a lo que ve con sus propios ojos?

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    3. Y a los informes científicos que nos dicen que la mascarilla no es necesaria en los espacios abiertos ni donde es posible mantener la distancia de seguridad y que puede ser contraproducente si no se coloca adecuadamente o se toca con las manos después de colocarla. A pesar de ello, los políticos recomiendan cada vez más su uso (quizá para no desperdiciar las que compraron tarde y mal).
      Ahora, sobre cómo se comporta la gente en la ciudad dónde vivo, doy prioridad a lo que veo. Y no convierto las excepciones (inevitables) en motivo de amenaza para el resto de los ciudadanos. Es como porque algunos no se colocan el cinturón de seguridad, en lugar de multarlos si los pillan, nos amenazaran a todos los ciudadanos con no dejarnos utilizar el coche. A ese extremo hemos llegado.

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  21. El presidente del Principado, alarmado ante las aglomeraciones: «Si seguimos así, en diez días otra vez confinados»
    (De la prensa asturiana de hoy)

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  22. Ciertamente Maribel, pero me niego a ser consparanoico, como Trump. No creo que el FMI y la escuela económica de Chicago tengan nada que ver, y que haya una maquiavélica poda de viejos y débiles.
    Razonemos, ¿de dónde proviene el virus? De Wuhan, una metrópoli china, donde están radicados los centros especializados en biotecnología, etc. Hay que ser muy ingenuo para creerse que viene por comer murciélagos.
    ¿Que régimen tiene China? Maoísta, con todas las aperturas que busques.
    ¿Recuerdas Chernobil? Pues ese fue el principio del fin de la URSS.

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  23. https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2020/05/12/imagenes-indignacion-multitudes-terrazas-distancia-ninos/00031589294089600117441.htm

    Martín, léalo sin sonrojarse, por favor. Si puede, claro.

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  24. No se crea usted todo lo que lee y comente más bien lo que ve (es lo que yo hago). Y no haga demasiado caso de las amenazas de los políticos, que se atreven con la ciudadanía para disimular que no han sabido enfrentarse adecuadamente con la enfermedad.
    Y no se preocupe, que la gente que lleva meses encerrada sin padecer la enfermedad no puede contagiarla a nadie. Preocúpese más bien de lo que pasa en los hospitales con los sanitarios, a los que no se les protegió y son la primera fuente de contagio.

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    1. Aquí no se trata de lo que se lee, sino de lo que se ve (en las fotos). Y lo de comentar no lo que uno lee, sino sólo lo que vea, tiene dos problemas. 1) Limita muchísimo el campo, sólo a una muy pequeña parte del sitio donde se viva. Pero la realidad es desde luego mucho mayor que el minúsculo rincón personal. (Me imagino que el comentario respecto a lo que pasa en los hospitales con los sanitarios, sin ir más lejos, NO será producto de la observación propia, sino de la lectura o de la TV). 2) Se puede, y le pasa a mucha gente, no interpretar bien lo que se ve.

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    2. Señor C. Nutrio, ¿cuántas fotos tiene usted que ver de gente amontonada para deducir que la mayoría de los cuarenta y seis millones de españoles se comporta irresponsablemente? Y no olvide que las fotos engañan y, según el punto desde el que se hagan, pueden hacer aparecer juntos a quienes están alejados. ¿Nunca ha visto usted esas fotos en las que el turista parece que sostiene la torre de Pisa?
      Si cada uno cuenta lo que ve en su ciudad, será más fácil hacerse una idea general que si se dedica a comentar y reenviar lo que recibe por Internet.
      Yo lo que veo lo interpreto perfectamente y trato de hacer lo mismo con lo que leo, separando las opiniones (aunque sean de expertos, pero sobre todo si son de políticos sobrepasados por la situación) de los hechos. Yo no he estado en ningún hospital, pero es un hecho que el mayor porcentaje de contagiados se da entre el personal sanitario (indague usted si lo duda), no entre los jóvenes que se juntan en un parque.

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  25. Es muy gracioso Menéndez. Se niega a ser conspiranoico... pero a renglón seguido nos asegura que nada de murciélagos, que el virus viene de los centros de biotecnología de Wuhan, China, ya que, YA QUE, son maoístas. ¿Y no podría venir de un laboratorio bio-militar en Tennesee YA QUE son supremacistas intervencionistas?
    Hasta luego, Menéndez, y no me inventes conspiranoicadas. No tienes ni puta idea, (o sea, como yo) y no sabes callarte.

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  26. Barbón fue al Fontan. Hacia buen día y habría algo de ambiente. Por donde yo vivo todo estaba cerrado. Encima el tiempo cambió, frío y lluvia, nadie para en ninguna terraza.
    Yo no noto apenas cambio entre la fase 0 y la fase 1. Nos han dado unos horarios imposibles, de hecho ya han tenido que rectificar, para que los niños no salgan al mediodía en Sevilla.

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  27. Andrés Niporesas13 de mayo de 2020, 16:03

    "Cuando estábamos rigurosamente confinados, había muchos más muertos que ahora que no lo estamos". Dice don José Luis.

    Al revés: cuando "había muchos más muertos que ahora"," estábamos rigurosamente confinados".

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    1. Dele usted las vueltas que quiera, pero la igualdad es esa: más encierro igual a más muertos, y más libertad menos muertos (al menos desde que dejaron salir a los niños). La cuarentena del coronavirus dura catorce días y nosotros llevábamos muchos más días confinados y los muertos seguían creciendo, señal de que los contagios no se daban ni en las calles ni en las mesas de las cafeterías, sino en el interior de las casas, en las residencias de ancianos y en los hospitales (por no proporcionarse a los sanitarios la protección adecuada).

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    2. Andrés Niporesas13 de mayo de 2020, 18:41

      Quien le da vueltas es usted. Yo lo que hago es poner del derecho lo que usted tuerce.
      Se podrá estar de acuerdo o no con esta medida o con la otra, pero el confinamiento se ha empezado a aliviar como consecuencia de empezar a bajar el número de muertos. No se puede decir que a "más encierro", más muertos, como si lo primero fuera causa de lo segundo. Decir que eso es "la igualdad" es un sofisma. Y no, no se pueden dar "las vueltas que quiera".

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    3. El confinamiento se ha empezado a aliviar porque ya se había comenzado a aliviar en todos los países de nuestro entorno y al gobierno le daba un poco de vergüenza ser el que tomó medidas más duras y más ineficaces y encima ser el último en aliviarlas.
      Y nada que discutir: es cierto que cuando estuvimos confinados había más muertos y que nos dejaron salir un poco cuando hubo menos muertos (pero sigue habiendo muertos y nos culpan por ello).

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    4. Andrés Niporesas16 de mayo de 2020, 9:38

      Sr. Martín: Que "cuando estuvimos confinados había más muertos" no significa, como quiere usted colar, que el confinamiento fuera causa de que hubiera más muertos, sin más pruebas, atención a la cursiva, que la de que en otros países con medidas más suaves hubo menos muertos. Esto en toda tierra de garbanzos se llama 'sofisma' y lo practica usted que se da ínfulas del razonar riguroso. Vale.

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    5. Naturalmente, solo es una observación para hacer reflexionar, lo que parece cierto es que el que se multara a quienes salían solos por lugares solitarios no contribuyó a que hubiera menos muertos. Cito siempre esta medida, entre otras igualmente absurdas, para subrayar que yo no critiqué el confinamiento, sino el confinamiento "a la española", que dañó la salud (el coronavirus no es la única enfermedad) y ofendió la dignidad de los españoles sin por eso disminuir el número de muertos.

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  28. ¿A quién se le ocurriría imponer los dos metros entre mesa y mesa y luego permitir que se hacinen hasta diez (!!!) personas en cada una de ellas, sin preocuparse de las distancias interpersonales? ¿Acaso importa más el contagio que pueda provenir de la mesa vecina que el de los que tenemos a medio metro de la cara? ¿Nos estará afectando el virus al cerebro? ¿Y nuestros jóvenes? ¿Habrase visto mayor irresponsabilidad que la que está demostrando estos días una parte numerosa de los más jóvenes? Creo que es el segmento de edad más anárquico e intratable, por lo que he visto y por lo que me cuentan. Se pone en evidencia, lastimosamente, la barbarie a que nos han conducido décadas de incuria y de fomento del individualismo.

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  29. No, Pablo Cuesta. Dudo mucho que en una mesa se amontonen diez personas (será en alguna mesa de circo). Pero lo cierto es que las reuniones de hasta diez personas están permitidas y con la distancia de seguridad adecuada no hacen falta mascarillas (aunque mucha gente la lleva como cuando no es posible mantener esa distancia). Y los jóvenes, pues allá cada cuál. Son muchos millones. Si alguno no cumple las normas sanitarias (o la arbitrarias, más numerosas) pues para eso está la autoridad competente, para avisar y multar, no para amenazar a los que las cumplimos con volvernos a encerrar. Y los acusicas, y además de oídas, son los que deben aprender a comportarse.

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  30. A Mungo Cherry, si viene de Tennesse, están matándose a si mismos.
    Que manía, "supremacistas intervencionista" ¿A quién te refieres, a EE.UU. o a China? Porque ambos lo son.
    Discute con Garcia Martin que yo no tengo tanta paciencia.

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  31. Además, Chungo Merry, yo no he afirmado eso.

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  32. Martín parte de un error radical: considera irrelevante la labor de propagadores de la enfermedad de muchos jóvenes (yo preferiría citar a cualquier persona de no importa qué edad) porque muchos otros son responsables y cumplidores. Parece ignorar que unos pocos, a veces poquísimos (un grupo de excursionistas, un equipo de fútbol que viaja y trae para casa el microbio, una remesa de artículos de consumo...) son capaces de contagiar a todo un país o incluso un continente. Y eso no se remedia poniendo multas, el daño será irremediable.
    Sabido es que la pandemia comenzó en China y que hoy ha llegado a todos los rincones del planeta. De modo que subestimar la gravísima importancia de que unos "pocos" infrinjan las normas preventivas por todo el territorio nacional es tanto como ignorar qué es una enfermedad infecciosa, máxime una como esta que es terriblemente contagiosa. Y de una alta letalidad.

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    1. Unos pocos pueden contagiar a muchos, por supuesto. Pero esos jóvenes que charlan juntos han pasado mes y medio encerrados en casa (y el periodo de cuarentena par la enfermedad son, le recuerdo, catorce días). Si no han desarrollado la enfermedad es que no la tienen. Quien les puede contagiar a ellos y a cualquiera es quien haya estado en contacto con enfermos del coronavirus sin las precauciones adecuadas (sanitarios, por ejemplo, o policías y soldados que se pasaron el primer mes patrullando las calles sin mascarillas y, en muchos casos, sin guardar las medidas de seguridad). Curioso que contra ellos nadie protestara.
      Y no considero irrelevante nada. Y tomo mis precauciones. A mí no se me acerca nadie a menos de dos metros. Si usted hace lo mismo (no dejar que se les acerque nadie, salvo los familiares con los que convive), no veo motivo para la alarma.

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    2. Jode Luis, que no, que esos jóvenes no han pasado mes y medio encerrados en casa, ni hablar. Si usted fuera padre sabría (y comprendería) que hayan buscado fáciles subterfugios para esquivar el encierro. Han ido cada día una o dos veces al súper y se han dado una vuelta no pequeña, han ido una o dos veces a la farmacia más alejada de casa, los que trabajan también se han dado un garbeo hasta el banco. Y los que tienen perro, como es el caso de mis hijos,lo han sacado como nunca a la calle, en ocasiones hasta cuatro veces. Si suma usted estas "fugas", en ningún caso bajan de cuatro o cinco diarias, circunstancia que aprovechaban para ver dentro o a la salida del super a algún amigo. Nadie niega que el confinamiento es duro, pero lo es mucho menos cuando sabemos que si nos ataca la claustrofobia nos escapamos inmediatamente. Recordarnos que simplemente depende de nuestra voluntad reduce considerablemente el agobio.
      Desde luego, lo que será imposible es determinar la incidencia que ha supuesto esta generalizada actitud.
      Como anécdota, habrá escuchado usted hace unos días que un ciudadano coreano alternó una noche del fin de semana por lugares no santos y la policía le atribuye haber contagiado a más de cien personas.
      Yo, que no seré menos amante de libertad que usted, prefiero que la situación actual termine de una vez y no dar tres pasos adelante y uno atrás por no ser capaz de reaccionar con la madurez que la excepcionalidad requiere.
      No soy hijo de militar, pero en casa me enseñaron el valor de la disciplina y se lo he agradecido en infinidad de ocasiones. Por alguna razón, más allá de ver a Franco hasta en la cama, los españoles asocian compulsivamente disciplina con represión. Así nos luce la melena gitana.

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    3. "Si no han desarrollado la enfermedad es que no la tienen" (¿). Tiempo al tiempo, que ya la tendrán; al paso.que vamos ya la tendrán.
      Por cierto: curiosa manera de razonar la suya.

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    4. La disciplina, amigo Manuel Milán, tiene que ser razonable, no arbitraria. Y un país no se puede regir como un cuartel (fue lo que pretendió Primo de Rivera, el de las notas oficiosas). Todo lo que usted cuenta es imposible de confirmar, son suposiciones suyas o simples bulos, como lo del coreano, que nadie con su sano juicio se puede creer: ¿dónde están esos lugares no santos llenos de gente? ¿Cómo no los ha cerrado la policía tan eficaz --el menos en Oviedo, que es donde yo lo he visto, no me lo han contado-- en multar a personas que pasean solas sin perro? ¿Cómo sabe la policía que ha contagiado a cien personas? ¿Han hecho tests a todos los que contactaron con ese supuesto coreano?
      Cuando nos encerraron en casa, había menos muertos diarios que los que hay ahora. Y fueron aumentando alarmantemente durante el tiempo del encierro irracional (con perro sí, sin perro no, al kiosco sí, a la librería no).
      Y en otros países, con deporte y paseo a solas desde el primer día del confinamiento (y no solo permitido sino aconsejado) hubo muchos menos muertos, como en Alemania y en la mayoría de los países europeos. ¿No le lleva eso a dudar de sus firmes convicciones? ¿No le hace sospechar que en este asunto quizá le han engañado, como a tanta buena gente?

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    5. Dice usted que lo que cuento son "suposiciones mías o simples bulos". Ya dije que es una teoría imposible de demostrar, solo me baso (y me parece elocuentemente expresivo) en lo que mis propios ojos han visto, como padre de cinco hijos de clase media. Ellos y sus amigos han encontrado coartadas continuas para burlar el confinamiento.

      Respecto a lo que cuento del coreano, noticia que usted también pone en duda, lo escuché hace unos días en el Telediario, cuando informaban de la preocupación de las autoridades ante el rebrote en aquel país. A través del rastreo por gps la policía había localizado al menos a cien personas contagiadas. He dicho, tal como escuché, que el ciudadano se había pasado el fin de semana picoteando por un montón de clubes gays. Desde luego, más detalles no le puedo dar porque tampoco los dieron en el telediario.

      En cuanto a la actitud en otros países que usted menciona, es muy probable que hayan respetado la distancia social aconsejable al no ser tan expansivos como nosotros.
      Hace muy poco leí en El País la explicación de que, sorprendentemente, en Portugal estén superando la crisis con inesperada solvencia. Daban varias razones: el hecho de que la epidemia se trasladara de este a oeste les permitió prepararse (algo que no hicimos aquí al no tomar nota de lo que iba ocurriendo en Italia); el hecho de que tanto políticos como ciudadanos cerraran filas sin dudar para ofrecer un muro defensivo común; y la suerte de no tener comunidades autónomas, lo cual permitió al Gobierno actuar en una sola línea en el mismo inicio de la tragedia. Si también esto lo pone en duda, buscaré en la hemeroteca y le pincho aquí el enlace.
      Una teoría parecida había leído yo cuando también me sorprendió la inteligencia y escaso ruido con que los portugueses afrontaron exitosamente la crisis de 2008, a pesar de ser tan Pigs como nosotros.
      Estas lecciones del "vecino de segunda" deberían hacernos reflexionar de una vez para aparcar la fogosidad de la que nos seguimos enorgulleciendo.

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    6. Lo que dije del coreano fue un malentedido. Yo creí que se había referido usted a un coreano que vivía en España. De lo que pueda pasar en Corea, supongo que del sur, no opino. Ya me extrañaba a mí que alguien pudiera pasarse un fin de semana picoteando con cien contactos.
      Pero en lo demás, queda claro que el confinamiento fue menos duro en otros países de nuestro entorno (en la mayoría) y que el impacto de la enfermedad fue menor. O sea que esa irracional "dureza" no sirvió para nada. No eche usted la culpa a sus hijos y amigos del desastre español en el tema, sino a quienes no proveyeron a los sanitarios de la protección adecuada ni se preocuparon, sino tarde y mal, de los ancianos en sus residencias.

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  33. Después de leer todos los comentarios escritos hasta este momento en esta “entrada” del blog sigo considerando sugerente a referencia a Baroja que en ella aparece. Quizás la ficción pudiera ayudar a “tomar distancia”, si necesario fuese. Por ello, si me permiten…

    “Al principio de otoño y comienzo del curso siguiente, Luisito, el hermano menor, cayó enfermo con fiebres.
    Andrés sentía por Luisito un cariño exclusivo y huraño. El chico le preocupaba de una manera patológica, le parecía que los elementos todos se conjuraban contra él.
    Visitó al enfermito el doctor Aracil, el pariente de Julio, y a los pocos días indicó que se trataba de una fiebre tifoidea.
    Andrés pasó momentos angustiosos; leía con desesperación en los libros de Patología la descripción y el tratamiento de la fiebre tifoidea y hablaba con el médico de los remedios que podrían emplearse.
    El doctor Aracil a todo decía que no.
    —Es una enfermedad que no tiene tratamiento específico —aseguraba—; bañarle, alimentarle y esperar, nada más.
    Andrés era el encargado de preparar el baño y tomar la temperatura a Luis.
    El enfermo tuvo días de fiebre muy alta. Por las mañanas, cuando bajaba la calentura, preguntaba a cada momento por Margarita y Andrés. Este, en el curso de la enfermedad, quedó asombrado de la resistencia y de la energía de su hermana; pasaba las noches sin dormir cuidando del niño; no se le ocurría jamás, y si se le ocurría no le daba importancia, la idea de que pudiera contagiarse.
    Andrés desde entonces comenzó a sentir una gran estimación por Margarita; el cariño de Luisito los había unido.
    A los treinta o cuarenta días, la fiebre desapareció, dejando al niño flaco, hecho un esqueleto.
    Andrés adquirió con este primer ensayo de médico un gran escepticismo. Empezó a pensar si la medicina no serviría para nada. Un buen puntal para este escepticismo le proporcionaba las explicaciones del profesor de Terapéutica, que consideraba inútiles, cuando no perjudiciales, casi todos los preparados de la farmacopea.”

    Pío Baroja. El árbol de la ciencia

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  34. Proteicus sine cura.14 de mayo de 2020, 12:34

    ¿Cómo lo llevas, buen Martín?

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    1. Bastante bien, dentro de lo que cabe. Me preocupa la situación general, no la mía en particular.

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    2. Volveremos a viajar y a tomar café a orillas del Moldava. No sé si en tren, pero seguro.

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  35. Cada día te entiendo menos. Ahora Sánchez es un dictador y el confinamiento en España poco menos que la ley marcial. No logro distinguir tu discurso del de cualquier manifestante del barrio de Salamanca. Eres un magufo del coronavirus. Y políticamente algo peor.

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  36. Un razonamiento es correcto o incorrecto, amigo Piquero, independientemente de que coincida con los manifestantes del barrio de Salamanca o los de Lavapiés. La verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero.

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    1. Andrés Niporesas15 de mayo de 2020, 10:56

      «La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
      Agamenón.— Conforme.
      El porquero.—No me convence.»

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  37. ¿La verdad es la verdad
    la digas tú o Piquero,
    Agamenón o el porquero?
    No sé yo qué contestar.
    ¿Vale verdad sin bondad
    ni sincero corazón?
    ¿no roba acaso el ladrón
    con dos y dos son cuatro?
    ¿y acaso no mata el gato
    con verdad al buen ratón?

    Verdad es complicado asunto
    pues tal solo lo sabe dios.
    La verdad también engaña
    con buena o mala intención.

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  38. El lunes comienzo un proceso judicial. He solicitado el test, no me lo han concedido. Desde Educacion nos obligan a ir a nuestros puestos de trabajo (a 50 kms., o los que sean). Violan así el mismo estado de alarma.
    La misma Admon. esta cerrada, Educacion, Justicia, etc.
    Me llama la médica, de la SS, que no es posible hacer los test. La respuesta es clara: vuelva ud. a su consulta.

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  39. Andrés Niporesas15 de mayo de 2020, 21:21

    Se me había pasado la denominación con la que se refiere el sr. Martín a la policía: "los agentes de Marlaska" [sic].

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  40. Efectivamente, un razonamiento es correcto o incorrecto. Pero no debe usted olvidar que la conclusión de un argumento correcto puede ser una falsedad y que la conclusión de un argumento incorrecto puede ser una verdad. O dicho de otra manera, ni corrección argumental garantiza verdad ni incorrección argumental garantiza falsedad. De primero de bachillerato.

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  41. Naturalmente, la conclusión de un razonamiento bien hecho solo es correcta si las premisas son correctas.
    Si no dejar a la gente pasear sola por lugares solitarios, ayuda a contener la propagación de coronavirus, entonces Pedro Sánchez ha hecho lo correcto.
    Si el que una pareja que convive habitualmente viaje junta en el asiento delantero de un vehículo, contribuye a la propagación de la epidemia y el que lo hagan dos policías no, entonces Marlaska ha hecho bien multando a los primeros y felicitando a los segundos.
    Yo no sé si esto es de primero o de segundo de bachillerato. Lo que sí sé es que hay catedráticos que no saben razonar fuera de su limitada especialidad.

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  42. Pues aquí se dan ambas cosas, premisas contradictorias, resultado nefasto. Si yo tengo que ir a otro municipio a trabajar(no es "causa de fuerza mayor", sino algo rutinario) por que no puedo ir en bicicleta, el domingo, a Pola de Siero,por ej.?

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  43. Sigue usted sin entender nada. Lo que es correcto o incorrecto es el argumento; los enunciados que hacen de premisas del argumento (si es que las tiene) y el enunciado que hace de conclusión son verdaderos o falsos. Por otra parte, el par de ejemplos de "argumento" con los que nos obsequia no son ni siquiera argumentos, son un par de enunciados condicionales que no son ni correctos ni incorrectos (pues no son argumentos) sino verdaderos o falsos. Tome el primero de ellos: si el antecedente fuera falso, automáticamente todo el condicional sería verdadero. No sé si se da cuenta de lo que esto quiere decir; simplemente que cuando usted profiere ese condicional no argumenta nada, sino que hace una afirmación que puede ser verdadera o falsa dependiendo del valor de verdad de los componentes del condicional. Adicionalmente, esto quiere decir también que hay que distinguir entre "razonamiento" o "argumento" y "condicional" (material, para más señas). También de primero de bachiller.

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  44. Anónimo, desde Kant no había necesitado leer un texto tantas veces, y aún así no lo entiendo.
    Enhorabuena

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  45. Animo, que no es tan difícil. Una de las primeras cosas que los bachilleres aprenden y que les resulta gratificante (aparte de comprender que es fundamental) es que no es lo mismo una funcion como "si.....entonces...", que cuando se saturan sus lugares de argumento nos da un valor de verdad, que un conjunto de enunciados a los que, aplicándoseles ciertas transformaciones permitidas en el sistema, nos da un enunciado (un teorema) habitualmente llamado "conclusión" . Es a esto último a lo que llamamos "razonamiento" que es correcto siempre que no sé de el caso que algún enunciado del conjunto tenga como valor lo falso y la conclusión sea verdadera. En todas las demás combinaciones posibles el razonamiento es correcto. A lo primero lo llamamos "enunciado condicional"; este es verdadero siempre que no suceda que el antecedente sea verdadero y el consecuente Falso. Es trivial entonces que un condicional con antecedente falso es siempre verdadero. Pero eso lo que quiere decir es que no hay relación alguna entre entre el antecedente y el consecuente de un condicional. "Si yo soy Napoleón, entonces tú eres el papa" es un condicional verdadero. Pero si no hay relación alguna por lo que respecta al contenido entre antecedente y consecuente, a fortiori no puede haber entre ellos la relación de cosecuencia lógica, que es la que se da entre las premisas y la conclusión de un argumento. Perdón por el rollo y espero que ahora se entienda.

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  46. Tractatus tonticus-philosophicus . Tomo II
    El argumento, como Ud. dice, puede ser verdadero o falso. No depende de ningún condicional ( o "material", a que se refiere?). Lo que deben ser verdad son las premisas, lo he explicado en el tomo I de mi Tratado Tonticus-Philosophicus. Echarle un vistazo

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  47. Los argumentos no son verdaderos o falsos, son correctos o incorrectos. Decir que un argumento es verdadero o falso es como decir que una silla es verdadera o un perro falso. Verdad y falsedad se predica de las oraciones. Pero claro, si su fuente es el Tractatus-tonticus, ya me rindo.

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  48. Venga, un saludo. Es una broma

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