sábado, 21 de julio de 2012

Fugacidad, eternidad, verano: Jardín francés


En una librería de viejo, cercana al jardín del Luxemburgo, compré hace años una antología temática, Le livre d’or des poètes, de Georges Jean. Muchas veces la llevaba conmigo al pasear por el parque, situado junto a la rue Vaugirard, donde se alojaron los Machado y Rubén Darío y tantos otros modernistas y donde yo me alojaba entonces. Anoté en un cuaderno los versos sueltos que más me gustaban. Y también unas líneas de Baroja: “Avanzaba el otoño y seguía el buen tiempo; en el jardín del Luxemburgo los árboles, ya sin hojas, mostraban sus ramas desnudas, entrecruzadas en el aire gris; los días eran claros, fríos; las hojas secas crujían bajo el pie en las avenidas, y el aire sutil parecía un aire de montaña. Se oían las campanas de San Sulpicio en la calma del crepúsculo; luego cerraban las puertas del parque con un bélico estrépito de tambores”.
En mi casa de Avilés, en la calle Rivero, encontré imprevistamente ese cuaderno y paseando por otro jardín francés, el del Parque de Ferrera, una de las interminables tardes de este melancólico verano, se me ocurrió recrear los poemas tal como yo los recordaba, sin consultar los originales. Son poemas ajenos hechos míos, rosas del huerto de Ronsard trasplantadas desde un rincón de la memoria a un neblinoso jardín asturiano. Ojalá no hayan perdido del todo su color, ni su aroma.



LABERINTO

            (Henri Michaux)

Laberinto la vida, laberinto la muerte.
Laberinto sin fin: donde termina empieza.
El suicida renace a otro penar,
la prisión se abre a otra prisión,
el pasillo conduce a otro pasillo,
cualquier camino a ninguna parte.
Bajo tierra el tiempo sigue dando vueltas,
el hombre dando tumbos.


LO QUE ME BASTA

            (Paul Eluard)

Basta una caricia
para que el mundo brille en todo su esplendor.

Basta un pájaro
para que el viento y el día tengan alma.

Basta una noche
para que la oscuridad se llene de infinitas luces.

Basta tu nombre
para que todas las cosas hermosas tengan nombre.

Basta el amor
para que Dios exista y nos sonría.




LA ENAMORADA

                        (Paul Eluard)

Está de pie sobre mis párpados,
sus cabellos se confunden con los míos.
Tiene la forma de mis manos,
el color de mis ojos.
Se sumerge en mi sombra
como una piedra en el pozo,
un pájaro en el cielo.

Sus sueños entran en mis sueños,
soy un invento suyo.
Se acaricia con mis manos,
me besa con mis labios.
Es mi alma y mi cuerpo, pero vive
en un distante país
al que no tengo acceso.


DUERME

                        (Baudelaire)

Sé juicioso, dolor, y cálmate un momento.
La noche que buscabas ya está aquí.
Con harapiento manto envuelve a la ciudad.
A unos trae consuelo, desasosiego a otros

Mientras la multitud vulgar de los mortales
se deja seducir por inanes placeres
y siembra la semilla de los remordimientos,
dame la mano, dolor, vente conmigo.

Los años se suceden, procesión de difuntos,
y gastados nos miran desde el balcón del cielo.
En lo hondo del río hay una luz final.

La noche ya está aquí, dolor, buen compañero.
Con su largo sudario viene a consolarme.
Duerme con ella, dolor, duerme conmigo.




EN EL AGUA DEL TORRENTE

                                   (Cocteau)

En el agua del torrente
la luna se deshace,
se rompe en mil pedazos,
salta sobre las rocas
y salpica de luz
las ramas de la orilla.
Así mi corazón
al chocar con el tuyo.


MI AMOR

            (Cocteau)

Mi amor, eres un libro
escrito en un extraño idioma.
Los ángeles te leen
y yo escucho esa música.
Cierro los ojos, dejo
que muy despacio deletrees
todo mi cuerpo
y traduzcas mi vida
a otra lengua mejor
y que no entiendo.
Qué leves los fonemas,
qué dulce la saliva.




SUERTE

                        (Yvan Goll)

En el bosque encontré una herradura
y no me trajo suerte.
En la fiesta encontré una mujer
y no me trajo suerte.
En la iglesia me encontré con Dios
y no me trajo suerte.
En medio del camino de la vida
me encontré con la muerte.
Quizá me traiga suerte


AMIGOS

            (Max Jacob)

¿Qué mejor paraíso que unos cuantos amigos
en esta clara noche que no se acaba nunca,
mientras el río fluye tras el jardín cerrado
y curiosa se asoma entre ramas la luna?
Si los labios se enredan con  la melancolía,
si se nubla la frente del más joven,
un poco más de vino y vuelve la sonrisa.
Ni a la muerte le temo cuando estoy con vosotros
que sois mitad y entera el alma mía,
amigos que os iréis, que ya os habéis ido
en el río del tiempo a un desierto lugar.
Otra vez como entonces estáis aquí conmigo
esta noche encendida, detenida, callada,
cuando se dice todo sin que digamos nada.




SOBRE LA TIERRA

            (André Verdet)

A nada temo
si te tengo a mi lado.
En tu mano mi mano,
los dos junto y solos,
de pie sobre la tierra.

Sobre la tierra que gira
arrebatada y desierta
en el vacío sin fin.


LA MAÑANA

            (Ana de Noailles)

Las puertas que cierra la noche
las abre la mañana.
Nada se resiste
a su fresco aliento,
a la luz de sus ojos,
a sus ágiles dedos sonrosados.
Ni siquiera la enmohecida
cerradura de mi corazón




VARIACIONES
SOBRE TEMAS DE FERNANDO PESSOA

                                   (Pierre Hourcade)

¿Ser poeta no es más
que una manera de estar solo?
¿Escribir versos es hablar a nadie,
una conversación imaginaria?

Ser poeta, Fernando, es más
que una manera de estar solo.
En la conversación imaginaria
de pronto escuchamos
palabras verdaderas.

            *
No soy nada. Nunca seré nada.
¿Pero cómo puedo no ser nada
si todos los sueños son míos?

            *
No quien odia, quien ama
nos limita y oprime.

Pero qué dulce opresión,
que ilimitado límite.

Ámame y enciérrame
en esa estrecha celda
sin puertas ni ventanas:
tu corazón.



8 comentarios:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=UHzcNlVwP3E

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  2. http://www.youtube.com/watch?v=QcmsoYLjVXk&feature=related

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  3. Encierro.

    El círculo se va convirtiendo en cárcel:
    somos fortaleza y profunda caverna.
    No podemos ver y presentimos la hora del crepúsculo por falta de hálito vital.
    Cayeron gualdrapas y clarines.
    Afuera, donde el carrusel de colores, las aves del paraíso, se sacuden la blanda lluvia del rocío.
    Un himno hipnotizador emanado de la naturaleza encantada parece loar entonces, tus proezas de desterrado.

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    1. No se yo si es buen sistema colgar los poemas propios a manera de comentarios.

      JLGM

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  4. Estimado Sr.García Martín, perdone si le he incomodado o molestado con mis poemas bajo el lícito pseudónimo de " aprendiz ". Me declaro abiertamente un discreto pero tenaz admirador suyo, pues sabe conjugar clasicismo, belleza, temas imperecederos, gusto por los viajes y la cultura, con criterio propio y vocación muy estilizada y lograda. No pretendía acaparar nada, sólo aportar mi granito de arena. Admitiendo mis poemas y prosa poética ha demostrado ser usted de gran talante generoso, abierto a sugerencias y magnánimo con el " aprendiz ". A propósito, ¿ qué hay de crear en internet bajo su batuta, un sitio para mandar poemas y confeccionar poemarios libremente
    enviados por autores aficionados y nóveles,admiradores suyos a más inri ?
    Gracias y disculpe de nuevo-

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  5. Sospecho que ese sitio al que mandar espontáneamente poemas tendría más colaboradores que lectores. El sitio puede crearlo el propio interesado.
    Gracias por sus amables palabras.

    JLGM

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  6. Rodolfo Arenosillo y Cal23 de julio de 2012, 21:27

    ¿En dónde habré yo leído el estilo de ese aprendiz que me huelo aprendizA?
    De todas maneras, Martín, eres un hueso: no se trata así a una dama.

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  7. Bueno, vamos a ver, ¿por qué "Jardín del Luxemburgo"? Si el Palais du Luxembourg es el Palacio de Luxemburgo, el Jardin du Luxembourg es el Jardín de Luxemburgo, ¿no es así?

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