viernes, 22 de mayo de 2026

La rueda de la fortuna: Caiga quien caiga

 

Lunes, 18 de mayo
RESPIRO ALIVIADO

Desde que la semana pasada publiqué mi reseña de Guerra total, el supuesto nuevo libro de relatos de Chaves Nogales, estaba esperando impaciente la respuesta del editor y descubridor. Y no era yo el único en esperarla.

---Esta vez te has pasado, Martín. No es ya que pongas más o menos reparos, según tu costumbre. Es que vienes a decir que la edición es una estafa, como esas Vidas españolas que editó Taurus y que estaban firmadas por dos ilustres historiadores y escritas, mal escritas, por no sé quién, saqueando la Wikipedia. Ya sabes cómo se puso el prologuista y avalista, Javier Gomá. Te llamó de todo y hasta te quiso llevar a la cárcel, que no en vano dirige la fundación March y manda mucho.

---Esta vez es distinto. La edición es perfecta y trae como propina muchos facsímiles de documentos desconocidos.

---Acusas al editor de darnos, a sabiendas, gato por liebre. Un nuevo libro de Chaves Nogales, una obra maestra a la altura de A sangre y fuego, que no es más que un puñado de cuentos escritos por periodistas menores de la época. Como quiebre la editorial y queden varias familias en la calle, vas a llevar toda la vida ese cargo sobre tu conciencia.

Con razón está irritado mi amigo: como yo mismo, ha publicado en Renacimiento. Abelardo seguía dando la callada por respuesta. Pero hoy por fin me ha llamado. Y qué alivio. Se ha reído mucho con mis objeciones, dice que no doy pie con bola, está preparando una contundente respuesta.

---Afirmas que el que yo señale como prueba irrefutable para atribuir a Chaves un artículo en el que aparezca la palabra “fusilable”, que solo él emplea, es una tontería, que yo mismo indico que solo el veinte por ciento de la prensa de la época está digitalizada y por ello no podemos saber si se utiliza por otros o no. Pero yo, que me he pasado miles y miles de horas en las hemerotecas, sí puedo decirlo, y además la prensa publicada durante la guerra civil está toda digitalizada. De ese tenor son tus reparos. Me he reído mucho con ellos.

No le comento que Miguel d’Ors me ha enviado un fragmento del diario de su padre, Álvaro d’Ors, escrito en abril del 39, en el que, tras el relato de cómo evitó que unos prisioneros republicanos fueran linchados, se lee lo siguiente: “Las mujeres están por ello rabiosas contra mí y ya hay quien públicamente ha manifestado que soy fusilable”.

¿Cómo va a ser marca inequívoca de la autoría de Chaves Nogales una palabra que, en aquellos tiempos, tan dados a fusilar a troche y moche, era de uso común? Pero sospecho que, cuando lo conozca, tampoco este argumento le va hacer cambiar de opinión. Los creyentes son así. Y como los periodistas culturales, y los críticos de los suplementos, tienen por costumbre no leer los libros de los que informan-, pues el negocio está asegurado. Guerra total será otra Península de las casas vacías, con la ventaja de tener menos páginas, y la editorial no quebrará y ninguna familia quedará en la calle.

Respiro aliviado y quedo a la espera de que, dentro de una semana, de un mes o de un año, Abelardo me envía sus argumentos contra los míos, que, lamento, decirlo, no tienen vuelta de hoja: se limitan a constatar que una sospecha, por muy verosímil que resulte, solo se convierte en un hecho probado cuando se prueba. 

Martes, 19 de mayo
QUIÉN FUERA HONGO

Al final de la charla de Jorge Riechmann en la cátedra Ángel González, una de las asistentes, la única de mi edad, los demás eran bastante más jóvenes, protestó: “¡No ha hablado ni tres minutos de poesía!”.

Tenía razón, pero uno no va a una conferencia de Riechmann para oírle hablar de poesía, sino de la inminencia del apocalipsis. Hacía treinta años que no le escuchaba. Entonces ya estábamos ante la inminencia del colapso, a un paso del abismo. Ahora parece que hemos dado muchos pasos hacia adelante, pero el abismo, como el horizonte, ha dado otros tantos hacia atrás.

 Al final, susurró entre largos silencios unos poemas todavía inéditos del Segundo libro de los gorriones (el primero es el de Bécquer). Creo que solo me aburrí yo y la señora que le reprochó que hablara poco de poesía o que no se esforzara “en elevar la voz para que le escuchemos”. Durante el coloquio, uno de los atentos asistentes preguntó: “¿Sigue pensando que los hongos son un modelo para la humanidad?”.

El teórico de la inminente catástrofe global lo seguía pensando. “¿Les ha dedicado algún poema?”. Se lo había dedicado, pero no recordaba el título. Yo salí pensando en lo raro que es el mundo y lleno de curiosidad por los versos que Riechman les podría haber dedicado a los hongos.

Nada más llegar a casa se lo pregunté a mi asistente virtual y este, al momento, me mostró un vídeo de YouTube en que el poeta lee unos versos del libro En el fondo del valle, ha muerto Jorge Riechmann (que no es él, sino un tío suyo que se llamaba como él): “La buena sociedad de raíces, hifas, bacterias, / micelio, micorrizas por debajo del suelo / del bosque antiguo. Una forma de estar juntos / menos cruel y más digna que la nuestra”.

Si tuviera que escoger entre el Riechmann profeta del apocalipsis y el Riechmann poeta, me encontraría en un aprieto. Son tal para cual.

Jueves, 21 de mayo
QUÉ NO LEER

Al buen lector, le basta una hojeada para saber qué libros no merece la pena leer. Me llama la atención, en la mesa de novedades, Elogio del error, de Pino Aprile, un periodista italiano que nació el mismo año que yo, 1950.

El tema no deja de ser interesante: a veces es mejor equivocarse que acertar. Pero lo abro al azar y me encuentro con el siguiente párrafo: “Dos investigadores israelíes, Amotz y Avishag Zahavi, observan (El principio del hándicap) que cuando la gacela, amenazada por el lobo, en vez de huir se aproxima a la fiera, brinca y se entretiene, no está cometiendo el error de su vida, sino informando al agresor de que posee tanta energía y es tan veloz que puede permitirse una desventaja inicial (el hándicap) sin por ello arriesgar nada. Llegado este punto, el lobo, si no es tonto, no desperdicia tiempo ni esfuerzo y va en busca de otra gacela”.

Sigo picoteando acá y allá y me encuentro con otra perla: “Hoy los periódicos salen cojos y obsoletos, porque las noticias están inmediatamente disponibles para todos en la web. Gratis”.

¡Pobre! --me digo--. Está tan viejecito que ni siquiera se ha enterado de las suscripciones de pago”. Y a continuación, la puntilla: “En cuanto alguien se tuerce el tobillo en la ducha en el Tíbet y lo anuncia en redes sociales, se entera todo el mundo. Y así nos es posible saberlo todo sobre todos, en cuanto se difunde”.

Lástima grande que no sea verdad tanta belleza: yo presento un libro el próximo jueves, lo anuncio en las redes sociales y si se enteran cincuenta personas (y asisten media docena) puedo darme por contento.

¡Cuánta inteligencia natural, como la de este buen Pino Aprile, parece inferior al modelo más primitivo de inteligencia artificial! 

Viernes, 22 de mayo
DELENDA EST

----¿No vas a hablar de Zapatero? Más de una vez te he visto defenderle, pero ahora parece que te ha comido la lengua el gato.

            ---No, no voy a hablar. El minucioso auto del juez tiene todo el aire de una anticipada condena. Por fin, la segunda pieza más codiciada por la derecha (la primera ya sabemos cuál es) ha caído en la trampa. Una trampa muy laboriosamente preparada a base de verdades que no son delitos (pero que procura que lo parezcan) y de delitos que, o no son verdad, o no son atribuibles al expresidente. Ahora, para remachar la condena, solo falta que aparezca el arrepentido, ya llevan tiempo tentándole, a pasearse como un héroe por los platós de televisión y a disfrutar luego del dinero que él sí tiene en paraísos sociales. Diga lo que diga ante el juez, presente las pruebas que presente, Zapatero ya está condenado. Ha cometido el pero de los delitos que un hombre puede cometer: tener tratos con Venezuela y hacer campaña a favor de Pedro Sánchez. 

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