domingo, 12 de octubre de 2014

Nadie lo diría: Oviedo y alrededores


Domingo, 5 de octubre
PARA SER FELIZ

Para ser feliz yo solo necesito tres cosas, las mismas que todo el mundo: mucha salud, algo de amor y casi nada de dinero.

            Creo en Dios como creo en las sirenas y en don Quijote y en la música de Mozart y en tantas otras maravillosas obras humanas.

            ¿Estado civil? Disponible, siempre disponible.

            Si pudiera escoger edad, ¿con cuál me quedaría? Exactamente con la que tengo ahora: sesenta y cuatro años, tres meses y dieciocho días.

            Las tres cualidades que más admiro en un ser humano: bondad, belleza, inteligencia. Por este orden.
            Cuando duermo solo, rara vez me siento solo; cuando duermo acompañado, casi siempre.

            La sensación de estar enamorado es la que yo prefiero, pero siempre que no esté de verdad enamorado, que solo juegue a estarlo.

            El amor, el amor verdadero, es siempre el no correspondido; el otro es como un pastelón demasiado dulce que enseguida empalaga.


Lunes, 6 de octubre
TANTA PRISA

En un libro de Stevenson alguien ha subrayado esta frase: “Tenemos tanta prisa por hacer, por escribir, por acumular posesiones, por hacer audible nuestra voz un instante en el silencio de la eternidad, que olvidamos aquello de lo que estas cosas no son sino partes: vivir”.
            Se utiliza la primera persona del plural, pero yo leo una directa acusación (“tienes tanta prisa por hacer, por escribir...”) y en seguida trato de defenderme: “Cierto que todo lo hago con prisa, pero porque respeto mi tempo, que es molto accelerato, no porque quiera acumular nada, ni libros ni posesiones. Soy de esas personas que saben con bastante exactitud lo que necesitan para vivir y todo lo que sobrepase ese mínimo les sobra”.
            Todos los días al despertarme lo primero que hago es alegrarme de estar vivo y dar gracias por ello. Una de esas acusaciones, sin embargo, es cierta: intento hacer audible mi voz, aunque solo sea un instante, en el silencio de la eternidad.


Martes, 7 de octubre
DESNUDARSE EN CADA PÁGINA

"Siempre estás diciendo que hay cosas de las que no debe hablar un caballero y luego no haces más que hablar de esas cosas", me reprocha un amigo.
            "Quizás no sea yo un caballero", le respondo. "Pero tengo la impresión de que mis indiscreciones, sobre todo si tienen que ver conmigo y no con los demás, están muy controladas: nunca digo ni una palabra más de lo que quiero decir".
            "Pues das la impresión de lo contrario".
            "En eso consiste el arte del escritor autobiográfico: en dar la impresión de que se desnuda en cada página cuando los que se desnudan son los lectores".


Miércoles, 8 de octubre
NO SOMOS MÉXICO

Lee uno las noticias de Iguala, en el estado mexicano de Guerrero, y le cuesta creer que esté leyendo el periódico y no una espeluznante novela negra. Detiene la policía a unos estudiantes que protestan, mata y tortura a dos o tres y los demás, varias decenas, se los entrega a una banda criminal para que termine el trabajo. Sus restos, o lo que parecen ser sus restos, quizá sean los de otros desaparecidos, aparecen poco después en una fosa común que ni siquiera se han tomado el trabajo de disimular.
            Aquí, afortunadamente, no estamos como en México. Aquí el gobierno no necesita incumplir la ley para incumplir la ley. Amnistía a los delincuentes económicos y les garantiza el secreto a cambio de que devuelvan la fortuna que tenían fuera y paguen un mínimo diez por ciento. Pero ese secreto tiene sus excepciones. Si un personaje molesta, se le pasa su expediente a la Fiscalía Anticorrupción, con el pretexto de que el origen de su fortuna puede ser delictivo, y poco después se filtra a la prensa. Parece que a Pujol se le avisó varias veces de lo que podía ocurrir si no abandonaba “la deriva soberanista”, si no volvía a ser el nacionalista que sabía tensar la cuerda hasta el punto justo que convenía a sus intereses y a los de Madrid; pero él prefirió hacerse el harakiri con una confesión.
            A Fernández Villa le colocaron en la picota cuando más les convenía, en el momento preciso para darle la puntilla al movimiento sindical y poner plomo en las alas de los socialistas por si acaso iniciaban la remontada con el nuevo líder.
            “El caso de Pujol no es el único –avisaba Antonio Garrigues Walker el pasado domingo--, hay otros políticos que tenían y siguen teniendo cuentas en el extranjero”.
            A todos los vinculados con la izquierda o el nacionalismo periférico, los iremos conociendo en los próximos días. El resto de los corruptos pueden dormir tranquilos. Sus nombres nunca se harán públicos. Este gobierno sabe lo que se hace. O eso cree. “Lo que no sabe –me replica una amiga militante de Izquierda Unida que alentó el 15M y ahora está aterrada con el auge de Podemos-- es que cada golpe bajo a la izquierda es un nuevo impulso para la oposición antisistema. A este paso se nos puede venir abajo todo más pronto de lo que pensamos, incluso en las próximas elecciones generales".
            Y yo le replico que no se preocupe, que mientras no salga a la luz el Gran Tapado, el Preboste que sostenía todo el tinglado de la corrupción institucional, la gran mentira de estos últimos años seguirá en pie. Y hay demasiados intereses creados para que no se abra ese pozo negro: la porquería salpicaría a todos.  


Jueves, 9 de octubre
SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARÍS

Los deseos que se realizan a destiempo, ¿no sería mejor que no se realizaran nunca? Leo en clase “El pasaporte”, de José Hierro: el poeta viaja por primera vez a París, tras lograr por fin que le concedan el pasaporte, cuando ya ha perdido la juventud y toda la ilusión de ir a París.
            Cuando yo estuve enamorado de ti, tenías muchos menos años que yo, eras la inalcanzable juventud. Ahora tienes más o menos mi misma edad, o al menos la diferencia no se nota tanto (yo, tan vanidoso, diría que no se nota nada), y el azar ha querido –tú tardaste en recordar mi nombre-- que pasemos la noche juntos.
            Y no diré más. Un caballero no habla de estas cosas. Pero París sigue siendo París a cualquier edad que se visite.


Viernes, 10 de octubre
LEVAR ANCLAS

El momento de zarpar, de levar anclas, de desplegar las velas, de dejar atrás todo lo que nos resulta familiar... No hay emoción que pueda comparásele. O quizá sí: el momento del regreso.

            Nunca me ha deprimido que el mundo esté lleno de gente más joven, más guapa y, sobre todo, más lista que yo. Qué aburrido resultaría en caso contrario.

            "Ni Dios ni amo" decían los antiguos anarquistas. Comparto lo segundo, no lo primero. A mí, Dios me entretiene; es el perfecto amigo imaginario.

            Hay ciudades que me gustan tanto que nunca sería capaz de vivir en ellas; me conformo con pasar unos días juntos, alojados en un buen hotel, sin dar tiempo a que la aventura se convierta en rutina.

            El mundo es demasiado grande, hace tiempo que me he resignado gozosamente a no salir de mi pequeño rincón, Oviedo, salvo para darme una pequeña vuelta por los alrededores: Avilés, Gijón, París, Lisboa, Roma, Venecia, Nueva York. Del resto puedo prescindir, siempre que se me permita hacer de vez en cuando una excepción con Ginebra, Coimbra o Perugia.

            Después de pasarme el día hablando y discutiendo con unos y con otros (es mi deporte favorito), qué placer llegar a casa y encontrarse solo con el maravilloso silencio.

            Soy la persona más egoísta del mundo. Solo me ocupo de lo que me interesa. Pero apenas hay cosa en el mundo que no me interese.

            Mi pesadilla favorita: perder la vida escribiendo y descubrir al final que lo que uno ha escrito no le interesa a nadie, ni a uno mismo.

            Qué caprichosa la compañía de los vivos, nunca están cuando más los necesitas; los muertos queridos, en cambio, no te abandonan nunca.


           



11 comentarios:

  1. Plas plas plas... Te has superado. Matar al mensajero. Y teoría conspiratoria habemus.
    ¿Nada más que decir sobre el Honorable que no declaraba sus millones? Porque a mí Hacienda me sangraba y me destrozaba la vida y me ponía enfermo cuando tú proclamabas lo orgulloso que estabas de pagar tus impuestos. Yo también estaba orgulloso de pagar mis impuestos hasta que me jodieron la vida, y eso que no sabía que también estaba pagando los de Pujol. ¿Y del sindicalista millonario? Hay una foto de Villa increpando a un policía, pañuelo rojo al cuello. Dios mío, ese policía no ha visto nunca junto el dinero que tenía guardado el defensor de los trabajadores.
    Pero son "gente que molesta" al poder, por "rojos o por independentistas". Y sobre ellos ni una palabra. Joder, Martín, a base de querer llevar la contraria te estás convirtiendo en todo lo que odiabas.

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    1. No, Piquero, no, yo no defiendo a ningún defraudador. Y de esos dos me parece peor, porque me toca más cerca, Fernández Villa. Y más incompresible. Lo que yo digo es que todos los que declararon una fortuna en el extranjero, o escondida bajo un colchón, son ya solo por eso sospechosos. Que la promesa de Hacienda de guardarles el secreto es mafiosa, complicidad con presuntos delincuentes. ¿Por qué hubo que esperar a que Pujol confesara para que alguien denunciara la fortuna guardada en el extranjero? Hacienda ya lo sabía desde el momento en que fue regularizada. ¿Por qué no le pasó el dato a la fiscalía anticorrupción? ¿Por qué no hizo lo mismo de inmediato con Villa y espero dos años a filtrarlo a la prensa? Eso es lo que yo denuncio: lo que no suele decirse. De lo otro, estoy de acuerdo en todo. Quien la hace que la pague. Pero quien tienen cogidos por el cuello a los que regularizaron su fortuna y filtra o no filtra sus nombres según conviene actúa no como el gobierno de un país democrático, sino como una organización mafiosa. Toda esa lista tiene que hacerse pública ya, y no solo el nombre qué convenga al gobierno y cuando convenga al gobierno. Y Pujol --si ha hecho algo que lo pague-- tuvo un rasgo de nobleza al confesar su "delito" (que fiscalmente no es delito, al haber sido declarado ya ese dinero).
      ¿Me explico? Tienes toda la razón: Hacienda no actúa con la misma diligencia para todos.

      JLGM

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    2. No estoy de acuerdo. Ve bien la jugada.

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  2. ¿“El Gran Tapado, el Preboste” (del cat. “prebost”) sigue siendo Papá Pujol? ¿Su Majestad el Rey Padre con toda su mayusculinidad? No lo parece el Rey Hijo, admirado por usted. El rey espíritu nadasanto de la humana condición, ¡ese! Todos culpables, como siempre: “Yo pecador…”.

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    1. Me refiero al anterior Jefe del Estado.

      JLGM

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    2. Muchas gracias por su respuesta.

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  3. Del brazo de Stevenson usted también lo dice. Shylocks nada locos ni chespirianos sino bien cutres estos honorables o altezas de tanto como les sobra. ¡Avariciosos! Tanto afán de afanar tanto. “Parece mentira”, repetiría mi madre de estar viva. Pues que del sistema caiga siquiera una alambradita.

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  4. Tal día como hoy, el 16 de octubre de 1893, al filo del mediodía, el de la guillotina seccionaba el cuello de María Antonieta, en una abarrotada Place de la Révolutión, hoy de la Concorde.
    Por una pasmosa coincidencia, acaba de leer servidor esta mañana (aniversario ducentésimo vigésimo primero, y quizá a la misma hora en que la carreta conducía a la infeliz reina hacia el patíbulo), la excepcional biografía "María Antonieta", escrita por Stefan Zweig en 1932. Lejos de la aridez y de la prolijidad fastidiosa tan frecuente en el género, Zweig nos regala un relato emotivo y documentado, a partir de la correspondencia de la reina ajusticiada, que él, como experto coleccionista de autógrafos, hubo de expurgar entre un montón de falsificaciones.
    Este placer impagable que me regaló Stefan Zweig se concretó en la pantallita de un "reader" electrónico. Hubo un tiempo en que tuve reservas sobre la lectura en semejante soporte...: hoy ya no me quedan.

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    1. Importan la letra y el espíritu, no el soporte de la letra.

      JLGM

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  5. Evidentemente, la fecha correcta (como lo muestra la cuenta del segundo párrafo) es 1793.

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