sábado, 23 de junio de 2012

Razón de más: Todavía aprendo


Viernes, 15 de junio
RUTINA Y PLEGARIA

Esté donde esté lo primero que hago es armar mi tenderete de rutinas. Sin ellas me siento perdido. Tengo que caminar un poco para llegar a la cafetería en que desayuno. Atravieso primero el campus del oeste, cruzo luego por el paso subterráneo el tercer anillo de circunvalación que separa un campus de otro, bordeo un parque, llego a una calle bulliciosa llena de pequeñas tiendas y en seguida encuentro el local de aire americano pero inconfundiblemente chino. La rica bollería se hace a la vista del público. Cada día pruebo un dulce distinto.
Subo a la parte alta y allí me entretengo sin prisas contemplando el ir y venir de la gente. Compruebo, en primer lugar, que hay dos modos de andar: una cierta molicie vagamente habanera y un decidido marcar el paso de los que saben lo que quieren y a dónde van. Procuro tomar nota de pequeños detalles y abstenerme de formular teorías. Me cuesta. Soy de los que con cuatro datos mal leídos ya se lanzan a generalizar, arreglar el mundo, sentar cátedra.
Hay poca gente en la parte alta del local. La mayoría hacen su compra y se van. Quienes están cuando yo llego, y siguen cuando marcho, son sobre todo estudiantes. Chicas por lo general. Ronronean aprendiéndose de memoria la lección.
Cerca está la entrada a no sé qué edificios oficiales. Los dos guardias siempre están entretenidos con sus teléfonos móviles, indiferentes a lo que ocurra en torno suyo. No parece que puedan ofrecer mucha seguridad. Sentado a una mesa, en plena calle, un médico atiende a los pacientes. Una furgoneta se detiene y llena de paquetes la acera. Se trata de empresas de mensajería, más rápidas y eficaces que el correo oficial, a las que no dejan entrar en el campus. Casi todos los envíos son compras que los estudiantes hacen por Internet. Han de recogerlos en plena calle.


Observo. No entiendo nada de lo que se habla a mi alrededor, no puedo leer ningún cartel. Quiero concentrarme en observar sin teorías ni prejuicios, pero no puedo escapar de la biblioteca de mi memoria. En la calma mañana, este rincón de la ciudad sigue desplegando su cotidianidad en torno mío, pero yo ya estoy dentro de mí, levantando un muro de palabras frente al mundo. La biblioteca de mi memoria está llena de libros leídos o fantaseados. ¿En qué obra encontré la plegaria que los funcionarios chinos debían formular al comenzar sus estudios?
            Enséñame a recordar el cumpleaños de cada general, y el cumpleaños de la madre de cada general.
            Enséñame suavidad, sangre fría, que parezca que la manteca no se derrite en mi boca.
            Enséñame a respetar las reglas y a desdeñar el juego.
            Enséñame oratoria.
            Enséñame caligrafía.
            Enséñame a ofrecer y a recibir regalos sin ofender ni ser ofendido.
            Enséñame a respetar todos los dioses y a no creer en ninguno.
            Enséñame a no tomarme mi vida demasiado en serio y a encogerme de hombros cuando  me dé la espalda.
            Enséñame a perdonar, a aceptar el perdón, a recordar y a olvidar.
            Enséñame a ocultar mis sentimientos, a no abrir mi corazón a nadie, a pasar por la vida desconocido incluso para aquellos a los que más quiero.
           
Sábado, 16 de junio
EL FALSO HÉROE

Mañana en la Gran Muralla. Al pie de las montañas de Huairou, hay una especie de mareante romería con incansables vendedores que acosan a los turistas, pero cuando el funicular te deja en lo alto y te pones a caminar por los kilómetros y kilómetros de muros que suben y bajan entre torreones de vigilancia, es fácil quedarse solo, sentirse perdido, no poder soportar toda la inmensa desolación de aquella remota frontera que de pronto se te viene encima. El cielo azul se llena de súbitos, negros nubarrones. Una tormenta en estas alturas puede ser mortal. Antes de venir, ya me hablaron de un despistado viajero muerto por un rayo.


Me entretengo contemplando el hondo valle hacia el sur, las varias líneas de montañas en el norte mongol. Ya había una barrera natural. ¿A qué construir esta obra de cíclopes en la ondulante cresta de las montañas? Quizá en aquella época sobraba gente, como ahora, y había que tenerlos entretenidos de alguna manera.
            Camino solo por la Gran Muralla, disfrutando con lo que habría disfrutado el adolescente que fui y que tantas vueltas dio al mundo sin moverse de casa.
            Camino solo, dispuesto a la aventura, jugando a ser un héroe que no le teme a nada. Pero por poco tiempo. Se alejan las nubes negras, vuelve a lucir un sol sofocante, grupos de turistas me dan alcance y al salir de una de las torres me encuentro con una pareja engalanada que se hace las fotos de boda. No, no estoy en el fin del mundo.  La cotidianidad me sigue y gratamente me arropa. Como al niño fantasioso y tímido que viajaba con el dedo sobre el mapa, todas las aventuras que me pasan únicamente pasan en mi imaginación.
            Pero por un instante he estado solo, perdido en este confín del mundo, sintiendo sobre mis hombros el peso de la inmensidad. Y he resistido ese peso. Vuelvo a Pekín, en el coche de la gentil Xu Lei, como si hubiera superado una gran prueba. También la verdad se inventa.


Domingo, 17 de junio
CAPRICHOSOS REGALOS

Este día, en que cumplo 62 años, recibo el más raro de los regalos. Nada menos que 360 minutos de propina. El día de hoy tiene treinta horas. Hay tiempo para todo. Para comenzar a celebrarlo en China, para continuar en Madrid, en la sala Vips del aeropuerto de Barajas (un regalo de Iberia) y para terminarlo, con un café y un libro y una película, como cualquier otro domingo, en Los Prados. Salgo de ver Profesor Lazhar, una historia que me llena los ojos de lágrimas (pero yo en el cine lloro fácilmente, menos por lo que ocurre en la pantalla que por lo que la película me trae a la memoria), y me parece imposible que el día, tan cotidiano ya, comenzara en Pekín. En las vidas en las que nunca pasa nada pasan a veces estas cosas. Y yo disfruto como un niño al que todo le asombra con estos caprichosos regalos del azar y de los usos horarios.


Lunes, 18 de junio
NO ENTIENDO NADA

Retener los nombres chinos resulta bastante complicado. Por eso los alumnos de español juegan a ponerse otro nombre para que sus profesores puedan distinguirlos. Así Fu Yi Wen se convierte en Miguel. Nos acompañó en la visita al Palacio de Verano, una rara mañana nublada y fresca en la que las colinas, los templos, los puentes y las embarcaciones sobre el lago Kunnming apagaban sus colores y parecían trazados con un delicado pincel impresionista. De pronto, el silencio fue roto por un montón de voces jubilosas. Disonaba aquel entusiasmo con la melancolía del recinto. Un coro cantaba y también lo hacía la gente que estaba a su alrededor, muchos de ellos con la partitura en la mano. El coro se llamaba, según se leía en inglés, “Corazón a corazón”, e incluso yo, que solo canto en sueños, sentí ganas de unirme a él. Entre aquellas voces uno se sentía parte de un gran todo. “¿Qué cantan?”, le pregunté a Miguel. “Es una antigua canción revolucionaria. Dice: Avanzamos por el camino grande. / Mao Tse Tung nos enseña el camino / y retumbamos en la tempestad”. El repetido estribillo, que a mí tanto me conmovía, decía: “¡Adelante, adelante, la Revolución arrolladora! / ¡Adelante, adelante, el triunfo nos espera!”


            A mí me gusta explicarlo todo, pero el resultado de mezclar la minuciosa y arcaica belleza de los palacios imperiales, los no menos arcaicos entusiasmos revolucionarios de Mao y las grandes corporaciones que hacen doblar la cerviz al mundo capitalista occidental es algo que escapa a mi comprensión. Recordé unos versos de Alberti en su libro Sonríe China: “Venid, los que dudéis, a ver este milagro. / No hay ya nubes que puedan confundiros los ojos. / Confesad si os lastima. Gritad, si os apasiona. / Aquí ha nacido algo que ha de asombrar al mundo”.
            A mí me asombraron los jóvenes universitarios, tan formales, tan estudiosos, con su español casi perfecto y graciosamente libresco, tan competitivos. Liu Yang, que nos acompañó a ver el Templo del Cielo, me repitió sonriente un famoso verso de Zorrilla: “El ruido con que rueda la ronca tempestad”. Pronunciar la erre fuerte es una de las dificultades de los chinos; él, para conseguirlo, me comentó que el primer año se paseaba por el campus repitiendo en voz alta “rrrrrrrrrr”. Al principio, le miraban con curiosidad; al poco, los otros estudiantes le imitaban.


Martes, 19 de junio
PARA MI COLECCIÓN

A mi colección de calles, añado la de Wang Fu Jing, con sus indolentes terrazas, sus familiares o exóticas tiendas de lujo, los anuncios luminosos que tanto recuerdan a Time Square, los centros comerciales, las inagotables librerías. “Pero esta calle podría estar en Nueva York o en cualquier parte”, me dice mi amiga Catarina. “Fíjate bien y verás que, aunque ahí se encuentre Zara y más allá haya un McDonald’s, solo podría estar en Pekín”.
            En la Librería de Lenguas Extranjeras compro una antología de la dinastía Tang, hermosamente ilustrada y traducida al español por Chang Shiru. Me siento luego en la terraza de un café. Un retrato de Mao mira con indulgencia a la gente que camina sin prisa disfrutando del aire fresco de la noche. Leo un poema de Wei Yingwu: “Melancólico, alejándome de mi mejor amigo, / navego hacia la infinita niebla. / ¿Cuándo y dónde nos volveremos a encontrar? / Las cosas del mundo son como la barca en las olas, / van a la deriva y no se detienen con tu voluntad”.


Miércoles, 20 de junio
MÁS Y MEJOR

Quizá sea debido al cambio horario, pero desde que regresé de China me entra el sueño primero y en torno a las seis despierto. Remoloneo un poco en la cama, pero a las siete ya estoy desayunado y trabajando. Antes me levantaba a las ocho. Creo que voy a adoptar esta nueva costumbre. Dos horas añadidas al día para trabajar más y mejor. Uno de mis lemas es “Todavía aprendo”. El otro, “Rápido y bien”. La primera parte ya la he cumplido; ahora solo me falta la segunda.
            Todavía aprendo, pero con dificultad. Me esforzaba cada día por retener alguna frase de cortesía en chino, y apenas si logré decir: “xiè xiè”, que significa “gracias”. Bueno, si bien se mira, no es mal principio.


13 comentarios:

  1. The change that I want.


    Es difícil mirar desde lo alto, al estar replegado sobre mí, aguardando un funesto sino, derruídas las esperanzas.
    La ocultación de la verdad, no hace más que desbordar la presa, que contiene las huellas de mis solitarias batallas.
    Todo tiempo pasado acaba retornando con el ímpetu de un bumerán.
    Para protegernos, nada mejor que tenderse al mar de las constelaciones, desnudos y enteros; como vigías, de lo que se haya más allá de absurdos reproches, saetas envenenadas.
    La alegría, desde luego, no es patrimonio de rumiantes y flagelantes.

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  2. Sr. García Martín, ¿ cómo se ve a España, lo español y los españoles desde China ?
    Portugal, lo mas semejante, sin duda, estuvo en Macao, siglos.
    Supongo que los tópicos más comunes y manoseados serán el flamenco, la gastronomía, el sol y el potencial turístico tipo japonés, para nuevas clases medias ávidas de tipismo y " exotismo ". Somos bastante occidentales y europeos del sur, es evidente, pero también lo es que ni tan "narices grandes ", altos y rubios como el núcleo duro del Euro o los norteamericanos sajones.
    Somos enorme desempleo, burbuja inmobiliaria, pérdida de competitividad, cuestionamiento incluso de nuestra pertenencia al euro. Los temas son la crisis bancaria enorme, la ausencia de futuro de la juventud desocupada y la construcción como precario monocultivo económico, líos territoriales tremendos, tensiones territoriales nacionalistas de regiones separatistas, paquidérmica burocracia.
    Espontaneidad frente a sociedades de trato personal muy rígido y con mucho miedo a " perder la compostura o la cara", solidaridad y comunitarismo familiar, fiesta y crisis.
    La marca " España ", la verdad es que a escala masiva, se asocia poco con arquitectura, arte, historia gloriosa, alta cultura, literatura, ciencia, usted contribuye desde su dedicación a potenciar lo español, sabiendo que hay que hay que huir de inflamaciones nacionalistas y cosas fuera de la realidad. España, es lo que es hoy, con su destrucción del litoral, sus nuevos pobres, su diversidad nacional, su 15-M y sus turismo de masas de juerga orgiástica en el mediterráneo broncíneo, con su estrecha solidaridad familiar/ generacional, compartiendo pensión y sueldo familiar, su gusto por las apariencias de ex-nuevos ricos, etc

    Desde aquí al lado, Asturias, nuestra tierra, verdinegra y solidaria con la Conchinchina o con con quien haga falta, un saludo.

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  3. En tan pocos días de visita, y tratándose de un país inmenso, no podría opinar. Lo que sí puedo decir es que los chinos con los que yo traté, estudiantes y profesores de lengua y de literatura española, sabían de España más que yo de China. Y que a la selección de fútbol española la conocía todo el mundo bastante mejor que yo.

    JLGM

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  4. Buenas José Luís, Eduardo Laporte me ha recomendado que me pusiera en contacto contigo para que realices una reseña de mi poemario "Mis principios" coméntame condiciones, por favor. eduranescobar@yahoo.es Gracias.

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  5. Curioso comentario. Da a entender que las reseñas de los libros las hacen los críticos por encargo del autor bajo ciertas condiciones (¿económicas?). No sé si en algún caso será así. No en mi caso. Yo me ocupo de los libros que creo pueden interesar a mis lectores. Y no me preocupo para nada de los autores. Los libros los recibo en casa, enviados por las editoriales, sin compromiso alguno y sin solicitud previa, o los adquiero en las librerías.
    En cualquier caso, gracias por el aprecio que la propuesta supone.

    JLGM

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  6. En absoluto quise ofenderlo. Se trata de un libro de autoedición por lo que no hay ninguna editorial detrás sino que es el propio autor el que le envíaría el poemario, en este caso. Y, en cuanto a condiciones económicas, si alguien ha mostrado interés en hacerle una reseña, lo primero que me ha dicho es que trabajan por dinero y que cuesta x. Por eso le pregunto lo de las condiciones, no tengo ni idea de como hacer para que alguien lo reseñe. No obstante, ¿Cómo podría hacerle llegar el libro para que estudie la posibilidad de reseñarlo si usted considera que es de su agrado? Y reitero mis disculpas.
    Emilio

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  7. Innecesarias las disculpas. Nadie nace aprendido. Y quien le dijo eso sobre la reseña quizá no entendió bien y pensó que se trataba de un anuncio publicitario. El reseñista cobra, pero no del autor, sino del editor de la publicación en que colabora. Y la independencia es necesaria para que los lectores confíen en su opinión.

    El libro puede enviármelo a

    José Luis García Martín
    Departamento de Filología Española
    Campus del Milán
    33011 Oviedo

    Un saludo

    JLGM

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    1. Buenos días, se supone que el libro le llegaba ayer y no me han avisado de ningún problema ¿Le ha llegado ya? Saludos y muchas gracias por todo.

      Emilio Durán

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  8. Muchísimas gracias, de verdad. Se lo voy a enviar directamente de Amazon para que le llegue allí en unos días.

    Saludos,

    Emilio Durán

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  9. http://www.youtube.com/watch?v=Fb8S51M2GAc

    As a child I knew
    That the stars could only get brighter
    And we would get closer
    Get closer

    As a child I knew
    That the stars could only get brighter
    That we could get closer
    Leaving this darkness behind

    Now that I'm older
    The stars should lie upon my face
    When I found myself alone
    Find myself alone

    Now that I'm older
    The stars should lie upon my face
    But when I find myself alone
    I feel like I am blind

    Feel it
    Feel it
    Feel it
    Feel it
    Like I am blind

    I wish the stars could shine now
    For they are closer, they are near
    But they will not present my present
    They will not present my present

    I wish the light could shine now
    For it is closer, it is near
    But it will not present my present
    And it makes my past and future painfully clear

    To hear you now
    To see you now
    I can look outside myself
    I must examine my breath
    And look inside

    To see you now
    To hear you now
    I can look outside myself
    I must examine my breath
    And look inside
    Because I feel blind
    Because I feel blind

    I feel it
    I feel it
    I feel it
    I feel it
    Like I am blind
    The movie will
    And feel it
    Oh I feel it
    Oh feel it...

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  10. No, no me ha llegado su libro.

    JLGM

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    1. Me confirma Amazon que fue entregado el día 3 a las 12:06 del mediodía en la dirección indicada.

      Saludos,
      Emilio Durán

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  11. Se lo envié a la universidad, a la dirección facilitada, ahora investigaré si ha habido algún problema o no.

    Saludos,
    Emilio

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