domingo, 18 de octubre de 2009

Línea roja: Sin discusión

Sábado, 10 de octubre
DEL AMOR

Los hombres que aman a los hombres solo se diferencian de los hombres que aman a las mujeres en que tampoco aman a las mujeres.

Quien solo se ha enamorado una vez no se ha enamorado nunca.

El sexo solo se disfruta de verdad cuando no hay amor por medio.

Hacer el amor con alguien a quien amamos es siempre un poco incestuoso.

Era tan infeliz que seguía queriendo a todas las mujeres que no le habían querido. O tan feliz, ya no sé bien.

Me gusta seducir fingiendo que me dejo seducir.

Quiéreme y haz conmigo, o sin mí, lo que quieras.





Domingo, 11 de octubre
MARE CRUDELE

Al pasar por delante de la galería de Guillermina Caicoya, me sorprenden las tenebristas fantasmagorías de Luis Vigil, turbias de lodos y barrizales del subconsciente. Recuerdo nuestra discusión en la romana Academia de España, ese lugar mágico en los altos del Gianicolo. Javier Rodríguez Marcos, entonces becario de literatura, nos acababa de presentar. El pretexto del encontronazo fue Oviedo, donde él había nacido, donde yo vivía, y sigo viviendo. A Luis Vigil le parecía un lugar provinciano y mediocre, al que no le gustaría volver. Se asfixiaría. Desde los grandes ventanales de su estudio en la Academia se divisaban los dorados tejados, las torres y las cúpulas de Roma. Era difícil imaginarse un panorama más hermoso.
Discutimos sobre Oviedo, pero podíamos haber discutido sobre cualquier cosa. En realidad, yo pensaba como él: que las ciudades pequeñas hacen las mentes pequeñas. Entonces era así de insoportable, me encantaba llevar la contraria.
Andrés Trapiello pasó también por la Academia aquel año y en uno de sus diarios, creo que en Do fuir, dedica unas páginas ásperamente caricaturescas a Luis Vigil y a las barrocas pornografías que entonces le obsesionaban. Según costumbre presuntamente piadosa, no cita el nombre.
Ahora Luis Vigil vive en Oviedo. Quizá haya cambiado de opinión.
Él odiaba Oviedo porque era de Oviedo; a mí me gusta porque estoy de paso, como en cualquier otro lugar, y conservo la mirada del forastero.



Lunes, 12 de octubre
DIOS Y OTRAS DUDAS

Las religiones falsas se diferencian de la religión verdadera en que son igualmente verdaderas.

Era capaz de resolver cualquier problema, salvo que fuera un verdadero problema.

Ningún hombre ama de verdad la vida si a menudo no hubiera preferido estar muerto.

Era tan civilizado que todo lo que hacía carecía de importancia.

A veces no decir nada ya es decir demás.

Hay personas transparentes, pero nunca para sí mismos.

Libertad de prensa: poder escoger el periódico que queremos que nos engañe.

La realidad es una fantasía con pretensiones.

Las cosas importantes, en ciertos momentos, son las que menos importan.

Nadie es del todo infeliz si le teme a la muerte.

Reformar a los demás es imposible, pero nadie es capaz de resistir la tentación de intentarlo.

Un gran hombre que no esté muerto o viva lejos siempre acaba convirtiéndose en un engorro.

Era el mismo demonio; a su lado resultaba imposible aburrirse.

Un pobre diablo es aquel al que todos desprecian, pero nadie odia.

Cuando colocamos cada cosa en su sitio, siempre falta sitio.

Sin unas gotas de ironía la virtud se vuelve indigesta.

Enriquecerse es el consuelo del que no vale para otra cosa.

Insultar es menos vil que adular.

Los virtuosos son los ayudantes que prefiere el diablo.

El infierno de los masoquistas es el cielo y el cielo de los sádicos el infierno.

Dios te ama, pero hay amores que matan.

Una verdad que no resulta paradójica no es más que media verdad.


Martes, 13 de octubre
AUTORRETRATO

Amo tanto la verdad que ni siquiera me importa que, de vez en cuando, no sea verdad.

Me gusta ser fiel a mis caprichos.

Prefiero mis problemas a tus soluciones.

Respeto todas las opiniones que coinciden con la mía.

Me gusto, pero procuro que no se note demasiado.

Nunca oculto nada que quiera ocultar.

Llevo tantos años tratando de parecer inteligente que a veces hasta yo mismo he llegado a creer que lo soy.

A veces estoy tan a gusto conmigo mismo que solo siento envidia de Dios.


Miércoles, 14 de octubre
MODESTAMENTE VANIDOSO

Mejor ser modestamente vanidoso que vanidosamente modesto.

El éxito es la forma más agradable del fracaso.

Qué poco inteligente quien no sabe dejar de ser inteligente cuando le conviene.

Vanidoso es solo quien no sabe reírse de su propia vanidad.

Era tan inteligente que solo le seducía lo ininteligible.

Sin una tontería de vez en cuando, cualquier conversación resulta incolora, inodora e insípida.



Jueves, 15 de octubre
CAFFÈ FARNESE

La pintura de Luis Vigil me sirvió el otro día como pretexto para volver a Roma; ayer, fue Puccini con su Tosca quien me llevó al mismo lugar. Cuando en el amanecer del tercer acto, tocan a maitines en todas las iglesias de la ciudad, cómo no recordar los versos de Alberti: “Las campanas del Trastevere / van y vienen por mis sueños”.
Van y vienen por mis sueños. En una estancia del Palazzo Farnese se suceden las violentas peripecias, pero yo cierro los ojos y vuelvo a un café, frente al palacio, al otro lado de la fastuosa plaza, y a la secreta violencia de una historia que acabó casi antes de comenzar y que, sin embargo, durará lo que dure mi vida.
La dramática acción de Tosca trascurre en una época especialmente fascinante: los años en que las ideas liberales se esparcen por Europa apoyadas por los cañones de Napoleón. Pero el director de escena, según una mala costumbre que se ha convertido en ley, prefiere trasladar la acción a la Roma de 1943. ¿Trasladar la acción? Bueno, lo que en la ópera se llama así, que no es otra cosa que jugar a los disfraces, en este caso con elegantes uniformes nazis. Al principio esa tonta rutina, que los pacientes aficionados dan ya como algo natural (los pobres se conforman con que la escena que transcurre en un salón palaciego no se traslade a los urinarios de una estación), me irritaba un poco. Ahora me encojo de hombros, cierro los ojos, escucho la música y evoco el París de Sarah Bernard, que fue en el teatro la primera Floria Tosca, y la Italia de Stendhal, no la de Mussolini.



Viernes, 16 de octubre
CONSEJOS

Aprende a despreciar y olvídate en seguida de lo que has aprendido.

Sé bondadoso, si no tienes más remedio, pero procura no parecerlo.

Nada más dañino que un atragantón de verdades.

Sin una cierta dosis de estupidez no es posible vivir racionalmente.

Procura olvidar el daño que te han hecho para que quien te lo ha hecho llegue a perdonarte.

Quien no aspira a nada puede permitirse el lujo de tener los mejores enemigos, pero nadie tiene interés en ser enemigo suyo.

Prefiere siempre un buen prejuicio a una mala idea.

No te preocupes: los problemas sin solución son los que primero se solucionan.

Si no aprendes a hacer de vez en cuando el tonto, nunca llegarás a ser del todo inteligente.

Me gusta dar consejos, pero solo cuando estoy seguro de que no van a hacerme ningún caso.


Sábado, 17 de octubre
SOLEDADES JUNTAS

La conversación es el género literario que yo prefiero. Y hacer frases, mi deporte favorito. Por eso, más que leer, me gusta tomar un café y charlar con los amigos. Pero nadie tiene tan pocas ocupaciones como yo, nadie dispone de tanto tiempo libre para perderlo sin mayor provecho.
No importa. A veces pienso que solo en mí mismo puedo encontrar un polemista tan infatigable, tan dado al sofisma, tan empeñado en decir siempre la última palabra. Mis discusiones más apasionadas las he tenido siempre conmigo mismo.
Y eso que en el fondo no me gusta discutir. Pero me gusta llevarme la contraria.

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