domingo, 27 de noviembre de 2011

Razón de más: Historia y vida

Domingo, 20 de noviembre
UN HOMENAJE

En uno de los puestos del Campillín, me sorprende un número doble de la Revista de Occidente dedicado a Nietzsche. Un número espléndido: ahí están sus poemas venecianos, analizados junto a los de Platen y otros autores coetáneos; un conjunto de textos autobiográficos que terminan con el certificado del médico que lo examinó en Turín y con los estremecedores diarios clínicos de Basilea y Jena. Incluye también una antología de su repercusión en España. La selección comienza con un artículo de Joan Maragall, de 1893, y termina con Blas de Otero: “Escucho a Nietzsche. Por las noches leo / un trozo vivo de Sils-Maria. Suena / a mar en sombra. Mas ¡qué buen mareo, / qué sombra tan espléndida, tan llena!” 
            En la presentación, Andrés Sánchez Pascual, escribe: “Juntamente con Marx y Freud constituye Nietzsche el tercero de los resortes que mantienen en tensión el pensamiento de nuestros días. Sería simpleza dejar la aseveración anterior tal como está, y no añadir: Nietzsche, Freud y Marx, y todo lo que con ellos se relaciona: lo que ellos asumieron en sí, lo que ellos son, y lo que de ellos está brotando”.
            Por esas mismas fechas, en 1973, Inés Illán nos dijo antes de comenzar una de las largas huelgas de entonces: “Aprovechad estos días sin clase. Leed, leed sobre todo a Marx, a Freud y a Nietzsche, que son más importantes que Horacio y que Virgilio”.
            Todos abrimos los ojos asombrados al escuchar esas palabras de nuestra profesora de latín. Parece que tan peculiares recomendaciones no eran solo suyas.
            Marx y Freud hace tiempo que están en el desván de los trastos viejos, pero Nietzsche, el loco Nietzsche, sigue vivo, inquietante, sigue siendo uno de los resortes que nos mantiene en tensión.


Martes, 22 de noviembre
CASA DE LOS TIROS

Mientras leo mis versos en la Casa de los Tiros me viene a la memoria una de las Crónicas de Al-Andalus, de Fernando Quiñones, en la que nos cuenta la lectura que allí hizo Lorca de su nueva tragedia, “la historia de una mujer / herida por la esterilidad”. Quiñones juega al anacronismo y entre los oyentes coloca, junto a Emilio García Gómez, a al-Mutamid. Yo leo mis versos con un tono distanciado, como si no fueran míos. Disfruto más en el coloquio, disparatando y disparando contra este y aquel para hacer honor al nombre de la casa. Hablo de las guerras literarias de los años ochenta, que en Granada libraron algunas de sus principales batallas. Hablo también de algunos de mis monstruos favoritos, como Antonio Rodríguez Jiménez, el ideólogo de los poetas no clónicos, y del famoso artículo de Pedro J. de la Peña en el que afirmaba que la poesía de la experiencia la inventó Felipe González en la Bodeguiya. O de otro artículo de otro profesor, Domingo F. Faílde creo que se llamaba, en el que me acusaba de hacerme rico con mis antologías a costa del trabajo ajeno. Y del desconcierto que cundió entre los llamados poetas de la diferencia cuando, en 1996, acabada para siempre la “dictadura perfecta” de los socialistas y los de la experiencia, el nuevo presidente apareció en el congreso nada menos que con Habitaciones separadas, de Luis García Montero.
Yo ante el público procuro ponerme sublime lo menos posible; los poemas, al menos los míos, se escriben a solas para ser leídos a solas. Y nada me divierte más que hablar de las pequeñas anécdotas de la vida literaria. Pero sé que estoy en la cainita Granada, me acuerdo de Lorca, y procuro no dar nombres de poetas locales. Uno de ellos me envió un libro dedicado con las siguientes palabras: “A José Luis García Martín, para que lea verdadera poesía y no la de Benítez Reyes, Trapiello, García Montero, d’Ors y los otros poetastros que admira”. No dije el nombre del poeta, pero sí el título del libro, Mediterráneo, y ahí fue ella: un señor de la primera fila comenzó a protestar airadamente y a arremeter contra mí. Temí que fuera el propio poeta. No es la primera vez que meto la pata de esa manera. Recuerdo que hace años, en el Ateneo de Madrid, empecé a ponerle reparos y más reparos a la poesía de Carlos Bousoño y de pronto me doy cuenta de que, en la primera fila, estaba sentado el propio Bousoño junto a Francisco Brines. Pero esta vez no era el poeta de la dedicatoria quien estaba en la primera fila, sino algún admirador suyo, que tras replicarme airadamente abandonó la sala. Cuando salí a la noche granadina, desapaciblemente siberiana, creía ver la sombra de algún resentido poetilla acechándome en cada esquina.


Miércoles, 23 de noviembre
ALFOMBRA MÁGICA

Tras la escaramuza de ayer —finalmente la tinta no llegó al río—, este raro día en que, como en el romance de Lope, “a mis soledades voy / de mis soledades vengo”, comienza, muy de mañana, subiendo por la Cuesta de Gomérez. Pronto me encuentro con el rumor del agua a uno y otro lado del camino. Todavía no han llegado los turistas, camino solo entre los altos árboles con todos los colores del otoño. Solitario cruzo la Puerta de la Justicia y luego la del Vino, con sus gatos y su inscripción que homenajea a Debussy. Hace sol, pero sopla el viento de Sierra Nevada. A un lado se desparrama el Albaycín; al otro, el sólido palacio de Carlos V. Durante un tiempo —una eternidad—  gozo de tanta hermosura para mí solo. Fue el primero de los regalos del día, inmerecido como todos los verdaderos regalos. Cuando vi aparecer el primer grupo de turistas, decidí abandonar aquella maravilla que, por primera vez, había querido tener conmigo una cita de enamorados, sin testigos incómodos.


            Luego tres horas de tren, con pocos pasajeros, sin teléfonos, sin abrir un libro, con la caricia del paisaje que se desliza tras la ventanilla mientras el rítmico traqueteo se convierte en octosílabos: “Parece que viajo solo / y llevo un buen compañero / que a manos llenas me entrega / el oro de su silencio. / Entre Granada y Sevilla, / soy el viajero más lento / en un tren que a don Antonio / quizá llevó en otro tiempo. / Olivos y más olivos / y montañas a lo lejos / y un cielo sin una nube: / eso es todo cuanto veo”. Eso es todo cuanto veo, eso es todo cuanto tengo. ¿Y qué más necesito?


            La Posada del Lucero está muy cerca de la Plaza de la Encarnación, escándalo de los sevillanos porque en ella se estaba levantando una aparatosa estructura que parecía no se iba a acabar nunca. Pero ya ha terminado y mi primera visita, tras dejar la maleta en la posada donde al parecer se alojó Santa Teresa, es a estas fantásticas setas. A los sevillanos siguen sin gustarles. Pregunto a varias señoras en el mercado cómo se puede subir a la terraza-mirador y ninguna lo sabe ni tiene ninguna curiosidad por averiguarlo. A mí me recuerdan –salvando las distancias— a Verlaine, que cerraba los ojos para no ver la torre Eiffel, esa ofensa a la hermosura de París. Encuentro el ascensor en el sótano, junto al museo, y pronto tengo toda Sevilla a mi alrededor como si caminara en una alfombra mágica por encima de los tejados. Luego visito otra Sevilla, la Sevilla romana, maravillosamente rescatada y ofrecida a nuestra admiración.
            Antes de ofrecerme los lugares de siempre, disfruto de estas dos caricias inéditas que buena parte de los sevillanos desdeñan porque se deben a políticos de ideología distinta de la suya. Todos, en el fondo, somos como aquel personaje de una viñeta de Mingote. “¿Qué le parece a usted la nueva fuente que han puesto en la plaza?”, le pregunta el lugareño al visitante. “Espere usted a que me entere a qué partido político pertenece el alcalde”, responde este.  


Jueves, 24 de noviembre
DOBLE RACIÓN

Hace cuarenta años, en septiembre de 1971, publiqué mi primer poema. Yo vivía entonces en Avilés, no conocía a nadie. La revista Poesía española, la única que se podía comprar en las librerías de Oviedo, daba noticia de otras revistas literarias. Les escribí a todas pidiendo información y, a ser posible, un ejemplar. Luego mandaba mis poemas. El primero apareció en una revista de Málaga, Caracola, por entonces ya en decadencia, pero en la que habían colaborado Juan Ramón Jiménez y Cernuda. Cuarenta años después de aquel primer regalo, vuelvo a Andalucía para presentar dos de los cuatro libros que este año he editado en Sevilla y en Granada.         
En la presentación sevillana, también acabo soliviantando a alguno de los pocos asistentes. Una señora que me pregunta por la diferencia entre realidad y ficción, entre verdad y mentira –nada menos—, pero que cuando voy a responderle me dice: “Déjame hablar a mí, que tú ya has hablado demasiado”. Temo que se marche airada, como el detractor granadino, pero se queda hasta el final, y en la calle todavía tiene tiempo para decirme: “Nunca me he encontrado con nadie más narciso y más ególatra”. La verdad es que yo, si leo poemas o doy alguna conferencia, lo hago solo como pretexto para el coloquio final. Nada me divierte más que polemizar en público.


            Hoy tengo ración doble, así que no me puedo quejar. Tras la presentación, el generoso e inverosímil editor, Javier Sánchez Menéndez, nos invita a cenar en la biblioteca de las Casas del Rey de Baeza. Diez personas, escritores y sin embargo amigos, y entre ellos mi contradictor mejor, Abelardo Linares, que nos cuenta mil y una anécdotas de sus andanzas como editor (yo le animo a escribirlas, pero sé que nunca lo hará) y de su relación con Borges (comieron juntos varias veces, compusieron algunos haikus en colaboración). Yo, que soy experto en sacar a la gente de sus casillas, esta vez me contengo y solo hago alguna observación amable. Él intenta picarme: “Bueno, ahora tienes aquí dos editores, danos una de tus habituales lecciones sobre cómo debe ser un editor”. Ganas me entran, pero me contengo. Y luego, exultante con el reciente triunfo: “Estoy deseando saber si todavía piensas que Zapatero es un gran estadista, como afirmaste alguna vez”. José Luna Borge apostilla: “¡Nos ha llevado a la ruina!”. Yo sonrío y no entro al trapo: “Todavía lo sigo pensando. Pero no voy a convencer a nadie. La historia, más pronto que tarde, le pondrá en su sitio. Yo creo que tuvimos suerte de contar, en los peores momentos, con un buen capitán. A ver si el que llega ahora sabe estar a la altura. Me alegraría. Soy ajeno a cualquier pasión partidista”, digo tratando de practicar esa cualidad tan necesaria para triunfar en la vida que es la hipocresía (y que cada vez se me da mejor, para qué negarlo).

Viernes, 25 de noviembre
OTRO HOMENAJE


Con Juan Lamillar, mi guía favorito, deambulo por Sevilla esta dorada mañana de otoño. El compás de un convento becqueriano, un Zurbarán escondido, la ventana de un palacio, un jardín entrevisto, un poco de historia en cada rincón, y, como fin de fiesta, la feria del libro antiguo en la Plaza Nueva. El paseo real se prolonga con el  “Paseo por las librerías de viejo”, de Juan Bonilla, que me regalan en uno de los puestos.
Recuerdo que en una reunión con poetas jóvenes le dije, en broma, a Luis Antonio de Villena: “Ya vamos siendo viejas glorias”. Él me miró por encima de hombro y apostilló: “Viejas somos todas; glorias, solo algunas”. Pues yo, altivo Luis Antonio, no cambiaría por ninguna otra gloria este homenaje que el que el azar ha querido hacerme a los cuarenta años de la publicación de mi primer poema.


23 comentarios:

  1. Ciertamente, Fernando Villena es el mejor de todos.

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  2. Don José Luis,
    cómo le gusta hablar de todo usando el periódico por toda bibliografía... Como usted no ha vuelto a Marx le manda al trastero; pásese por una librería, buen hombre, y en las mesas de novedades de teoría política, ande y mire si tiene o no vigencia Marx. Claro que si venimos con la brocha gorda y le borramos con la URSS, pues entonces... Ah, la brocha gorda...
    Lo que si está pasado de moda es ese sempiterno rollo suyo de los poetas de la diferencia, que no llega ni a nota a pie de página. No pintaron nada entonces, ni lo pintarán.
    Zapatero ha sido un capitán simpático, que hacía mucha falta tras el aznarito, pero no un buen capitán. Lo hubiera sido en tiempo de bonanza, cuando sólo hay que preocuparse de dar mejor trato a la tripulación y el pasaje, pero no en la tormenta. Por eso vino una capitana alemana a tomar el timón por él a control remoto, para bien o para mal...

    Saludos
    P.

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  3. Estimado P., la capitana alemana no tomó el control de España, sino de Europa, así que si Zapatero fue mal capitán lo fue como los capitanes de Francia, Italia, Grecia, etc. Y sospecho que, si hubiera sido presidente de Alemania, y no de España, lo habría tenido tan fácil como la señora Merkel. Pero, en fin, no voy a defenderle. La historia le pondrá en su sitio (que no me parece que sea aquel en el que le sitúa la derecha, cierta izquierda y el diario El País, que le ataca por motivos de momento inconfesables). Como ha puesto a Marx.

    JLGM

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  4. "La Historia le pondrá en el sitio que merece" es una muletilla muy socorrida entre los amanuenses de los tiranuelos que se quedan con en culo al aire y protestan por la incomprensión de sus coetáneos.
    Franco eso solía decir: "Sólo he de responder ante Dios y ante la (dichosa) Historia."
    En cuanto al irrisorio (si no hubiera o hubiese sido tan dañino a la postre) Zapatero, teniendo en cuenta quiénes escriben la Historia, no me arriesgo a aventurar un pronóstico. Lo único que digo es que me intriga la finta ideológica que habrán de hacer sus panegiristas (como decía, seguro que, dado el percal imperante, la Historia hablará bien de él), para justificar por qué un mandatario (y su gobierno, y su partido), en el fragor de una crisis letal, decide no sólo mantener los privilegios inauditos de la Iglesia Católica, sino que los ACRECENTA sustancialmente (¿habrá algún insensato que ose desmentirme?). Y que, a la hora del crujir de dientes y de las jeremiadas..., el honesto timonel socialdemócrata opte por meter mano en la despensa de los pobres (pensiones, nóminas, derechos laborales), pero deja intacta la opulenta alforja de la Impostura.
    Pero, cinco minutos después de ser arrojado del templo por los ávidos mercaderes (de cuerpos y de almas), va a conocer la ingratitud de quienes comieron hasta hartarse de su mano. Y vuelve a repetirse aquello de "Roma Vaticana no paga a traidores". Y la soberbia clerigalla le muestra las orondas posaderas.
    Lo tiene merecido. Nosotros, no.

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  5. Nunca se me ocurriría que alguien pudiera llamar "tiranuelo" a Zapatero. Qué cosas.
    Por lo demás, ni él ni yo nos quejamos: los españoles decidieron dar el gobierno a un partido y luego, descontentos, a otro. Eso es la democracia. A veces no basta hacerlo todo lo bien que se puede hacer en determinadas circunstancias.
    Ahora solo queda desear que los que lleguen lo hagan mejor. En cualquier cosa, que quede constancia de que no están ahí ni con mi voto ni con mi dejación del derecho a votar. Yo hubiera preferido a Rubalcaba. Que conste.
    Y que conste también que se está más cómodo en la oposición (donde de puede decir cualquier cayolarada sin consecuencias serias) que en el poder.

    JLGM

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  6. F. pertinaz pero sin acritud.28 de noviembre de 2011, 19:30

    Unas precisiones:

    -Zapatero no es un dictadorzuelo; no he dicho tal cosa.
    -Votar no es LA democracia, sino la culminación de un proceso pre-electoral, en el transcurso del cual se debe guardar el más escrupuloso respeto democrático. Pero si la ley electoral es injusta, si se falsea la realidad, si se induce a la ignorancia popular, si se incumplen sistemáticamente los programas..., ¿para qué valen los comicios?
    -Zapatero, antes que nada, debió mantener el compromiso social ante sus votantes, ateniéndose al programa que le llevó al poder político.
    -Si la presión de fuerzas "insuperables" no hicieran operativo tal programa, le quedaba el recurso de DIMITIR y convocar elecciones anticipadas. Todo menos poner en práctica medidas de gobierno RADICALMENTE CONTRARIAS A LAS PROMETIDAS AL ELECTORADO. Ante esta tesitura, no caben subterfugios ni chantajes, como el de que "nos obligan" o "con los otros iba a ser peor (?)"
    -Si no se respetan las PROMESAS (en realidad se trata de cumplir o no con un contrato moralmente vinculante), ¿por qué se les llena a algunos la boca con lo de que esta es una democracia ejemplar porque... se vota cada cierto tiempo? ¿Para qué carajo sirven las urnas si todo queda en una farsa?
    -En cuanto al falaz argumento de que es preferible que las tropelías las hagamos nosotros, porque "ellos" son peores, es de un cinismo atroz.
    -El sistema bipartidista vigente, perpetrado en un momento de indefensión (cultural, fáctica, por mirar de reojo a los cuarteles), consagra en un trágala insoportable la situación actual, que privilegia a los dos partidos que se creen inmunes (con lo que ello tiene de disuasorio para tomar medidas regeneracionistas) a la competencia de los demás.
    -La actual Monarquía, adolece de la misma falta de legitimidad moral: va incluida en una Constitución aceptada con muchas reservas, conscientes de que si no éramos sensatos podían los milicos retrotraernos a la caverna.
    -Pero esas cosas no suelen ser motivo de reflexión o de conversación (que no son la misma cosa). Y, claro, quienes dedican la mayor parte de su tiempo a la literatura (noble dedicación, vive dios), no suelen estar al cabo de estas cosas. Y a veces su discurso tiene los mismos quilates que el que larga el tendero, o el peluquero (aunque los hay muy enterados), o el cura párroco...
    -Por último, decir que se dice ACRECIENTA.
    Sorry.

    PS.- José Luis, compañero, no te vi por el Festival de Cine de Gijón.

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  7. Queda constancia de que no están ahí con su voto, en cualquier caso, pero ¿podría llegar a reconocer, Señor García MArtín si llegaran a hacer bien cualquier cosa?

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  8. Respuesta a anónimo: No solo lo reconocería, sino que nada me alegraría más que el que hicieran bien las cosas. Ya reconozco que, por muy mal que las hagan, nunca las harán tan mal como el gobierno que nos ha tocado en suerte en Asturias, presidido por el señor Álvarez Cascos. Nunca pensé que llegaría a decir tal cosa, pero creo que incluso sería preferible un gobierno del Partido Popular. O sea que, con ser malo (en mi opinión) el PP, todavía pueden ser peor los despechados exPP.

    JLGM

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  9. Agradezco el cabal sentido común de su respuesta ante el escepticismo de mi pregunta y en algo estamos de acuerdo, tampoco yo arriendo la ganancia de los asturianos con semejante Presidente. Excelentes su blogg, sus críticas, su labor y su prosa, aunque eso ya lo sabe, pues no tiene usted problemas de autoestima, por más que en alguna que otra cuestión cupiera decirle lo que el gran James Mason a Cary Grant durante la subasta de “Con la muerte en los talones”, que se excede en el matiz de los papeles que interpreta. Cordial saludo.

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  10. Excelente articulo amigo. MUy buena logica...

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  11. Estimado García Martín,

    ¿le importaría desarrollar su curiosa teoría sobre Marx? Me ha sorprendido que lo mande sin más al desván, sin aportar siquiera un argumento, usted que tanto presume de ellos.
    Gracias por anticipado,
    José Antonio P.

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  12. Escuchaba ayer en la radio a José Borrell. Expresaba su asombro porque el Gobierno de su partido, el PSOE, hubiese indultado a un jerifalte delincuente del Banco Santander.
    Apretado por el periodista, insinuó que además de asombro le producía... indignación.
    Borrell sabe de las argucias de este partido. Sabe cómo lo descabalgaron a él de la candidatura socialista a las elecciones generales del 2000, pese ha haber derrotado a Almunia (cuyo mentor era el maquiavélico Felipe González), y que no cejaron en sus arterías hasta lograr eliminarlo de la cabeza de cartel. Luego, se vio con qué resultados: el hoy alto comisario de la UE -cuyo discurso actual es un calco de los que vomita a diario el neoliberalismo rampante-, llevó el revolcón que todos (?) sabemos.
    El cinismo que destila este indulto, el desprecio y la prepotencia respecto al electorado, dan pie a toda clase de especulaciones, no siendo la más descabellada la de quienes ven en él el pago a favores recibidos (¡qué no habrá detrás de tanta legislación bancaria!. Ya saben, aquello que decían algunos de que los bancos los tenían cogidos por los cataplines.

    El otro día pasaba yo por la Casa del Pueblo de cierta localidad asturiana. Por un ventano que daba a un callejón, escuché lo que parecía el ensayo de un coro o cosa así. Tras algunos calentamientos de voz y de las oportunas correcciones del que dirigía, se hizo un silenncio y...

    -"¡Arriba los pobres del mundo,
    en pie los esclavos sin pan...!"

    Hube de entrar en un bar de la esquina y pedir una tila. Como al cabo de un rato no se me pasaba la agitación, probé con un Tranxilium. Bastante mejor quedé.

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  13. José Antonio P., no se irrite con la estulticia prepotente y resabida: es vano intento tratar de convencer de lo contrario a quien lleva muchos años creyendo que Marx incitaba a nacionalizar los kioscos, y a pegarle dos tiros a la vieja que lo atiende si hubiera o hubiese resistencia.

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  14. A ver si olvidan el "ha haber".

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  15. Respuesta a José Antonio P., me parece que hay que tener en cuenta el género en que cada escrito se inserta. Mi afirmación no forma parte de ensayo sobre la decadencia del marxismo (ahí sí que serían necesarios muy bien trabados argumentos), sino que es una constatación autobiográfica: en 1973 la importancia del marxismo era tanta que hasta los profesores de latín antifranquistas nos aconsejaban leer a Marx. Entonces eran oficialmente marxistas más de una veintena de países, votaban a partidos marxistas --socialistas o comunistas-- buena parte del electorado de los países europeos, incluso muchos intelectuales católicos se aproximaban al marxismo, etc., etc. ¿Hacen falta muchos argumentos para darse cuenta de que hoy la situación es distinta? No digo que sea mejor o peor. ¡Con qué avidez comprábamos y leímos en los años setenta, antes y después de la muerte de Franco, los libros de Marx, sobre Marx, inspirados en Marx! Hoy se llenan de polvo en las librerías de viejo.

    JLGM

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  16. Fe de erratas, para anónimos obsesos (el lector de buena fe no las tiene en cuenta).
    Línea 3, dice "de ensayo" debe decir "de un ensayo".
    Línea 8, dice "votaban" debe decir "votaba"

    JLGM

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  17. Errante do Nascimento30 de noviembre de 2011, 21:57

    No, si lo que me preocupa es que algunas erratas mías puedan pasar por horrorosas faltas de ortografía.

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  18. Hombre, don José Luis, ¿dónde está esa lógica que a usted tanto le gusta? Así que el marxismo está en decadencia porque a usted ya no se lo recomienda su profesora de latín y ya no compra ávidamente libros sobre Marx. Incluso aunque no escriba un ensayo, uno tiene la obligación de no decir disparates, creo yo. Y sigue habiendo profesores que recomiendan leer a Marx (se lo aseguro) y, aunque imagino que en las librerías de viejo habrá mucho libro marxista, le aseguro que también en las de nuevo: fíjese la próxima vez en alguna de sus excursiones a por libros chismosos... Marx sigue en el centro del debate de la teoría política y económica. Otra cosa es que ese debate ahora esté menos presente en el día a día de estudiantes (y, ay, supuestos intelectuales). Y claro, que su pensamiento haya sido matizado, faltaría más. Pero bueno, ya se lo contará a usted su profesora de latín, que parece ser quien le informa de cómo va la teoría política...

    José Antonio

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  19. Como soy un hombre de consensos, vamos a ver si logro llegar a un acuerdo con José Antonio. Dejemos de lado el valor del marxismo para interpretar el mundo actual (y para transformarlo). Él tiene su opinión y yo la mía (que me callo). Pero creo que de su propio comentario (incluído el elemento despectivo) se desprende que Marx está hoy menos presente en el debate de estudiantes e intelectuales (supuesto o no) e incluso, añado yo, de bastantes sindicalistas que lo estaba en 1973, aunque --según mi comentarista-- siga siendo tan valioso hoy como entonces. ¿Estamos de acuerdo en eso? Pues eso precisamente es lo que yo quería decir.
    Me gusta poder llegar a acuerdos, y luego que cada uno siga con sus ideas.
    Una confesión: yo, en 1973, no era marxista, al contrario que buena parte de mis compañeros, la mayoría de los cuales son hoy furibundamente antimarxista. Yo, como nunca fui marxista, nunca he sentido la necesidad de ser antimarxista. He leído con provecho algunos textos de Marx.

    JLGM

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  20. Estimado José Luis,
    a usted no le gusta llegar a acuerdos, le gusta hacer todas las trampas posibles para que acabe pareciendo que tiene razón. Lo que yo decía no es que Marx esté menos presente en el debate de estudiantes e intelectuales, sino que ese debate es bastante menos político de lo que fue cuando usted y yo éramos más jóvenes o que, cuando menos, está peor argumentado (véase el 15m de sus amores); no sólo falta Marx, falta todo el mundo y sólo parece haber buenas intenciones. Pero le acepto la rectificación. Espero que a partir de ahora escriba menos a la ligera, aunque sospecho que seguirá usando ese tono suyo de "porque yo lo valgo". Saludos
    José Antonio

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  21. Qué bien me conoce, estimado José Antonio, aunque no me conozca personalmente. Nada me gusta más que tener razón, aunque no siempre resulte fácil. Gracias por aceptar la (aparente) rectificación (yo creía que era solo una precisión). Pero no sé si seré capaz de escribir menos a la ligera. Lo intentaré.

    JLGM

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  22. Los detractores del marxismo, para denostarlo, sacan a relucir los frustrados intentos llevados a cabo en la URSS y China, entre otros. Como generalmente son desconocedores de la teoría marxista, no tienen en cuenta si en aquellos ensayos se tuvieron en cuenta ciertas premisas fundamentales para Marx, como la de que tal sistema sólo sería viable "en sociedades fuertemente industrializadas y con un movimiento obrero militante". Además, no sería posible el socialismo en un solo país, sino que era imprescindible la sinergia de todo un bloque de naciones que se rebelaran contra el capitalismo opresor.
    Pero nada de esto quieren oír los furibundos antimarxistas (?)Pongo el signo de interrogación porque dudo de que pueda llamarse alguien anti-nada, sin tener conocimiento de la materia: como mucho antisuspropiosprejuiciosignorantes.
    Basándonos en su propia manera de discurrir, habríamos de deducir que el capitalismo lo que segrega son dictaduras sangrientas, como la de Videla, Pinochet, nuestro glorioso "caudillo", incluidos los figurones del fascismo del siglo XX...
    Pero estos finos analistas (muchos de ellos renegados de algo que ni siquiera entendieron, para después poder renegar con conocimiento) no quieren oír ni hablar de aquello... Se ve que los sistemas económicos que implantaron en aquellas aberrantes dictaduras nada tenían que ver con el capitalismo.
    Que se lo pregunten a los amiguetes de Pinochet, aquellos de la Escuela de Chicago (tierra de gangsters, por cierto).

    Nunca antes se habían dado unas condiciones objetivas como las actuales para intentar que se den pasos hacia el socialismo: enorme desarrollo de las fuerzas productivas; alta cualificación de los asalariados (de ingenieros para abajo, AHORA son trabajadores TODOS); información en tiempo real de lo que acontece en el mundo; progresiva conciencia del valor propio y de que no se ha de permitir que una camarilla dicte lo que ha de hacerse; los primeros síntomas apabullantes de que e cambio climático es un hecho que requiere medidas drásticas políticas, colapso de las economías y de los mercados...
    Aún así, habrá mucha gente que crea que la solución es darles poderes a los que "saben", que ya nos sacarán ellos del atolladero.
    Y no creen en más que en dos opciones: o el capitalismo atroz, o la corrupta socialdemocracia.
    Y se las dan de listos.

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  23. Muy bonitos los octosílabos, y también los gatos. Saludos,

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